23 de julio de 1987

14 marzo 2024

   Murcia, jueves, las nueve, soleado y sin novedad en casa. Te cuento de ayer, metafóricamente hablando.

   23 julio 87      Felicidad a tope, serenidad, orden a raudales. Día espléndido. Los 7 en el chalet: Francisco Amós, Pascual Jesús, Ángel Inocencio, Miguel, Lina, mamá y un servidor.

   La yaya Lina decía siempre servidora. Su voz la escucho en estos momentos decir “servidora”. Tuvo siempre con ella el sentimiento de servir a los demás, de depender de otro. “¿Quién es?”. “Una servidora”.

   En el teléfono, cuando descolgaba el auricular, invariablemente decía: “Diga”. ¿Cómo no vamos a recordar su voz amable y bondadosa? “Diga” me parece escuchar como hace ya bastantes años que lo decía.

   Pues sí, los siete estamos aquí, disfrutando cada cual a su manera del chalé. Estamos reunidos y somos como una Granada a punto de estallar.

   Las vidas tienen movimiento, futuro inmediato, que no les deja ser seres muertos, o sillas estáticas, sin vida. Cada uno tiene proyectos a realizar y deseos que cumplir.

   Por eso, en la familia aunque reunida y con aparente quietud, hay tensiones y propensiones a salir disparada. Por eso hablo de granada a punto de saltar.

   Si uno es una sacudida en potencia, siete son un ovillo inapresable, unas vidas en tensión, inevitablemente tensas a punto de salir como flechas dsparadas.

   Y creo que en la familia nuestra hay paz y relativo sosiego: Francisco Amós piensa en su retiro de Mula; Pascual Jesús en la fábrica de su tío; Ángel Inocencio en sus amigos de Murcia;

   Miguel, ¿qué piensa Miguel?, en la piscina, en Javi, en su inglés, quizás; Lina en Isabel y la invitación pendiente; mamá en la casa y en cada uno de nosotros, y yo, pues lo mismo.

   En esperar acontecimientos, en si vendrán a comprar la casa de Cánovas, en el trabajo de Murcia para el Curso que viene… Somos fuerzas en tensión cada persona y todos juntos más.

   La casa hoy es toda tranquilidad, sin olvidar que esa paz es aparente. Es curioso observar la vida de relación entre personas. Cada cual tiene un rol individual y aparte tiene su otro papel común en el grupo.

 

   Estoy leyendo un libro de Biblioteca Fundamental de Nuestro Tiempo, titulado “Las manipulaciones del Cerebro”. Se trabaja por descifrar que hay en esa masa donde, en definitiva, reside el misterio de la vida nuestra.

  ¿Llegará el día en que el hombre domine este campo y sea capaz de dirigir sus acciones en el sentido que quiera? ¿Será capaz de evitar odios o acrecer amores?

   En eso está. De momento, quiere conocer ese mundo misterioso: su geografía, sus zonas, sus millones de neuronas, para luego actuar. Misterioso es el hombre.

   Con él EEG o electroencefalograma ya ha dado un paso de gigante en este terreno. Por tanto, creo que estamos reunidos los 7 que formamos la familia, que hay quietud, orden y tranquilidad.

   Pero que, al mismo tiempo, somos como fuerzas a punto de dispararse, en tensión. Oigo la garrucha del aljibe que gira; alguno de la casa saca agua. Oigo música ee la radio, otro escucha; pasos por la terraza, alguien pasa;

   golpes en la baranda del comedor, alguno trabaja por ahí; la ducha funciona, es Francisco Amos que sigue su habitual rito de bañarse. Y así: cada uno ocupado en algo. Y todos, juntos o próximos,

   Miguel quiere ver qué sale de la resina que trajo su hermano del campamento. Es una técnica que ha aprendido y practicado últimamente con niños del club.

   Objetos diversos o insectos, quedan aprisionados bellamente en bloques compactos de resina. Ayer estuvieron junto a la piscina con este menester. Ahora Irán a recoger los resultados.

   Mi compañero Fernando Hilario es un experto en resinas y en tales trabajos.


Continuará.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Llenar los días.

7 del 8 del 78.

Ritmos biológicos.