El padre otra vez nos sacará de apuros.
24 diciembre 2024 NOCHEBUENA, FELIZ NAVIDAD
Murcia, martes, hoy cumple cuarenta años que nos dejó el abuelo Amós. Quedo yo para recordarlo. Estábamos casa del tío Amós, en Jumilla, cuando se despidió. Eran las doce de la noche del año 1984.
Y anoche lunes, para recuerdo de tus hijos, viendo el programa del “Hormiguero”, sobre las diez de la noche, mamá fue al aseo y se cayó en la puerta. No hubo llamada con botón rojo porque se levantó y salió andando. Ha pasado bien la noche.
Te cuento cosas del pasado:
Cuatro diciembre 1977.- Domingo, temprano, silencio, un silencio reconfortante. Ayer comimos en el chalé. Una gran fiesta. Fuimos con los padres, hicimos lumbre en la puerta de la cocina, entre piedras que luego no estarán.
Mañana empezará la máquina a quitar tierra de la entrada del chalé para hacer cocheras, aljibes y terrazas. Se goza más con los proyectos que con los mismos hechos.
Con el chalé gozamos ya. ¿Será porque el mañana siempre es incierto? Deseamos que Manuel siga la obra y Manuel amenaza con el paro. Por eso nos hace ilusión ver que los albañiles siguen otro día, y otro, y otro.
Ya se ha empezado el mes. Los pisos están a medio, ¿vendrán mañana? y así ya tiempo. ¿Financiación? Parece que la incógnita se despeja favorablemente.
El padre otra vez nos sacará de apuros. Digo otra vez porque será la quinta: nos ayudó cuando compramos este piso, cuando compramos el coche, cuando compramos el piso de Alicante, cuando compramos los manzanos. Siempre nos ha ayudado. No podremos pagar lo que ha hecho por nosotros.
Sale Pascual Jesús, detrás Ángel Inocencio. Pascual Jesús coge un papel y escribe nombres. Serán los jugadores de su equipo. El fútbol lo saca de sus casillas.
En España se preparan nuevos planes de estudio. Hay en todo desconcierto. Me preocupa seriamente el desconcierto del Gobierno. No atina, no da en la diana. Conejillos de indias son los niños.
Como padre, me preocupa la situación; como profesional, también. Creo que el niño necesita de Colegios grandes, casi ciudades ad hoc, donde se presenten actividades de todo tipo.
El niño debe conocerlo todo: música, lengua moderna, dibujo, prácticas de taller: electricidad, carpintería, mecánica… Una gama de trabajos y de ciencias que abarcasen prácticamente todo el mundo del adulto.
Ese niño, con igualdad de oportunidades, con igualdad de trato, llegaría a desarrollar sus aptitudes en inmejorables condiciones. Fl mismo se inclinaría pronto por lo suyo en el campo de sus aptitudes y de su vocación.
Sn estos macro colegios, casi ciudades preparadas al efecto, cada niño conocería lo que se pretende que conozca como niño, con jardines para jugar y gimnasios para fortalecerse. Enseñanza completa. Enseñanza total.
En la enseñanza media, propia de los institutos, se agruparían materias afines con fines prácticos. Los alumnos dejarían ese amplio campo de actividades y saberes de la enseñanza básica para profundizar en algo más concreto: ciencias, letras, talleres, agricultura…
Los que pasarán a la enseñanza superior, ya definidos sus gustos, sus deseos, sus preferencias, los que llegarán a la Universidad, tendrían un objetivo perfectamente definido: hablar y escribir a la perfección un idioma extranjero, ser profesional de dibujo, conocer en profundidad las matemáticas, la literatura, etc., etc.
Creo que la enseñanza no tiene otro horizonte ni otro terreno posible. Amplísima en la base para ir reduciéndose conforme se avanza en edad. Primero de todo pero elemental, con poca profundidad; después, al final, una materia con total intensidad.
Lo que no se debe es dejar en la base al niño huérfano de parcelas en el conjunto de los saberes, que hagan quedar estériles terrenos que pueden ser enormemente productivos.
De todo para todos, sería la consigna en la enseñanza básica, como en las carreras pedestres o ciclistas que salen muchos y llegan pocos al final. Pero que salgan todos, que haya enseñanza de todo para todos.
Hago hincapié en “todo”. El niño debe tener la oportunidad de conocerlo todo. Él mismo se encargará de apartar lo que no sea para él. Tal vez esté la felicidad y el triunfo de una ciencia o de una actividad en lo que no se da oportunidad de conocer y desarrollar.
Un gran músico en potencia, un genio perdido, abortado, anulado, por no darle oportunidad de desarrollar sus facultades. A este genio en potencia para la música le estamos dando quizás mecánica por los codos, a presión. contra su gusto Y sus aptitudes, martirizándole y perdiendo un valor al mismo tiempo.
Hay que dar a conocer de todo a todos, así de sencillo. La base, completa de saberes, amplísima. Cada uno irá seleccionando lo que es suyo sin que nadie se lo diga. Su naturaleza le marcará sus pasos.
Francisco Tomás Ortuño.
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