En el chalet año 1987.
5 marzo, 2024
Murcia, martes, las ocho y media. Sin novedad. Te cuento de antes:
16 julio 87 Santo de las Cármenes y comienzo del verano verano; hoy hace años que estrenamos esta casa; aún recuerdo la impresión de la primera noche que dormimos aquí; era un silencia como el de ahora, pero más nuevo, sin estrenar; era esperar el clarear del otro día por saber si la humedad, o el monte o los bichos que pudieran pulular fuera, hacían posible la permanencia futura en el chalé.
Y sí, todo pasó bien, todo cumplió a la perfección, hace ya de esto, pues no sé, quizás ocho años o tal vez nueve.
Miguel duerme, Ángel duerme, Pascual duerme. Mamá barre fuera. Esta hora es deliciosa. Luce el sol. El fresco es agradable. El aire no se mueve, ni poco ni nada. Duerme también. Aunque la tele nos decía ayer que hay inundaciones por diversos puntos de España y de Europa y que los vientos amenazarán grandes temporales por no sé dónde.
Ayer fue un día de pinchazos. La moto se pinchó; la bici se pinchó. Hasta creo que pinchó Alejandro por Madrid en sus exámenes pianísticos. Su padre dijo que una señora del tribunal es socialista, que si papatín, que si papatán; que si sólo quieren que aprueben cinco, que si fue, que si vino. No dije nada, pero me quedé con la impresión, triste impresión, de otro pinchazo.
Pascual me gana al ajedrez. Anoche me ganó en la terraza. Anteanoche me ganó en el comedor. El sitio es lo de menos. El hecho registrable es que me gana. Tras la partida nos habló de temas interesantes de biología. “¿Para qué servirán las avispas?”, dije yo, por eso de mis picazos.
“¿Y por qué existen los demás animales?” - dijo él-. “Las vacas nos dan leche, pero las avispas…-repliqué-”. Entonces se extendió con temas de su carrera y nos entretuvo a todos.
“Los animales están ahí no para servirnos, sino porque existen, como nosotros”.
Que si el Bing-Bang, que si la primera célula, que si los seres. Me agradó mucho oírle que el hombre es otra cosa distinta, que escapa al biólogo.
Ángel es reacio a admitir que exista un alma; para él todo es materia. Miguel escucha y no opina. Mamá sólo quiere que estemos convencidos de que hay otra vida, que Dios es nuestro Padre, y que los muertos gozan en el Cielo.
Ya van tres rejas pintadas por Ángel. Ahora seguirá con la cuarta y con la quinta. A los jóvenes como Ángel les encanta trabajar por ganar un dinero a cambio. Parece que es lo suyo. Trabajar por trabajar, no; por tener un capital suyo, sí. Pascual ayer se apuntó a cavar las eras de los pinos por mil pesetas.
Quieren ser mayores que trabajan y ganan un sueldo. Creo que si pudieran no dejaban el trabajo ya, si fuera remunerado de por vida.
Quieren ser adultos. Son adultos y desean manifestarlo. Desean independencia. Depender de los padres en la casa los humilla. Es su derrota y su rebeldía. Buscan ser mayores a costa de lo que sea. ¡Ay si encontraran trabajo pronto! Pero ¿por qué no? Es la edad de su mayor vitalidad, de su gran responsabilidad.
Yo haría la prueba. Pronto a trabajar, a ganar, a vivir su vida de mayor. Luego a jubilarse pronto. Pero en la edad joven, a conocer pronto las mieles de la vida, que les atrae y les llama con pasión. No es justo que estos jóvenes, como pájaros enjaulados, vivan la tortura de querer y no poder. Lo veo en ellos que quieren ser ellos, por ellos, sin los demás. Un trabajo con su jornal les atrae, y son responsables como nadie.
“A las ocho y media me llamas; quiero trabajar de nueve a una y de cuatro a seis”. Es un horario laboral, es un trabajo serio, de mayor, que les atrae. Si este ganar fuera seguro, sería feliz y miraría la vida de otra forma distinta. Continuará.
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