El Malecón.
14 septiembre 2024 Exaltación de la Santa Cruz 258 – 108
¿Lo sabías?
En una región de Azerbaiyán, a 16 kilómetros de Irán, aseguran tener una enorme cantidad de vecinos extremadamente longevos. Viven pasados los cien años.
Muslimov se jactaba de haber nacido en 1805, lo que significaría que habría vivido 168 años, muchos años más que la persona más longeva del mundo confirmada.
Murcia, sábado, sigue la Feria, ocho y media de la mañana, sin novedad, Te cuento cosas de vuestra juventud:
7 diciembre 1993.- El malecón es el paseo de Murcia por antonomasia. Hay, como sabes, otros parques, otros jardines, con largos caminos para pasear, correr, y hacer footing, que eso del footing se ha puesto de moda.
Hay aceras amplias, kilométricas -tout le long du fleuve- por donde jóvenes sueltos o por parejas van con su ropa de deporte paseando o corriendo. Pero el paseo que se lleva La Palma para tomar el sol y hacer deporte es el Malecón.
Jóvenes, medianos y mayores van allí a cruzarlo de parte a parte, con la tranquilidad de que no hay vehículos a motor que puedan atropellarlos. El paseo lento, sin prisa, entre amigos que lo tienen como pretexto para verse y charlar la hora que les lleva ir hasta el fin y volver, se da todos los días y a cualquier hora.
El andar deprisa en solitario es frecuente en todas las edades; el paso gimnástico con chándal y zapatillas, se ve más en los jóvenes de uno y otro sexo; la carrera solo se advierte en deportistas de élite.
Es el Malecón un regalo que no tiene precio para los murcianos. Como además discurre por la huerta oliendo a azahar y a tierra cavada, salpicado de casas de labor antiguas, de chalets modernos, semiocultos por naranjos de bellas mansiones cerradas con palmeras en derredor y de acequias con agua la vista más exigente tiene allí un paraíso.
Yo estuve esta mañana en el Malecón hasta la estatua. hasta la figura del insigne creador don José María Muñoz. Unos 2 km de paseo. Gentes de todas las edades iban y venían de vuelta sin preocuparse de los demás.
Es otro aspecto humano: nadie se preocupa por los otros. Cada uno sabe que todos allí van a lo mismo y se siente libre de obligaciones ni complejos. Igual te topas con don Javier, obispo de la diócesis, que con el amigo más amigo que deseas ver.
En mi deambular de hoy por el Malecón a paso ligero, sin llegar al trote, me he encontrado a la ida con Alfonso Ros, a la vuelta con Isabel. Siempre saludable para el cuerpo y para el espíritu un paseo semejante.
Francisco Tomás Ortuño.
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