21 de agosto de 1987.

 11 marzo 2024

  Murcia, lunes, las ocho, sin novedad en casa. Te cuento del otro milenio:

  

21 agosto 1987 Esteban -Esmagi- tiene una casa en la calle Martín Guardiola que parece un palacio. Nos llevó a verla en su coche y quedamos encantados por su buen gusto y decoración.

  ¡Cómo puede cambiar una casa con una decoración!  Rincones coquetos, adornos, objetos bien distribuidos. Esteban tiene una casa que parece una mansión de las mil y una noches.

   Y en la huerta, lo mismo: la casa que tiene en la huerta, cerca del Castillo, es otro prodigio de buen gusto: que si fuente con peces de colores, que si jaulón con pavos reales,

   que si salón castellano con bar, y colección de botellas y barriles de vino, dormitorios exquisitos, piscina, plantas exóticas, etcétera, etcétera.

   Gabriel, mi vecino de la calle del Calvario, estará orgulloso de su yerno por estas virguerías domésticas.

   Esteban -Esmagi- va a pintarnos la casa. Yo lo dejo con total libertad para que decore nuestro chalet. Su gusto es manifiesto. Es algo que no merece duda.

   La mujer adornada cambia; el plato bien presentado abre el apetito; la casa bien decorada es otra. Bien por Esteban que se revela como un artista estupendo en el arte de la decoración.

   Las seis de la tarde. Mamá barniza los palos de la terraza del estudio; Ángel pinta las rejas con pintura negra; Pascual cava el jardín y lo limpia de hierbajos; Miguel lanza su cometa al viento; Francisco Amós vendrá hoy de su campamento, y Lina hará lo propio mañana del suyo.

   si todo sigue con normalidad, mañana a estas horas estaremos todos Reunidos aquí ¿Por cuánto tiempo? Francisco Amós dirá pronto de levantar el vuelo. No se detiene mucho en un mismo sitio.

   Pascual Jesús seguirá limpiando la tierra; Ángel pintando las rejas; mamá barnizando palos; Miguel volando su cometa. la radio nos traerá a todos música del momento.

   ¿Cómo estará Lina? ¿Se le habrán pasado pronto estos días fuera de la familia o estará deseando que llegue mañana para venir a casa? ¿Habrá sido una buena experiencia para ella?

   ¿Querrá seguir con el programa de verano de ir con Isabel a pasar ocho días a su chalé? Me temo que no. Cuando vea la piscina con agua y sus cosas de nuevo, no querrá partir. En fin, mañana lo sabremos.


Continúa.

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