Viaje a Granada.

29 Abril 2024: Santa Catalina de Siena

   Murcia, lunes, las nueve sonando en la torre de San Antolín y esperando que salga de su encierro el Presidente del Gobierno y dé explicaciones de su encierro al resto de españoles -mañana te lo cuento-.

   Por lo demás sin novedad: cielo azul, 246 días sin pasar del año, sin novedad en la casa, que esta tarde vendrá Pascual con nosotros y cosas así.

   Como te conté unos viajes, a Galicia y a Ceuta con niños de Colegio, de los muchos que hice: -Salou, Andorra, Ávila, Roma, Tierra Santa, Portugal…- te cuento el que hicimos a Granada -solo la familia- por aquellos años:

 

   VIAJE A GRANADA:

   El día 21 de abril de 1984, a las nueve de la mañana, salimos la familia Tomás Pastor -papá, mamá y sus cinco hijos -Francisco Amós, Pascual Jesús, Angel Inocencio, Miguel y Lina María, -16, 15,14,12,10 años respectivamente- camino de Granada en el tren.    La llegada fue sobre las seis de la tarde.

   Nos dirigimos al hotel “La perla”, situado en la Avenida de los Reyes Católicos. Aún por la noche vimos una procesión.

   El día 22 fuimos a oír Misa a la Catedral, visitando de paso la Tumba de los Reyes. Enseguida nos fuimos a la Alhambra, recorriéndola de punta a punta: Generalife, Patio de los Leones, Palacio de Carlos V, Jardines, etc.

   Hicimos amistad con unos japoneses, muy parecidos a otros 40 japoneses que iban en el grupo. Nos hicimos todos con ellos fotos, que dijeron las mandarían.

   Comimos fuera y volvimos de nuevo hasta las seis, que regresamos al hotel.

   El 23 lo pasamos en Sierra Nevada. Fuimos por la mañana y volvimos a media tarde. Vistas impresionantes, nieve, funicular, fantas a treinta duros -que robos con arma blanca-; bueno, todo se da por bien empleado, ya que el día paso bien.

   Francisco Amós compró unas postales y habló por teléfono con su Yaya. Tiramos unas fotos con fondos de nieve y vistas aéreas desde los telesillas. Si salen recordaremos el parador donde estuvimos y los picos más altos del Mulhacén y Veleta al fondo, muy cerca de nosotros.

   Aún nos dio tiempo, a la vuelta, de dar un paseo por Galerías Preciados, de llamar a José María a ver cómo está el abuelo, y de recorrer los puestos de libros que hay por Correos, por eso del Día del Libro, con el descuento de rigor.

   El día 24, martes, amaneció lloviendo. Una lluvia menuda que duró poco. Visité a mi amigo Salvador Ortiz, el Jefe de Correos, y desayunamos. Las visitas del día fueron La Cartuja, el Albaicín, el Sacromonte.

   Gracias a Pascual Jesús, que nos hizo de guía, la aprendimos con detalles de estilos y fechas. Claro que la mamá nos aclaraba algunos puntos que no quedaban muy claros, como por ejemplo lo del flamígero, rococó, o barroco.

   Al final, todos enterados, comimos unos apetitosos pollos asados en la calle del Agua, junto a la Plaza Mayor, en un jardín umbroso del barrio más típico de la mora Graná. “¡Casi ná!”.

   Luego un paseo por el Sacromonte, con visita a las Escuelas del Ave María y poco más.

   Día 25, miércoles: mañana libre por Granada, conociendo mercadillos típicos por calles estrechas y empinadas; plazas amplias con mesas para sentarse: grupos de hippies pintando en el suelo o tocando guitarras, con el plato al lado para que les echen monedas…

   Observo que en Granada hay mucha gente en la calle: gente que pasea despacio, gente que vende algo; gente que pide; gente, gente… las calles siempre llenas de gente y de coches.

   Mucho movimiento. Creo que un porcentaje muy alto de extranjeros. Hemos ido al mercado, un mercado callejero de los muchos que habrá en Granada. La mercancía se ofrece gritando:

   Caracoles, rábanos, aguacates, sandías, espárragos, fresones, etc. Hemos subido al final de la Cuesta. Allí hemos visto unos lindos pollinos, acarreando cosas, y los hemos acariciado. Lina quería hasta montar en uno pequeñajo y más mansurrón que parecía Platero.

   Luego llegamos al río Genil, debajo mismo de las Torres de la Alhambra. Entramos en varias casas de estilo árabe, que ofrecían sus patios y ventanas a la admiración de los paseantes.

   También unos baños termales del siglo XII, que se parecen en todo a los que vimos enfrente; o sea, en la gigantesca Alhambra. Después entramos en el Museo arqueológico, donde estuvimos una hora recorriendo sus salas con restos, hachas, vasijas, collares, agujas de todas las épocas prehistórica, romanas, visigodas, árabes, de piedra tallada y pulimentada, de cobre, bronce, hierro.

   Y había también un cráneo petrificado de elefante, que era digno de admiración. Enterramientos, restos funerarios.    Regreso al hotel a las dos. Recogida de paquetes y en marcha a la estación.

   Son las 6:30 y estamos en el tren desde las tres. Ya dejamos atrás Guadix, donde la mamá se tomó un café. Por cierto, que el tostón de arte islámico a que nos somete la mamá durante horas es inaguantable.

   Cuando nos deje respirar, leeremos, escribiremos o jugaremos a los juegos electrónicos que llevamos. Sobre las once está prevista la llegada a Murcia. Pero antes cenaremos como está mandado y previsto para hacer más corto el camino. Con estas previsiones finaliza nuestro viaje que podemos calificar de muy bueno.

   Creo que por mucho tiempo recordaremos estos días. Ya se oye por aquí que por qué no nos vamos pronto a otro viaje a Madrid, Barcelona o Ávila. Esto significa que no se ha pasado mal. Hasta la vista, pues.

   Comentarista: el papá.

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