José Carrillo.
19 Julio 2024 San Macedonio 201 – 165
Santana, viernes, temprano y sin novedad.
Te cuento de mi Diario:
8 agosto 1993. En la revista “Mundo Cristiano” de julio- agosto 90, viene retratado el billarista murciano José Carrillo, varias veces campeón de España y figura destacada internacional.
Dice José Carrillo en la entrevista, que a los ocho años jugaba al billar con canicas. Una afición que ha llevado a sus últimas consecuencias.
¡Qué buenos ratos habrá pasado con las bolas y los tacos! Eso lo sabemos los que compartimos su afición, aunque no pasemos de 10 o 12 carambolas de tacada.
¿Te imaginas a José Carrillo, con su voluminosa humanidad, de mirón desconocido en un lujoso salón, en el que juegan graves señores? El ganador de turno, todo eufórico y envanecido, se dirige a los concurrentes para retar a una partida al que se atreva.
-“¿Quiere alguno de ustedes medir sus fuerzas conmigo?”. José Carrillo, sin abrir la boca, da un paso adelante y coge un taco. Los presentes se ríen de su atrevimiento.
Una risa de lástima y de suficiencia se dibuja en el rostro del desafiante, mientras que unta de tiza la zapatilla de su taco.
José, que ya no tiene ojos más que para las bolas que tiene delante, no ha abierto la boca, pero cuando se dispone a tirar los entendidos y el ganador que le ha retado saben que allí hay un billarista.
Le toca en suerte la salida a José. Irán a 50 carambolas. José no mira a nadie. Solo está pendiente de la mesa y de las bolas. ¡Como goza por dentro José! Una, dos, diez, treinta…
El asombro va subiendo de punto en cada nueva carambola. Cuando hace las 50, el aplauso es general. José deja el taco, saluda y se marcha de nuevo como entrara.
¿Quién es este hombre? se preguntan.
Escenas como esta debe de haber tenido José Carrillo en su vida. ¡Qué lección para el que ha pensado que es el mejor y que su triunfo es seguro!
Mamá diría si leyera esto: “¡Cuanto más vale la humildad!”.
VOCABULARIO
Aseverar: afirmar
Competer: incumbir
Denigrar: quitar el crédito a una persona
Exonerar: descargar a alguien de una obligación
Propinar: dar un golpe a alguien
A REÍR
-Siempre viene bien sonreír, y cada día hay miles de razones.
-Quien diga que el alcohol no es una solución, no sabe nada de química.
Francisco Tomás Ortuño
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