Ojos que no ven.

1 Junio 2024: Ntra. Sra. de los Milagros

   Murcia, sábado, temprano, cielo azul, sin novedad en casa.

   OJOS QUE NO VEN.-

   Cuando algo está por inventar, ni pasa por la cabeza que pueda existir tal cosa. Cuántas y cuántas máquinas habrá luego que hoy no conocemos.

   Cuántos objetos de uso habitual que no tenemos hoy, cuántas herramientas e ingenios nacerán y luego pensarán los hombres que sin ellos no se podría vivir.

   Una necesidad nueva, quizás, propiciará el nuevo ser que se haga familiar e imprescindible. Y en todos los terrenos saltarán los inventos como granos de maíz en la sartén.

   Es curioso pensar que solo hace cien años el hombre viviera sin la mayoría de las cosas que hoy le son tan corrientes.

   Las mujeres pensarán en la cocina que siempre hubo fuego de butano, lavadora, jabón embotellado, o qué sé yo, el noventa por cien de enseres que usa.

   Y resulta que sus madres no los tuvieron. ¿Cuando se generalizó el uso del papel higiénico? ¿Cuándo el de la máquina de afeitar? No hablemos de televisores, de vídeos o de ordenadores.

   Y, con todo, cuando no se conocían no se echaban en falta, se vivía lo mismo. Las mujeres fregaban suelos de rodillas, los colchones eran de borra…  

   Así que hoy pasará lo mismo. A la vuelta de unos años ¿quién sabe lo que usarán nuestros nietos que a nosotros ni se nos pasa por la cabeza?

   ¿Podríamos decir nosotros luego que la vida de hoy no existió? ¿no sabemos los que vivimos en ella que es deliciosa por más que los que vengan piensen lo contrario?

   Los jóvenes de hoy creen que la vida empezó con ellos, que antes fue el caos o la nada, y no se dan cuenta de que Cervantes escribió El Quijote sin luz eléctrica.

   Todo lo anterior me lo sugieren las obras que tengo enfrente : los albañiles suben el material sin ningún esfuerzo, no como hace solo unos pocos años que tenían que hacerlo como hormigas, a lomo limpio, uno tras de otro.

   ¿Cómo subirían las piedras a las catedrales en la Edad Media? ¿O a las pirámides en la antigüedad? Seguro que a nadie se le ocurría que podía hacerse con grúas como hoy, y lo hacían con la misma precisión.

   Es maravilla ver cómo el hombre aprovecha en cada momento lo que tiene y disfruta así. ¿Que puede ser de otra forma? Como no lo conoce para cada cual lo mejor es lo que tiene.

   Y aquí cada cabe el refrán: “Ojos que no ven, corazón que no siente”.

                              Francisco Tomás Ortuño       

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Llenar los días.

7 del 8 del 78.

Ritmos biológicos.