Sábado Santo 2024.

30 Marzo 2024: Sábado Santo

   Murcia, Sábado, las nueve, sin novedad. Hoy ha dormido con nosotros Miguel. Lina sigue fiesta con unas amigas en Valencia.

   Te contaré lo que pensé y escribí en julio del año 1987, en Santana:

   Un compresor se oye cerca. Su ruido seco de ametralladora atraviesa tabiques y ventanas. Aquí los ruidos extraños, como una luz en la oscuridad, nos llaman la atención.

   Llamo ruidos extraños a lo que no sea silencio, A lo más, a lo que no sean piares pajareros o motores lejanos de algún avión que pasa. Es el silencio el nuestro que marca estilo, que crea un modo de ser particular.

   No me digas que por menos se violentan dos personas. El dueño de la casa de Santa Ana, que llamamos de Albacete, dijo a un niño que subiera la piedra que hacía de calzo en su coche, al lugar de donde se había cogido.

   El padre de la criatura, Pepe el marmolista, dijo que su hijo era el más educado del pueblo. El otro que se llevara la piedra. Y con poco más se lían a tortas dos hombres sesentones.

  La ira que nos mata, el odio, la soberbia, ese mundo podrido que no nos deja obrar libremente. Dile entonces a esa persona que cuente ovejitas imaginarias. Fieras somos mientras no cambiemos de naturaleza.

   Dicen que este año el verano de calor será agosto y septiembre; o sea, que el verano se desplaza un mes. ¿Qué pasaría si en adelante hiciera frío hasta agosto? Convulsión social a la vista:

   Cursos desplazados, vacaciones revisadas, consultas alteradas de médicos… No sé, pero cambios sí que traería el cambio. Oigo en la radio “Voyage, Voyage”, que está de moda este año.

   ¿Qué pone de moda una canción? Que sea pegadiza tal vez. Lo cierto es que la canción de turno se escucha bien, tiene garra, encanto. Lo malo es que pasa pronto; y es lógico que sea así, porque se oye tanto que empalaga.

   Es como los dulces: un poco gusta; siempre dulces empacha. Si vas en el coche, “Voyage, Voyage”. Si vienes a casa y enciendes la radio, “Voyage, Voyage”; si vas por la calle lo escuchas.

   Vayas donde vayas, por bares y ventanas abiertas de las casas, ya es demasié. Me figuro que esta feria dormiremos con su música hasta no poder más.

   Luego dormirá el sueño de los justos por una temporada y dejará paso a otras canciones que la reemplacen.

   Llegamos de la plaza como tanto martes. Hemos visto las mismas caras de siempre. La Yaya se ha bajado a su casa. “Como en la casa de uno en ninguna parte”, decía por decir algo cuando ha dejado el coche.

   Lo mismo decía el abuelo cuando tenía que vivir con los hijos: “Como en su casa de uno en ninguna”. Qué verdad profunda que ellos lanzan como una exclamación de alivio.

   El pobre abuelo al final no podía realizar su sueño de quedarse en ella, pero la sentía con angustia. La Yaya pica aquí y allá pero vuelve. El abuelo no podía valerse solo y tenía que resignarse a romper sus lazos con ella, su cordón umbilical.

   Recuerdo una de estas veces que fuimos en el coche a dar una vuelta con el abuelo. Miraba cada rincón con arrobo, tocaba cada cosa que podía, y lloraba más por dentro que por fuera de sentir la dura realidad de la forzosa separación.

   Como quien deja a un ser querido, como quién asiste al entierro de una persona amada. Francisco Amós diría que no debemos apegarnos tanto a las cosas terrenas.

   Es verdad, pero inevitable. En ciertas edades y circunstancias quizás en estos casos, como hice observar en otra parte, no sé llora tanto al muerto como a la muerte.

   Tal vez el abuelo sin darse cuenta lloraba más que a la casa a su juventud perdida para siempre. ¿No nos pasa ya a nosotros un poco y pisamos los cincuenta abriles, que aún prometen mucho?

   He visto cambios abrumadores en mi persona física y espiritualmente. “Te estás haciendo viejo”, me ha espetado Emilio Santos cuando me ha visto esta mañana. No es agradable que te digan eso pero Emilio ha sido sincero.

   Yo observo cambios alarmantes en mi cuerpo y en mi forma de ser: en cuanto a lo primero no hay que ser un lince para verlo: dolores musculares, muelas picadas, menos agilidad…

   En cuanto a lo segundo: mi manera de ver las cosas cambia también, menos ilusión por emprender una tarea, más irritabilidad por naderías manifiestas, cansancio espiritual… Continuará.

   ´

   Sigo con el Índice de Abril de mi libro “Historias de Murcia”:

 

                    A B R I L

Un Retiro en el Llano                              114

Cuento; Andrés                                     116

Trucos caseros                                     118

¡Por favor!                                        119

Bando de la Huerta                                 126

Noticias del XIII                                  128

El nuevo Papa                                      129

Gandi                                              131

Miguel cumple años                                 132

Demonio – Fotocopiadora – Lluvias                  134

Google – Constitución                              137

Día del Libro                                      140

Cartas de Gaya y Guerrero                          142

Primera Misa del Papa Francisco                    143

Películas de detectives                            144

Máquinas del tiempo                                145

Máquina del futuro                                 146

Tiro de pichón                                     147

Semana Santa en Murcia                             147




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