En el chalet.

 4 marzo 2024

   Murcia, lunes, temprano, sin novedad. De hace años:

   15 de julio 1987  7:30 h de la mañana, en la puerta de la cocina del chalet. Fresco agradable. El ruido imponente de unos reactores me hace dejar la escritura.

   Son dos aviones que pasan cerca, a velocidad endiablada, supersónica. Cerca va otro, que los sigue, y otro detrás. Queda en silencio otra vez el Roalico.

   El cucú se oye en la pinada; los pájaros pian por el tejado. Ayer fue un día de organizar cosas en el chalet: Pascual Jesús iba y venía, Miguel salía y entraba, Ángel bajaba y subía, mamá cogía y dejaba las cosas.

   Aterrizamos anteayer pasando por Murcia. El coche fuerte, como antes el R-8, iba hasta los topes: baca con colchones, maleta con bultos dentro y paquetes por los pies, por las rodillas, por detrás, aparte, claro, de los que veníamos, que sumaríamos más de 300 kilos.

   Oigo la azada de mamá por el jardín. Aquí se rejuvenece y las fuerzas le vuelven. Este monte, este aire, es para Pascualita, como le dice Pepa, inyecciones de calcio, jalea real. Lo que en el camping o en Murcia es agotamiento y depresión aquí es vitalidad y alegría.

   Ya la casa va tomando forma. Ya los pinos se han regado Ya va quedando ordenado todo para encontrarse bien los días que seguiremos aquí. El chalé sigue cumpliendo como en sus mejores tiempos.

   Ángel se ha contratado para pintar las rejas, para barnizar puertas y ventanas, etc. Es su ocupación a la vista para trabajar y obtener un dinerillo a cambio.

   Pascual Jesús quiere seguir en la fábrica de con su tío Roque. Miguel sin definir en el trabajo: piscina, inglés, petanca, serán sus ocupaciones habituales. Francisco Amós está en el campamento. Su ocupación del verano está asegurada.

   Se oye el motor de un aparato que pasa alto. Pero este es normal, como otros que pasan de vez en cuando en líneas regulares con viajeros.

   Lina seguirá en Punta Brava de los Urrutias. Obra Social femenina con Concha chachachá y compañía hasta el día 21, martes que viene.

   ¿Cómo seguirá Lina en este ambiente nuevo para ella? Espero que se habrá adaptado enseguida. Anteayer, lunes, Ángel y yo estuvimos a verla temprano. Iban a desayunar. Me figuro que ya habrían oído Misa. Estaba feliz y contenta y quería que la dejáramos sola. Este soltarse de la familia unos días le hará bien a Lina. Así lo espero y lo deseo.

   Pues sí, ayer fue uno de estos dias de colocar cosas, de organizar y no parar: se puso el toldo a la piscina, dos avispas, dos, me picaron: una en la gobanilla izquierda, qué me arde y se ha hinchado; y otra en el tobillo derecho.

   En estos momentos se secó la tienda en la terraza y se guardó. Después se lavó el coche, se bajó a la plaza, la serie de los martes empieza, etc.

   Oigo las voces de dos mujeres que suben a Santa Ana a un km de donde yo me encuentro. Sigue el más completo silencio que pueda existir. Solo pájaros se escuchan de vez en cuando.

   Ahora un coche lejano que baja del monasterio. El sol se decide a salir. Hay nubes oscuras que amenazan lluvia. Los aljibes están llenos, pero nunca viene mal el agua por aquí.

   La franja de tierra que puso el tractor nos libra de preocupaciones de torrenciales aguas de otros años. Así discurre esta entrada de verano en el chalé. Seguiremos informando puntualmente cada día.

   Puntualmente se emplea ahora mucho. No sé su origen, aunque sí el sentido. En el contexto significa: punto por punto, con exactitud. Continuaremos.

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