El 13 de mayo, Pascuala Pastor, nació en Jumilla, calle La Labor.

     14 mayo 2024: San Isidoro

   Murcia, sigo copiando la crónica del viaje a Fátima que hicimos unos feligreses murcianos de la parroquia de San Antolín en la fecha que digo:

 

   27 junio 1.987.- En Fátima, las siete de la mañana. Silencio en el hotel. Es un silencio que se palpa. Solo el trino de los pájaros se escucha por la ventana. Ni ruidos de coches. Nada.  Silencio total.

   Es curioso comprobar que por la noche hay silencio también. Uno, que ha ido con niños de colegio a diversos puntos de la geografía hispana: Galicia, Cataluña, Andalucía, Baleares… puede hablar de este silencio como algo insólito.

   Los niños, con su ruidosa alegría, unen la noche con la mañana y llevan de cabeza a los mayores, que tienen que cuidar. Por un milagro de la física, pasan de unas habitaciones a otras sin abrir puertas, y resisten sin agotarse ocho días consecutivos sin dormir.

   Por eso, aquí, cuando podemos escuchar el silencio, palparlo, saborearlo a placer, nos parece mentira. El fresco de la mañana es una delicia, parece que aquí es incluso mejor que en otra parte.

   En la Capelinha se decía Misa en español. Por un pasillo largo, kilométrico, de losa resbaladiza, caminaban fieles de rodillas, promesas ofrecidas a la Virgen. Un hombre se arrastraba literalmente por el suelo.

   Tras el desayuno y la Misa, oficiada por don Silvestre, fuimos a Aljustrel. En este lugar, a 2 km de la Basílica, nacieron los niños que tuvieron la fortuna de ver a la Virgen.

   Están intactas cosas de la época de estos pastorcillos. Se conserva la casa de Jacinta y de Francisco, con su cama de hierro y objetos personales. La casa toda es una reliquia en peligro de hundimiento.

   Sobre la cama se ven monedas y billetes de visitantes anónimos. En una mesa hay una canastilla con el mismo fin. En el pozo, a dos pasos, al que iban los niños, una señora ofrece agua a cambio de algún dinero.

   No sé, pero este aspecto, para mí es desolador. Algo así como el de aquellos mercaderes del templo que llenaron a Jesús de Santa indignación y los echó a latigazos. Creo que estas personas son también mercaderes que explotan la devoción de miles de creyentes.

   Pues sí, Paco Marín estuvo a punto de perderse. Dos viajes, dos, tuvimos que hacer por él. “Marín no viene con nosotros”. “Marín se ha quedado allí”.

   Efectivamente, Marín, como llevaba encima escudos para parar un tren, compra que te compra albornoces por las tiendas, se le fue el santo al cielo y se olvidó de que teníamos que regresar.

   Pero, como no hay mal que por bien no venga, volvimos de nuevo y nos sirvió para gozar otra vez de la vista de esta casa de privilegio, donde vivieron estos niños afortunados.

   Pascuala, mi mujer, la está gozando de verdad. Sé que su devoción a la Virgen es de excepción, que es grande su amor por ella desde que se conoce.

   Y compruebo que está viviendo momentos emocionantes como nadie pueda sospechar. Anoche estaba nerviosa porque no podía creerse que estuviera donde la Virgen se apareció.

   Algunas veces me pregunto si tendrá algo que ver en su conducta el hecho singular de haber nacido justamente un 13 de mayo. ¿Pero qué tiene Fátima que enamora de tal modo? ¿Es el aire? ¿Es la tierra? ¿Qué tiene Fátima?

   Decir cómo es la Procesión de las Antorchas es difícil. Impresionante, multitudinaria. La plaza de la Basílica semeja un poco la plaza de San Pedro del Vaticano; también el Estadio Bernabéu, cuando el Papá Juan Pablo II vino a España y jóvenes y mayores se apiñaban para verlo, para estar más cerca.

   La procesión de las antorchas a las once la noche, es como la Plaza de San Pedro, como el Estadio a rebosar, es un río de personas de todo el mundo que canta a la Virgen.

   Impresionante en el dolor. Pero ¡cuánto dolor y cuánta alegría! Es un corazón que rebosa amor. ¡Qué tiene Fátima que enamora de tal modo?

   Tus ojos son, Virgen Santa, dos manantiales de luz. Hagamos una tienda y quedémonos aquí. ¿Qué tiene este rincón de Portugal? Pero, si dan ganas de quedarse para siempre.

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