El marido de la peluquera.

 5 Septiembre 2024  San Urbano  Sol: 7´45 m. a 8´40 t.

   Murcia, jueves, inauguración de la Feria en Murcia, de Oca a Oca y tiro porque me toca, las ocho, sin novedad. Te cuento de atrás:

   20 noviembre 1993.- Ayer, en la Escuela de Idiomas, pusieron la película “El marido de la peluquera”. Previamente fuimos invitados los alumnos de francés. Francoise nos lo dijo y había carteles en puertas y paredes que así lo anunciaban.

   Creo que podían asistir alumnos de otras lenguas y hasta si me apuras gente de la calle. A nadie le pidieron la entrada ni el Carnet de la Escuela. Estuvimos unos 20 viendo la película con subtítulos en español.

   A mí me gustó. Es una de esas películas poco trascendentes pero románticas, finas, de gente sencilla, que entretienen del principio al fin.

   Un señor que recuerda que en su infancia iba a la peluquería atendida por una señora guapa, que olía muy bien. Cuando su padre un día le pregunta qué quería ser de mayor él contesta rápido: “Me casaré con una peluquera”.

   Acude a una peluquería atendida igualmente por una señorita guapa, simpática y elegante. En el intermedio del servicio sale de su mutismo para decir a la peluquera; “¿Quiere usted casarse conmigo?”.

   Por lo inesperado de la pregunta, ella no se da por enterada y continúa su trabajo como si nada hubiera preguntado el cliente. Ya no vuelve a repetir la pregunta y el joven paga y se marcha saludando cortésmente.

   En su próxima visita a la peluquería es ella la que interroga cuando menos él lo espera: “¿Sigue queriendo casarse conmigo?”. Si es así yo lo acepto encantada”.

  Se casan y viven muy felices, tan felices que no quieren separarse. Tanto se aman que lloran y ríen de felicidad a todas horas. “Solo quiero que cuando sea vieja no me lo digas”, le dice ella un día.

   Se convierte en su obsesión. “¿Que haremos luego si ya no soy como ahora?”. A tanto llega su preocupación que después de una orgía particular, de una borrachera de amor de la pareja, ella sale a comprar bebidas y se suicida en el río tirándose desde un puente.

   En una carta que deja escrita dice a su marido: ”Para que me recuerdes siempre así, te quiero”. Y el pobre “mari de la coifeuse se pierde triste entre las sombras de la peluquería sin su peluquera. Algo así.

   Hemos visitado el cuartel de la marina donde está Pascual Jesús. Nos ha acompañado durante más de una hora por el puerto y hemos visto atracado el barco “Infanta Cristina”, que zarpó un día hacia al Golfo Pérsico, submarinos y otros navíos. A Pascual Jesús le quedan solo 10 días para licenciarse.

                                      Francisco Tomás Ortuño.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Llenar los días.

7 del 8 del 78.

Ritmos biológicos.