Los muertos vivos.

20 septiembre 2924  San Wenceslao  Año: 272 días idos – 94 sin venir;  Sol: 8´09 a 20;  Luna: 3´41 a 18´26

   Murcia, viernes, temprano, San Viernes otra vez y sin novedad por aquí, que por Venezuela, por Israel, por la Moncloa y otros rincones del Planeta…

   Te contaré cosas del pasado, como si fuera un cuento:

   9 abril 1991.- El tic tac del reloj resuena en la habitación. Son casi las 10 de la noche. Los postreros ruidos de coches suben hasta aquí. Pronto se hará el silencio y dormiremos en la paz de los justos.

   Un día más que se despide para quedar en el recuerdo. Los últimos estertores resuenan en el asfalto. ¿Gritos desesperados por no salir? ¿Ansias de agarrarse como náufrago a la tabla salvadora?

   Inútil esfuerzo. El nuevo día se estará preparando con ilusiones de novia para vivir su irrepetible paso por la vida en la historia de los siglos. Cada día vive su vida con ilusión por ser él y solo él el que hace de protagonista en la cadena del tiempo.

   A nosotros, personas, nos ocurre lo mismo: nadie vive por otro, cada vida es distinta, única e irrepetible. Dura algo más que el día, pero los dos nacen, crecen y vuelan abocados al fin.

   No aprovechar cada instante es lo más triste que nos puede pasar. Es como tirar oro a los cerdos: que nadie se aprovecha.    El tiempo se duplica, se triplica, se centuplica, si damos actividades a sus minutos.

   ¡Guerra al ocio, al tiempo muerto, al espacio vacío! No sé si los jóvenes se dan cuenta del valor del tiempo. Puede ocurrir que no lo aprecian del todo hasta que sean adultos o maduros. O quizás cuando ya sea tarde.

   ¿Cuándo se aprecia la salud? Cuando se pierde. A los jóvenes les puede ocurrir lo mismo: cuando quieran emprender la marcha ven que es un poco tarde para empezar.

   ¿No lo dice claro una carrera? Supongamos que 20 carreristas salen juntos, pero algunos se entretienen pensando que tienen tiempo de correr cuando les plazca. Luego quieren y no pueden. Los que no se durmieron en los laureles son inalcanzables.

   El día es corto y es largo; la vida es corta y es larga. La mariposa pensará que vivimos más que Matusalén. Todo lo hacemos nosotros corto o largo. Somos nosotros la medida de nuestra propia existencia.

   En una obra de autor ruso, un sentenciado a muerte, que después es indultado, saborea como nadie los minutos que le restan de vida. ¿Por qué no hacemos nosotros lo mismo?

   El día finiquita, pero la noche es bella y las horas que aún le quedan pueden valer tanto como otro día sin sentido.

 

   11 abril 1991.- Jueves, Pascual constipado y con fiebre. Toñi ha ido a la farmacia por medicamentos. Toñi forma ya parte de la familia: Un elemento que, burla burlando, sin darnos cuenta, como quien no quiere la cosa, se va introduciendo en la casa.

   Como los días, quedito, van trayendo lo que tienen que traer: un traje del Corte Inglés, una camisa de Roma, unos zapatos, para Francis… y así, sin sobresaltos ni sustos, nos vamos mentalizando a la idea.

   La vida es así, como la tarde y la noche, seguidas, sin adelantarse la una ni retrasarse la otra, sin pisarse, primero una y a su tiempo la otra.

   Queremos intervenir nosotros en los acontecimientos de la vida y hasta creemos, vanidosos, que por nosotros se realizan, cuando lo cierto es que llevan su curso natural, sin tener en cuenta que existimos.

   Primavera, verano, otoño, invierno; mañana, tarde, noche; infancia, adolescencia, juventud, madurez… ¡Qué ilusos si pensamos que las cosas ocurren por nosotros!

   Quizás nuestro concurso perjudique, como una flor si le tiramos para que crezca. Dejemos que la sabia, la sapientísima naturaleza, nos depare en cada momento lo que corresponda.

   El tema se repite en mi cabeza. ¿Quién lleva las riendas de la vida? Algo nos dice que una fuerza superior, alguien, nos lleva aunque no lo veamos, y que debemos dejarnos conducir confiadamente por ese alguien o esa fuerza ciega como el invidente por su lazarillo.

   Esa es la imagen. Como el ciego se deja llevar por su lazarillo, así debemos ir nosotros de confiados por la vida. En el Padrenuestro, lo expresamos: “Hágase tu voluntad”.

   Confiemos plenamente en ella. Sea la que sea, será siempre la mejor, la acertada, la que conviene. Dejémonos llevar como el ciego por el vidente, como el Infante por el maestro.

                                         Francisco Tomás Ortuño.

VOCABULARIO:

   Coherencia: Relación de unas cosas con otras.

   Cohermano:  Hermanastro. Primo hermano. Medio hermano.

   Cohibir:    Refrenar, reprimir, contener.

 

ADIVINANZA:

   Soy un viejo arrugadito

   Que si me echas al agua

   Salgo mucho más gordito.   SOLUCIÓN: los garbanzos.

 

   Los muertos vivos.- ¿Imaginas una fiesta cuyos participantes vayan vivos dentro de un ataúd? Pues existe, y es la fiesta de Santa Marta en el municipio de As Neves (Pontevedra).

   Es la romería gallega más ancestral y una de las más antiguas de España, pues muchos aseguran que se remonta al siglo XII, aunque la primera referencia escrita data de 1700.

   Es sorprendente, y está declarada de interés turístico por la Xunta de Galicia. Los ofrecidos peregrinan amortajados dentro de los féretros, cumpliendo así una promesa a Santa Marta por la intercesión que les ayudó, o ha de ayudarlos a superar alguna circunstancia que les ha puesto en peligro su vida, o la de familiares o amigos.

   Los ataúdes, portados a hombros por los familiares de los ofrecidos, forman la procesión de “los cadaleitos”. La imagen de Santa Marta, porteada a hombros de los romeros devotos, encabeza la comitiva, y detrás tríos de romeros cantores entonan estrofas sobre los poderes y agradecen los favores de la Santa.

   Las campanas tañen y un cántico se repite: “Virgen de Santa Marta, reina de la Gloria, todo el que se te ofrece, sale con victoria. Virgen de Santa Marta, estrella del norte, te traemos a los que viven la muerte”.

                                          Francisco Tomás Ortuño

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