Las eras.
14 de Julio de 2024 San Camilo
Santana, domingo, las diez. Pascual, que vino temprano, trabaja en las eras con la mamá a su lado. ¡Qué felices! Lina se fue a Murcia y vendrá esta tarde. Familia más unida y más separada no la has visto.
Te cuento cosas del siglo pasado:
11 Agosto 1993
Otro día idéntico al de ayer. Tan idéntico que, sin fecha, podía pasar por el mismo. Pero han transcurrido veinticuatro horas desde que dejé mi escritura. Un día con su noche en medio y sus cosillas de andar por casa.
En estas cosillas de andar por casa podría incluirse la traducción de las últimas hojas de francés que llevamos entre manos Lina et moi, el trabajo de mamá siguiendo con el muro del camino que sube a las cocheras, la visita del tío José María y un largo etcétera.
Será repetirme pero creo que no hay dos días iguales, como no hay dos personas iguales ni dos flores iguales. Y llevando el asunto a los extremos diría que uno cambia constantemente como cambia el día o como cambia cuanto existe.
¿Cómo puedo ser yo el mismo de ayer? Imposible. Un niño y un anciano, aunque correspondan a la misma persona no se parecen en nada. Las once de la mañana no son las cinco de la tarde aunque sean ambas horas del mismo día.
¿Y cuándo se verifica el cambio? Siempre, en cada décima de segundo, en cada milésima. Vamos cambiando sin darnos cuenta, pero vamos cambiando en todo momento. Ergo yo no soy el de ayer.
¿Te imaginas el universo como un todo gigantesco? ¡Cada astro que lo compone, cada micra que forma parte de una partícula, tú, y yo, devenimos con él sin cesar!
El abuelo Paco.
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