24 de julio de 1987.

16 marzo 2024

   Murcia, sábado, temprano, primaveral. Sin novedad en la casa, rifirrafes en el Gobierno. Sigo con mi Diario de hace 40 años:

 

   24 julio 1987, víspera de Santiago, día de sol y de calor.

   El año pasado, si no recuerdo mal, por estas fechas ocurrió el desastre de la piedra. Recuerdo a medianoche el panorama blanco, fantasmal, del granizo cubriendo el monte.

   Relámpagos intermitentes, muy seguidos, dejaban ver como un sudario, cuánto nos rodeaba. Era impresionante mirar por las ventanas y ver, a las cuatro de la madrugada, tal desolación.

   La piscina se llenó de barro con las tierras que bajaron de los montes. Hasta hace bien poco, estuvieron allí. Por eso construimos una zanja arriba, que en lo sucesivo desviara las aguas a la Rambla.

   Estas obras importaron 42.000 pesetas, que pagué a José María Cardenal, como dueño de estas palas, orugas o como ellos llamen. Por cierto, que he redactado una carta para mandar a los vecinos por si repartiéramos con ellos los beneficios como los gastos de su construcción.

   Dice así el mencionado escrito: Francisco Tomás Ortuño, El Roalico de Arriba, Santana, Jumilla, julio 1987: Queridos amigos convecinos del Roalico:

  Como recordaréis, el pasado año se habló en una reunión, de la conveniencia de hacer un desvío de aguas que evitará en lo sucesivo inundaciones como las que venimos padeciendo, y los consiguientes daños en nuestras tierras y plantas.

  Haciéndome eco de este deseo general, hablé con el dueño de las máquinas para que llevara a cabo el trabajo. Pasó tiempo y cuando ya estaba casi olvidado el asunto, me llamó a Murcia para comunicarme que la zanja solicitada estaba hecha.

   No hubo tiempo a pedir permiso al Ayuntamiento, por lo que pronto se personó en mi casa un Guardia forestal a denunciar las obras realizadas en monte público,

   Presenté un pliego de descargo haciendo constar esta circunstancia, como las de no haber habido tala de pinos ni sacrificio de especie vegetal ninguna.

   Este escrito no ha tenido respuesta hasta la fecha, ni espero que la tenga, ya que hice otras gestiones verbales sobre lo mismo con algunos concejales del Ayuntamiento.

   Creo que el gasto de la zanja, cuya copia de factura os mandó, debemos abonarlo a partes iguales entre los beneficiados, que en su día acordamos que se hiciera.

   Con mi saludo cordial, espero vuestras aportaciones para efectuar el pago de esta cuenta. Firmado.

 

   la Emisora de Jumilla se escucha arriba, en el comedor, donde Ángel pinta, o mejor barniza, ventanas y puertas. Lina y mamá cosen cerca. La voz del locutor es harto desagradable.

   Habla como tropezándose, queriendo imitar, por lo visto, otras voces de compañeros de oficio, que dan carácter moderno, vivacidad o aires veraniegos.

   Lo cierto es que no lo consigue y su monotonía es de risa. Ángel ahora los imita diciendo lo mismo a saltos, sin ritmo alguno. Alguien le dirá que cambie.

   Francisco Amós ayer partió camino de las Murcias. Fue venir de los Parrales y comer deprisa para coger el coche del Marqués. Su madre se quedó llorando desconsolada.

   El hecho es claro: su hijo se le va, se le escurre, no para ya con ella. Y ese es su dolor: que un trozo de su vida se le escapa como un desgarro. Los hijos son como los pájaros, que apenas vuelan, salen del nido.

   En otras naciones, antes que aquí: los hijos se emancipan de los padres y emprenden la marcha en solitario. Aquí ocurriría otro tanto Si tuvieran trabajo y medios suficientes para vivir,

   Los jóvenes hoy son más precoces que antes. A los veinte años quieren ser libres de tutelas paternas. Cuando se juntan, se sienten ellos mismos, capaces de vivir solos.

   Es su deseo ferviente, su ansia del alma. Por eso han inventado lo de las pruebas prematrimoniales y otras monsergas. Quieren ser libres. Salen como hipis a vivir de la caridad o a pintar cuadros en el suelo de las plazas.

   Desean vivir aparte. Se van las parejas a pasar días en el monte en tiendas de lona. Es el sueño de estar solos, de soltarse. Van a los campings dos o tres días un chico y una chica.

   Sueñan que son ellos, independientes, solos, para seguir la vida sin depender de nadie. Los pasotas de hace poco eran rebeldes a lo que se encuentran, a lo que les dan, a lo que se ofrece.

   Es una postura de odio a los mayores, porque ven que solos no pueden estar. Es su impotencia desesperada la que los hace obrar así, contra todo lo establecido: pelo largo, ropas viejas, barba sucia.

   Pasotas de todo, porque quieren ser ellos y ven que necesitan de los mayores lo principal: dinero para subsistir. El joven hoy despierta pronto a la vida social, a la vida adulta. Es hombre antes.

   Yo bajaba la edad de los ciclos vitales un par de años; y en edad de trabajar a trabajar y a vivir su vida independiente. Lo contrario es ir contra su naturaleza: crear odios, guerras y enfrentamientos innecesarios.

   Ángel, sin comprender el sentido profundo de sus palabras, lo expresa así a sus 17 años sin cumplir: “Lina, ¿por qué no te vienes? ¿Por que lo dice la mamá? Tú haz lo que quieras”.

   Y Ángel es bueno, y luego rectifica, y nos besa, pero es parte de la Juventud de hoy, que se rebela contra la autoridad y quiere ser independiente.


Continuará.

 

   

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