Fútbol.
10 Julio 2024: Santa Verónica
Santana. temprano. miércoles, viene de Murcia Francis y se va Lina a currar hasta la dos, día azul por arriba, sin viento por abajo. Sin novedad en casa.
Anoche España le ganó a Francia en las semifinales de la Copa de Europa por dos tantos a uno. ¡Cómo estaría de interesante que hasta Lina y mamá daban saltos de alegría!
PARA PENSAR:
Comillas: pequeñas alas que nos traen volando palabras ajenas para enriquecer el texto que estemos escribiendo.
ADIVINANZA:
-¿Quién es el que bebe por los pies? (el árbol)
-Si lo nombro lo rompo. (el silencio)
DE OTROS TIEMPOS:
8 Agosto 1993
Domingo dominguero, viaje va, viaje viene, de Santana al pueblo y viceversa. Una vez, dos veces, cinco…
Mamá temprano fue con la suya, que es decir con la yaya Isabel, porque la acompañante se fue de boda a no sé dónde.
A comer bajamos todos, con Pascual y Toñi incluidos. A las cinco, Pascual y Toñi tomaron las de Villadiego, que es como decir que cogieron el Marqués y se fueron a Murcia.
Esta noche bajaremos nosotros por mamá y colorín colorado, otro domingo pasado.
El partido que televisan a las nueve, Barcelona – Milán, es un obsequio de verano a los aficionados al fútbol. Anoche vimos otro encuentro o choque: Milán – Oviedo, donde ganaron los ovetenses por tres goles a dos.
Estos torneos veraniegos sirven para poner a punto a los equipos ligueros, y, al mismo tiempo para que la afición no se despegue distrayéndose en otros deportes.
Tienen su política. Alguien, seguro, gobierna en el balompié desde algún despacho oculto.
Es un problema psicológico: “Ni todos los días que empache, ni cuatro meses sin ver un campo de hierba. De vez en cuando un partido como recordatorio, que avive el interés de los acérrimos futboleros de invierno.
¡Hay tantos intereses escondidos en el fútbol! ¿Cómo se va a improvisar, cómo se va a dejar que la gente vaya o no vaya a los campos? Hay que milimetrar cada decisión y estudiar sus consecuencias.
Desde un despacho, sesudos conocedores del tema, tocan más teclas que tiene un piano para acertar sus decisiones. Como en un laboratorio manejan cifras, mezclan productos y observan las posibles reacciones.
Un fichaje caro se autofinancia enseguida: “Te doy dos por uno”. “Mil millones por Maradona”. Las cifras se disparan en tiempos de crisis. Da lo mismo cien que mil. Mejor mil porque despierta mayores expectativas y la gente corre que se las pela por verlo jugar.
¿Qué pasó con Butragueño? ¿Qué con Romario o Stoiko? Lo mismo con entrenadores. Mucho dinero para dar que hablar, para mantener viva la esperanza de los aficionados.
No cabe duda de que el gran negocio de la Liga de fútbol tiene su trastienda. El partido de esta noche, Milan – Barcelona, forma parte de ese estudio de laboratorio, ¿que duda cabe?
El hermano viento arrecia. Como cada tarde, a esta hora se desmelena por entre los pinos.
Francisco Tomás Ortuño
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