Viaje a Fátima 6.

5 Mayo 2024: San Joviniano

   Murcia, domingo, temprano, sin novedad en la casa.

   PIENSA: Nunca es demasiado tarde para empezar algo bueno.

  ¿LO SABÍAS? En 1951 se instaló oficialmente el primer “PASO DE CEBRA”, en Gran Bretaña. Era el primero con rayas blancas y negras.

   Dos años antes había comenzado un periodo de pruebas con varias combinaciones de colores, para reducir los atropellos de peatones.

   El 8 de Agosto de 1969 (el año que nació Pascual, cuando Amstron pisó la Luna), el grupo de “Los Beatles” se hicieron la foto icónica cruzando “Avery Road” para la portada de su nuevo disco.

   Hoy se calcula una media de 3.000 peatones durante los 47 segundos que está abierto.

 

   Y ahora sigo con el viaje a FÁTIMA:

   29 junio 1987. San Pedro. La puerta del hotel parece un mercadillo: telas, sellos, postales… Cada uno ofrece como puede su mercancía a los que se deciden salir a tomar el fresco: una mantelería por aquí, unas toallas, unos paños de cocina.

   Hemos oído Misa en una iglesia grande, de enormes cristaleras policromadas. Mejor dicho, en una pequeña capilla de la misma. Nuestro querido y políglota don Silvestre, ayudado por don José, ha dicho su Misa debajo de la escena bíblica de “La curación de un leproso”.

   Cuando salíamos, un cura menudo de barba blanca, decía también Misa en el Altar Mayor. Antes de salir, contemplamos una imagen de la Pasión, impresionante: “La caída de Jesús”, del año 1931.

   Contemplar la ciudad en unas horas parece imposible, pero ahí estába otra vez Demetrio, nuestro dilecto amigo de la Alberca, que está por ganarse al respetable, exponiendo el tipo. Y nos hace de guía por si fuera poco.

  Y de guía excepcional. Por la Vía de la República -“Vote PRU de CDS”. “Vote CDU”- nos lleva a los jardines de Eduardo VII. Hoteles de gran lujo “¿a la derecha?” “No, a la izquierda”. Hotel Ritz. hotel Meridien. “¿A la izquierda?”. “No, a la derecha. ¿En qué quedamos?

   Avenida de la Libertad, con bancos, hoteles y centros oficiales: Banco Nacional de París, un jardín con palomas. “Hasta las palomas están negras”, dice Carmen con ironía.

   A la izquierda queda el Castillo De San Julián, del que se ven las almenas. Llegamos a la calle del Oro, donde las mujeres pueden vaciar los bolsos de dinero.

   La policía, con trajes grises, pasea por las aceras. El puerto, con la estatua ecuestre de rigor en su plaza. Al fondo vemos un velero precioso con marineros colgados en el velamen.

   Pobreza a babor. Casas ruinosas con ropa tendida. Las fachadas son de mosaico antiguo. Hay negros por todas partes. Uno saca, sobre la marcha, una botella con vino de su bolsa, que cuelga del hombro, y bebe un trago largo sin importarle que lo miren.

   Tranvías con sus troles como en España hace cuarenta años. El puente de 3 km que cruza el río por su desembocadura, nos sobrecogió a todos. A la izquierda, se alza un Sagrado Corazón que sobrepasa el puente.

   Río, mar, mar y río, todo lo mismo cuando se juntan. El mar y el río Se abrazan -feliz encuentro- debajo del puente. Monumento a los descubridores. La Torre de Belén. “Hubo otra Torre gemela que desapareció”, nos dice nuestro guía.

   Carmelo se encuentra demasiado atento con Adela. Sus bromas para con la chica suena a romance en ciernes. Luego sabremos el final. Sonia es la más pequeña del grupo; hace poco ruido Sonia.

   Yo sé que tiene un deseo ferviente. Es su “peché mignón“, que dicen los franceses, su pecadillo travieso. Cuando los mayores  bajan del coche ella permanece arriba y habla por el micro.

   “Tienen cinco minutos para salir”. dice con voz grave. “Por favor, no ensucian el coche”. En esos momentos, Sonia se siente importante, como azafata profesional entre los expedicionarios.

   Hay dos señoras respetabilísimas, que pueden ser nuestras mamás, aparte, claro, de Lola. Me refiero a doña Encarna y a doña Damiana. ¡Qué fervor el suyo!

   Saltándose todas las dificultades derivadas de sus piernas, han conseguido su objetivo de llegar a Fátima. ¿Un taxi? un taxi; ¿Un carro de ruedas? un carro de ruedas. Valientes doña Damiana y doña Encarna, nuestra felicitación.

   La tarde ha sido de regreso hacia la frontera. Parada en Elvás para terminar los escudos que quedaban comprando telas y otros artículos de la lusitania romana.

   Hervás es otro Ceuta pero de ropas. Otro Andorra para los españoles. A las 9:30 h volvimos a ser de nuevo nosotros mismos; quiero decir que obtuvimos nuestra identidad. A las 9:30 hora española pasamos la frontera.

   Noche en el hotel pacense “Lisboa”, que promete mucho. Que se callen los hoteles vecinos con televisión en las habitaciones y todo lo demás. Mañana llegaremos por Mérida a ver piedras históricas y teatros de aquellos que todos sabemos por la historia.

   Después visitaremos Guadalupe y el Monasterio gótico? Mudéjar? Plateresco? que dicen los papeles, y al final derechitos a casa y a descansar.

   Me gustaría disponer de tiempo para contar anécdotas de nuestro viaje, que las hay graciosas de verdad. Me resta solo felicitar sinceramente a quienes han organizado el viaje y a todos los compañeros, porque me consta que lo han pasado bien, que han ganado mucho espiritualmente, y que se han portado de maravilla.

   Seguirá.

Comentarista: F. Tomás Ortuño.

 

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