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La yaya.

1 Agosto 2024 San Secundino  

   Santana, temprano, sin novedad. Te cuento de mi Diario

 

   7 de septiembre 1993.- El siglo XXI será el siglo de los descubrimientos en serie: comida sintética, comunicaciones mentales, relaciones con los muertos, vuelos supersónicos, viajes submarinos, visitas a otras galaxias…

   Algo que hoy ni se piensa. ¿Qué ha ocurrido a lo largo del siglo XX? Que el mundo ha despertado de un sopor de milenios para entrar en el asombroso y desconcertante paraíso de la era moderna.

   Tres generaciones han pasado: -nuestros padres, nosotros y nuestros hijos- para descubrir o vislumbrar lo que nos espera. Antes todo era distinto. El siglo XX en la historia del mundo se señalará como el siglo puente, el pórtico de la vida nueva, que comenzará sin duda el siglo que viene.

 

   LA YAYA ISABEL

  Pero, ¿cómo está la Yaya? ¿a qué fue debido el telefonazo de Ana Mari? Falsa alarma. Con todo, se le harán nuevos análisis y más radiografías.

   A estas horas, 11 de la mañana, va camino de Yecla en una ambulancia, acompañada de su hija. ¿Qué sería de la Yaya sin su hija? ¿Se dará ella cuenta?

   La vida siempre es ejemplar: dispone que los padres crían a sus hijos y que estos ya criados, en justa correspondencia, cuiden de sus progenitores luego.

   ¿Hacen lo mismo los animales? Se ha dicho que hay animales tan humanos que dan la vida por su prole, pero en cambio no hay prole de especie alguna que cuide de sus padres cuando estos no pueden valerse por sí mismos.

   María Dolores

   En este punto ha llamado María Dolores la vecina: se ha quedado en la calle y con todas las puertas cerradas. Su obsesión de encerrarse le ha jugado esta mala pasada.

   victoria Esteban, su marido, ha bajado al pueblo y ella se ha quedado en la casa hasta el mediodía. Ha salido fuera y le ha dado un golpe a la puerta que se ha cerrado con el pestillo y ya no puede entrar.

   Ni puertas, ni ventanas, ni terrazas, ni cocinas, ni estudio, todos los huecos más impenetrables que el muro de la pared. Lo cual no me parece mal para cuando se van de casa.

   Ahora falta que su marido no lleve llave como se teme María Dolores. Lo tendrán pero que muy difícil entrar en su propia casa. Luego te lo cuento.

                                     Francisco Tomás Ortuño

 

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