Ir al contenido principal

El chicharra.

9 Mayo 2024: San Juan de Ávila

   Murcia, jueves, las ocho y sin novedad en la casa.

  PIENSA: “No hay música italiana, alemana, turca o española. Solo existe la música”.

  REFRANES:

   1.- “Cada lobo en su senda y cada gallo en su gallinero”. Refrán para los que se entrometen en lo que no les importa.

   2.- “Parece hormiga y es avispa”. Para aquellas que sacan el mal genio o la murmuración sin venir a cuento

   3.- “A buen hambre no hay pan duro”. Alude a que cuando una necesidad apremia, no se repara en delicadezas.

   4.- “Gato con guantes no caza ratones”. Aconseja que para ciertos menesteres no se vaya presumiendo de refinamientos impropios e inútiles.



   RECUERDOS DEL TREN  (Se publicó en la Revista “EL PICACHO” de Jumilla).


  Para nosotros, jumillanos, el tren de mi pueblo era el tren más bonito que podía existir. ¿Qué nos importaba que fuera de vía estrecha, que tuviera a lo sumo dos vagones, o que fueran sus asientos de madera?

   Era nuestro tren, y bastaba. Nuestro Chicharra, que así le llamábamos cariñosamente, era el más apuesto y servicial que pudiera haber. Su recorrido no era largo: ni iba más allá de Villena por el norte, ni pasaba de Cieza por el sur.

   Pero, eso sí, jamás faltaba a su cita por nuestros campos, parando en los apeaderos, vestidos de azul.

   A primeros de octubre, cada año, mi padre nos despertaba para ir a la Pinosa. Era tiempo de vendimia. Mi tío paraba el carro en la puerta de mi casa, y nosotros, los críos, montábamos por detrás, tocando las ancas de la mula.

   El recuerdo de estos viajes en carro, que tanta ilusión nos hacían, está íntimamente ligado el tren, nuestro simpático Chicharra.

  - “¡Qué va a pasar pronto y no hemos hecho una carga!” -decía mi padre. “Hay que darse prisa”. A hurtadillas, por entre las cepas, mirábamos hacia la Molineta, por donde aparecía el tren.

  - “¡Ya viene, ya viene!” -decíamos nosotros. Desde ese momento nadie trabajaba. Los vendimiadores permanecíamos inmóviles. No sé si por nosotros o porque cerca había un camino, pitaba siempre donde mismo, un silbato prolongado.

   Por nuestra parte, levantábamos el brazo saludando, hasta que el tren  se perdía a lo lejos, 

   Continúa

F. Tomás Ortuño

Comentarios

Entradas populares de este blog

Llenar los días.

7 del 8 del 78.

Ritmos biológicos.