Ritmos biológicos.

13 diciembre 2024 Santa Lucía

   Murcia, viernes, sin novedad. Feliz 19 cumpleaños, Ana. Te cuento:

   10 junio 2023.- Murcia, sábado, once y cuarto, en el rincón de la casa, día azul en Murcia, más allá no sé.

   Don Salvador. - Don Salvador fue un buen Maestro y un Maestro bueno. Un Maestro que vivió su vocación desasnando inteligencias muchos años.

   Como el tiempo no perdona y pasa sin que nos demos cuenta, don Salvador fue haciéndose mayor y hasta viejo; dejó la Escuela para jubilarse y se dedicó a recordar los años de su vida profesional,

   Cuando estaba con los niños, con mapas y pizarras en la pared. Dos por una, dos; dos por dos, cuatro… No existían las calculadoras entonces y había que enseñar a fuerza de pulmones.

  ¡Cuántos recuerdos de tantos años enseñando a niños diferentes! ¡Cuántos años diciendo que no se debe mentir, que Madrid es la capital de España, que por Zaragoza pasa el río Ebro…!

   Y un día, uno de aquellos niños que pasaron por la Escuela de don Salvador, tuvo una idea feliz. ¿Por qué no?, se dijo. Y se lo comunicó a un amigo. Y luego a otro.

   En todos encontraba apoyo y aliento para seguir adelante. Sí, pensó en poner el nombre de su viejo Maestro a una calle murciana. ¡Qué bonito! y con ilusión y esfuerzo, su pensamiento se iba convirtiendo en realidad.

   Noches de reunirse en una casa, noches de tomar decisiones, de pensar cómo y cuándo sería mejor, comisiones por aquí, preguntas por allá, funciones a cumplir…

   Hasta que un día, resueltas las dudas, vencidas las dificultades, don Salvador supo lo que tramaban sus antiguos alumnos.

   Y hete aquí que en la puerta donde naciera, hacía ya 80 años, apareció una placa con la siguiente inscripción: “En esta casa nació el Maestro Don Salvador Ortiz”.

   Y como al lado había una calle sin bautizar, no sé si por pequeña o por reciente, al poco tiempo volvieron los plácemes, los aplausos y los vítores con autoridades y con música, para dar nombre a la calle.

   Enhorabuena, Salvador. Hoy es un día grande para ti. Tus nietos luego recordarán que su abuelo tiene una calle en Murcia con su nombre.

   pocos podrán decir lo mismo. Y ello gracias a un alumno que te quiso y que supo infundir en los demás el amor y el respeto a su Maestro.

                                          Francisco Tomás Ortuño.

   8 de noviembre 1977.- Casi las ocho de la mañana. Los pequeños empiezan a removerse. Lina ha dormido bien y mucho. El sueño es necesario. Niños que duermen, niños felices.

   Creo que el sueño guarda relación estrecha con la vida de las personas. Unas máquinas necesitan menos horas de reposo que otras. A las personas les ocurre igual.

   Seguir su ritmo de trabajo y de descanso, su marcha particular, es lo más prudente, lo más económico, lo más rentable. Las personas Somos como máquinas cuasi perfectas.

   No cabe sino seguir con ellas según vayan pidiendo: ni exigir más de lo que pueden ni abandonarlas en un irracional descanso prolongado.

   Según esta idea, que vuelve a coincidir con los ritmos biológicos, cada persona es distinta y debe estudiarse para ir por la vida al ritmo que debe, a su ritmo particular.

   Si no lo hace puede estar forzando su funcionamiento, puede estar perjudicándola o rompiéndola poco a poco. ¿Será tan importante lo que digo que tengamos la solución de la vejez en ello?

   ¿Por qué envejecemos? ¿Por qué nuestro cuerpo se destruye, envejece, se hace chatarra? ¿No será que desde muy pronto le hacemos que funcione mal?

   Yo haría una prueba: trabajos para todos a la hora que mejor les fuera. Responsabilizarse de una tarea, pero no de la hora en que debía hacerla.

   ¡Fuera horarios rígidos de oficinas y de fábricas! Contratos de trabajo, sí; obligaciones serias, compromisos formales. Pero nunca los horarios por igual para los trabajadores.

   El niño empieza pronto a forzar su máquina, a violentar su mecanismo. El mismo Colegio puede ser perjudicial en este sentido para muchos.

   Habría que pensarse en otro tipo de escuelas, en otras estructuras sociales en las que cupiera acoplar los ritmos biológicos personales a los trabajos.

   vivimos en un mundo sujeto a revisión y esto es tan importante que bien puede valer la pena considerarlo en serio.

                                           Francisco Tomás Ortuño

 

   INMOVILIDAD IMPUESTA

   Yo tengo varios hijos. Verlos día a día, estar con ellos cuando juegan, cuando comen, cuando riñen, es una escuela para mí, es la mejor escuela para conocer su mundo.

   En la escuela hay niños también. Niños como los míos. Por eso cuando veo silencio absoluto, inmovilidad impuesta por el maestro, pienso que los muelles están tensos, que pueden saltar al menor descuido, que están forzados.

   El niño libre, suelto, natural, tiene ratos de inquietud creadora y hemos de respetar esos momentos de absoluta grandeza, de importancia capital en su desarrollo.

   Si les mandas que estén quietos ya se obtiene un silencio artificial, obligado, tenso, cargado. Si les mandas que estén aquí sentados, aquí leyendo, allí mirando un libro, ya se consigue otro silencio artificial.

   El niño tiene que moverse. No puede estar así, como digamos los mayores. Otra vez la naturaleza manda. Respetemos la naturaleza del niño. Sigamos su natural impulso vital, sus gustos, sus sueños, su vida, si queremos educar bien. No forcemos el mundo de su niñez con órdenes y amenazas.

                                          Francisco Tomás Ortuño.

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