Parida.

26 Agosto 2S024  Santa Teresa de Jesús Jornet  239 - 127

   Santana, lunes, temprano, sin novedad. Anoche vimos La Revoltosa en la tele “Ay, Felipe de mi vida”, zarzuela con bella música y voces que gusta oír.

   Te cuento de mi Diario:

   3 noviembre 1993.-

   Si el mundo, la vida nuestra de cada día, no tuviera problemas, asuntos que resolver, sería aburridísima. ¿Te imaginas una sociedad sin preocupaciones, con todo a pedir de boca?

   El hombre ha ido, con el tiempo, buscando soluciones a las necesidades que iba encontrando. Que tenía que llevar pesos de un lugar a otro, inventaba la rueda; que tenía frío, se con pieles, y así.

   Cuando fueron muchos y tuvieron que repartirse el alimento y encontrar espacios donde vivir, el juego fue complicándose. Hubo que establecerse unas leyes o normas. Apareció el Derecho.

   Desde ese momento, la vida en sociedad es un continuo toma y daca: esto puedo, esto no debo, esto me está permitido y aquello no. Todo fue querer encontrar la forma de quebrantar la ley en beneficio propio, burlar la ley en una palabra.

   Ha sido un sueño que todo humano ha abrigado en lo más escondido de su alma, aunque solo fuera por rebelarse a la norma, a la ley, a lo impuesto, a lo que ha restringido su libertad  personal.

   En toda sociedad ha existido la evidencia de que tener es poder y cualquier humano ha soñado con hacerse rico, con poseer bienes, con atesorar riquezas, sin reparar en los medios utilizados para adquirirlos.

   Otro factor importante para sobresalir y vivir mejor ha sido el saber, y el que más y el que menos ha pasado noches quemándose los ojos por adquirir saberes en los libros. Y en ese juego de buscar poder, saber y otras apetencias por el estilo, el hombre ha vivido entretenido y vive entretenido.

   ¿Qué sería del pobre humano sin apetencias, sin lucha por conseguir algo? Quedaría reducido al más aburrido ser de este mundo. Los demás animales no piensan en el futuro, no razonan como obrar para conseguir mejores resultados, no aman y matan por celos o despechos, etcétera.

   El animal, fuera del hombre, es presente rabioso, no guarda dinero para que le produzca unos intereses, es todo instinto en presente. En cambio, el hombre como piensa recuerda, ama, odia, pues es de otro modo.

    Y su aburrimiento, si no tuviera en qué ocuparse, sería distinto al del gato, que pasa durmiendo la mañana sobre una silla, sin preocuparse en absoluto de nada que no sea dormir.

   El ser humano se ocupa en cosas por pura necesidad. ¿Tú sabías que miembro que no se usa desaparece? El hombre se buscó trabajo y así puede decirse que hombre ocioso hombre perdido o que mujer ociosa poco vistosa, que vienen a significar que tanto el hombre como la mujer necesitan ocuparse en algo y quien no trabaje, por su bien que se busque una ocupación donde puede poner su mente,  si no quiere perecer de hastío.

   No sé a cuento de que escribo lo que antecede, pero he llenado mi hoja de escritura ha sido para mí una ocupación deliciosa como otro trabajo en la colmena de ocupaciones terrenales. Lo último es no tener que hacer nada, ni siquiera escribir está parida.

                                        Francisco Tomás Ortuño.

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