El chico amarillo.

19 Junio 2024: San Romualdo.

   Murcia, miércoles, temprano, sin novedad en casa.  

   PENSEMOS: No se puede ser bueno a medias.

   ¿LO SABIAS?: Los historiadores consideran que el primer Cómic de la historia fue “El chico amarillo”, creado en 1895, que vio la luz en un diario de Nueva York.

   A través del chico amarillo se plasmaba la crítica de la pobreza que se vivía en las calles de las grandes ciudades, en medio de una cultura consumista y materialista.

   Era una tira en la que aparecía un niño vestido de amarillo que llevaba escritas en su camiseta las palabras que decía. Usaba bocadillos para contener el diálogo que usaban los personajes.

   VOCABULARIO: Deplorable (lamentable); Evanescente (que se desvanece o esfuma); Malévolo (malintencionado); Inescrutable (que no se puede saber o averiguar); Secular (que dura un siglo).

   PROBLEMA: Pablo tiene 20.000 euros ahorrados, Si Jaime tiene 4/5 de los 2/5 que tiene Pablo, ¿cuántos euros tienen entre los dos?

   LO ESCRIBÍ EL 10 DE JULIO DE 1993:

   Las siete y media de la mañana. En Murcia. Pascual ha salido a correr, según sus palabras. Miguel duerme su triunfo. Ayer aprobó su curso de Económicas.

   Lina llega hoy de su aventura por Campos del Río. ¿Qué lleva Lina en su cabeza? Francis por Cancarix. Ángel por Budapest. ¿Será por Buda? ¿Será por Pest? Y mamá atendiendo a la Yaya en Jumilla, Labor, 14, primera planta.

 

   ¿Qué nuevas hay por el Mundo? No quisiera convertir mi bloc en un vulgar periódico de sucesos. Para eso están las hemerotecas. Pero eso no quita para decir qué nos ocupa hoy en España y, si me apuras, en nuestra región.

   Poca cosa aquí y allá. Con decir que solo se habla de la investidura de Felipe González, ya es decir bastante. No hay grandes cosas que destacar. Otro día anodino, qué pasará a la historia sin pena ni gloria.

   El canario canta en el balcón. ¿Canta por oírse o canta para ser escuchado? ¿Para quién canta el canario? Las golondrinas vuelan por cientos delante de mi ventana. Sin duda, aquí hay más golondrinas que en Valencia. Surcan el espacio en todas direcciones como pececillos en un acuario.

   La torre de San Antolín queda enfrente con sus campanas al aire, con sus columnas a medio, con sus arcos y bóvedas sin terminar. Es una torre en embrión, una caricatura de torre.    Una torre original, sui generis, única en su género. Lo tiene todo y le falta todo a la vez.

   Las golondrinas entran y salen por las campanas, por entre las columnas, como si no hubiera torre. Hay una Virgen arriba, metálica, erguida, con las manos juntas en oración. Cubriendo su cabeza lleva un velo, y su ropa llega a los pies.

 

   Sabios de todo El Mundo estudian el origen de la vida. Quieren saber el número exacto de millones de años que la vida existe, y cómo se produjo aquel comienzo.

   Yo me quedo con el bello espectáculo que se ofrece a mi vista cada mañana y no quiero más. ¿Podría el pez, sin salir del agua, conocer lo que hay fuera?

   Si los peces más sabios de todos los océanos se reunieran a cavilar ¿podrían saber cómo llegaron a los mares ni quién los arrojó en sus aguas?

   El hombre hoy debe pensar como disfrutar con lo que tiene y agradecer tanto bueno que ha encontrado. Más allá solo verá sombras, misterio y pavorosos dolores de cabeza.

   Las ocho de la mañana, silencio a mi alrededor. Solo el canario rompe de vez en cuando este silencio. Las golondrinas afuera siguen alborotadas, sin detenerse, sin chocar milagrosamente unas con otras, parecen, como dije, pececillos amontonados en un acuario reducido.

                                       Francisco Tomás Ortuño.

    

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