El tío Roque.

10 septiembre 2024   San Nemesio  253 -113 Luna: 8´25 a 21´20

   Murcia, martes, feria, temprano y sin novedad en casa, que fuera: que si Edmundo, habiendo ganado las elecciones en Venezuela tiene que huir a España perseguido por Maduro, que España gana a no sé quién en fútbol, que la feria sigue y cosas así.

   Te cuento:

   29 noviembre 1993.- Lunes fresco y breve. Son las seis de la tarde y es de noche. Escribo en la habitación de Lina, con el oso gigante encima de su cama y sus muñecos en la pared.

   Por la ventana escucho voces de niños que juegan abajo. Si paseara por cualquier calle los motivos navideños saltarían a mi vista. La Navidad se acerca otra vez.

   ¿Qué tiene la Navidad que a todos nos agrada, que a todos nos da paz? Con todo, la Navidad comporta en la sociedad de hoy mercantilismo y negocio. Hemos desvirtuado en parte el gran acontecimiento de la Pascua:

   la lotería, las cestas, los regalos, los turrones, los adornos, los belenes, los licores y demás. No van dejando lugar al hecho central y protagonista de la Navidad.

   ¡Cuántos se las ingenian para hacer su fiesta particular! ¡De cuantas maneras crecen negocios ajenos al Nacimiento! Viaje al Caribe, cruceros por el mar, cenas de chimpampún, todo queda en ruido, comidas mundanas y escapismos.

   Roque ha venido a visitarnos. Dice que estuvo en Holanda exponiendo sus módulos de barco. Roque ha llegado alto en su negocio; sin duda, ha tocado techo con cien obreros a su cargo.

   No puede tomarse muchos respiros. Ahora se va a Italia con su mujer. ¿No sentirá vértigo desde esas alturas? Lo que le deseo es que no se caiga, que más difícil que llegar es mantenerse.

                                         Francisco Tomás Ortuño.

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