Las llaves.
11 Agosto 2024 Santa Clara
Santana, domingo, temprano, sin novedad en el alcázar.
Te cuento de cuando Francis tenía 25 años, Pascual 24, Angel 23, Miguel 21 y Lina 19:
2 Octubre 1993.- Hemos cruzado otra frontera. Como un camino largo, con subidas y bajadas, es nuestro caminar. Y nosotros romeros en masa. Cada mes una cuesta con su cima al fondo. ¿Qué nos deparará el siguiente?
- Para decir que estamos en Octubre, no hace falta que digas tantas tonterías…
- Pues es verdad, cortemos pues.
- ¿No hablas del Santo?
- ¿Cómo no? Ángel lleva una semana cogiendo granadas por Albatera y hoy he ido por él y hemos comido juntos. ¡Lástima que Lina no haya estado, con lo que ella celebra estas cosas!
- .
- ¿A qué fuiste ayer a Almendricos?
- A llevar las llaves del coche a Francisco-Amós.
- ¿Qué ocurrió?
- Que cerró el coche y las dejó dentro.
- ¡Vaya por Dios! ¿Y fuiste solo a eso?
- ¿Te parece poco? Francis sin coche es
- como otro sin pies.
- ¿Fuiste solo?
- Me busqué a un amigo que me acompañara.
- ¿Torrecillas?
- Justo. El hombre anda libre a todas horas. Por cierto, me propuso estudiar francés juntos.
- No es mala idea.
- Lo pensaré, lo pensaré. Como sabes, yo me he matriculado en la EOI.
- ¿En qué?
- En la Escuela Oficial de Idiomas. Ya tengo ocupación por un año.
- Por un amigo hay que sacrificarse.
- C`est vrai, mon ami. Como te digo, fuimos en un periquete, comimos opíparamente y regresamos.
- Pues muy bien que lo veo.
- Lo cierto es que por unas o las otras, siempre se está en la carretera: llevar a Ángel, llevar a Lina, ir a Almendricos, mañana a Jumilla, pasado a Valencia… ¿Tú crees que esto puede ser?
- Esa es tu misión, procurar que todo esté a punto en todo momento, atender lo que se va presentando.
- D`accord.
Francisco Tomás Ortuño
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