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Viaje a Fátima (10).

27 febrero 2024

   Murcia, martes, temprano, sin novedad en casa. No así en unas edificios de Valencia que fueron devorados por el fuego.

   Sigo con el viaje a Fátima, que hicimos unos treinta amigos murcianos en Junio del año 1987:  

 

   Carmelo se muestra demasiado atento con Adela. Sus bromas para con la chica suenan a romance en ciernes. Luego sabremos el final. Sonia es la más pequeña del grupo. Hace poco ruido Sonia.

   Yo sé que tiene un deseo ferviente. Es su “peché miñón” que dicen los franceses, su pecadillo travieso. Cuando los mayores bajan del coche, ella permanece arriba y habla por el micro:

   “Tienen cinco minutos para salir”, dice con voz grave. “Por favor, no ensucian el coche”. En esos momentos, Sonia se siente importante, como azafata profesional.

   Entre los expedicionarios, hay dos señoras respetabilísimas que pueden ser nuestras mamás. Me refiero a doña Encarna y a doña Damiana. ¡Qué fervor el suyo!

   Saltándose todas las dificultades, derivadas de sus piernas, han conseguido su objetivo de llegar a Fátima. ¿Un taxi? Un taxi; ¿un carro de ruedas? Un carro de ruedas. Valientes doña Damiana y doña Encarna. Nuestra felicitación.

   La tarde ha sido de regreso hacia la frontera. Parada en Elvás para terminar los escudos que quedaban comprando telas y otros artículos de la Lusitania romana. Elvás es otro Ceuta, pero de ropas. Como Andorra para los españoles.

   A las 9:30 h volvimos a ser de nuevo nosotros mismos. Quiero decir que obtuvimos nuestra identidad. A las 9:30, hora española, pasamos la frontera. Noche en el hotel pacense Lisboa, que promete mucho.

   que se callen los hoteles vecinos: televisión en las habitaciones y todo lo demás. Mañana llegaremos por Mérida a ver piedras históricas y teatros de aquellos que todos sabemos por la historia,

   Después, visitaremos Guadalupe y el Monasterio gótico, mudéjar, plateresco, que dicen los papeles; y al final, derechitos a casa y a descansar.

   Me gustaría disponer de tiempo para contar anécdotas de nuestro viaje, que las hay graciosas de verdad.

   Me resta solo felicitar sinceramente a quienes han organizado el viaje y a todos los compañeros, porque me consta que lo han pasado bien y que se han portado de maravilla.


Continuará.

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