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20 julio 1987.

9 marzo 2024

   Murcia. Sábado, tiempo primaveral, Lina dice que ve bandadas de pájaros que vuelven a sus casas de veraneo. Y nosotros preocupados con la Ley de Amnistía.

   Te cuento cosas que ocurrieron el siglo pasado: Y el milenio.


   20 julio 1987.- Lunes, mamá prepara el desayuno, los chicos duermen. “Ayer fue un día de  visitas”, dijo Miguel.” ¡Cuánta gente ha venido hoy al chalé!”:

   Que si el del agua de la piscina; que si Rosa con su tía Constanza; que si Pepe García; que si Esteban el pintor; que si Paco y Antonia de Yecla…

   -Día de acudir amigos a vernos, cosa que es de agradecer.    Dijo alguien que el que ve que se ahoga, se agarra a un hierro ardiendo, o algo parecido. La idea es clara.

   Lo digo porque el hombre no termina de aprender en cabeza ajena. No hace caso de consejos ni recomendaciones, y cuando llega su turno, suplica o pide.

   La época de aprobar por amistad o regalo ya pasó. Hoy los Tribunales son más serios, aunque la picaresca juegue en algunos casos.

   Todavía se busca al amigo para que diga a otro amigo, que es miembro de un Tribunal donde se examina su hijo. Mucho se ha dicho de las oposiciones, pero ahí están y ahí seguirán por mucho tiempo.

   ¿Sirven para seleccionar a los mejores?. Puede que a muchos no les vaya el sistema: nervios, léxico, improvisación, etc. e cualquier modo, es una forma de conocer a los más aptos. La queja suele venir de los que no aprueban. “Es que no se tiene en cuenta otros valores”.

   Pero, al preparar unas pruebas para ocupar un determinado puesto de trabajo, se tendrán presente lo más posible que el candidato supere lo principal que va a necesitar en su profesión.

   En el magisterio, conocimientos de pedagogía; si es de ayudante sanitario, fisiología, etc. La oposición, en suma, no es mala. Es cuestión de afinar mucho en las pruebas a realizar para que se conozca a los mejores para cada trabajo.

   . Es muy cómodo hoy por razones políticas, que señalan con el dedo al amigo o al pariente para un puesto de responsabilidad, nepotismo, cuando hay cientos esperando trabajar y mejor preparados que el señalado digitalmente.

   Mucha preparación de las pruebas y el que más pueda que se la lleve. Ahí puede estar la democracia.

   Ramiro, el hijo de mi amigo Pepe García, se examina hoy en Murcia para maestro y mi amigo Pepe García pide ayuda para que llegue un cable a un miembro del tribunal.

   Pepe no es tonto, pero es padre, y sabiendo la ineficacia, a Dios gracias, de las recomendaciones, la pide. En el tribunal tal está fulano, al que conoce el padre de zutano que también oposita;

   y en el tribunal mengano está el tío del amigo de perengano cuyo hijo también oposita. Claro, así cualquiera; con esa suerte no me digas. Yo recuerdo casos de recomendaciones a granel.

   Saez Solbes no rechazaba al amige que acudía a él, ni al amigo del amigo. Y todos contentos. Pero no hacía caso. Solo que al final miraba los que estaban en la lista de aprobados y les contestaba.

   Buena política económica la de Sáez Solbes con miras al regalo por su atención. Yo caí una vez en su trampa. Fue con Facundo, que desde arriba verá la maniobra que le jugaron: su hijo aprobó con todo merecimiento y el pobre llevó al miserable Sáez un jamón y botellas de vino para beber.

   Yo te diría, amigo Pepe, que no te molestes más, ni hagas el primo pidiendo ayudas. ¿Ves si fuera yo el que tenía que examinar? Quizás, quizás, soltará unas decimillas por nuestra amistad de siempre.

   Pero solo así. De segundas o terceras no te molestes. Que tu hijo apruebe por él, y qué diga orgulloso que en buena lid sacó su plaza. ¿No ves que de otra forma va a pensar siempre que lo aprobaron por amistad o por favor?

   Es algo que agradezco al abuelo Amos: “Tú no vas recomendado; aprueba por ti”. Y así estudiaba, competía, aprobaba, y me sentía orgulloso de mí mismo ante los demás.


Continua.

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