Felipe / Aznar.

7 Septiembre 2024  Santa Regina  251 – 115

   Murcia, sábado, sin novedad. Te cuento cosas de antaño:

   24 noviembre 1993.- Corcuera ha dimitido. En su puesto ya hay otro ministro. Creo que se llama Antonio Asunción. Lo del apellido se prestará a más de una broma.

   “Aquí el señor Asunción”. ¿Quién? El ministro. ¿La ministra? No. Como ha dicho… En fin, ya estará el hombre acostumbrado. Y es que con los nombres y los apellidos se podía pensar más en el futuro cuando son bautizados en las posibles consecuencias que se pudieran derivar del mismo.

   Don Felipe González habrá dicho: “Amigo Corcuera, te toca dimitir, deja el puesto a Antonio y tú desapareces por algún tiempo, que el pueblo se nos echa encima”.

   Lo tiene mal Felipe, por más que en las fotos salga siempre sonriente, debe llevar por dentro la procesión. O le da todo igual o tiene úlcera de estómago.

   Es que lo suyo debe ser fuerte. Los sindicatos amenazando con una huelga general; Aznar que a todo dice nones; sus propios compañeros con cara de “a ver Felipe si te vas yendo”. No hay quien aguante la metralla.

   Pero él, ahí lo tienes, sonriente en la foto, aunque esté con Mitterán. Y eso que en Europa pinta menos que Eritrea. Pero ahí está, más duro que el alcoyano, triunfalista donde los haya.

   Pobre Felipe, ¿dormirá por las noches? ¿Podrá conciliar el sueño con los problemas que tiene encima? No quiero ni pensarlo.

   -¿Qué hora es, Carmen?

   -Medianoche, ¿estás desvelado?

   -¿Es que se puede dormir con los problemas que hay aparcados en La Moncloa? Cualquier día hago una locura.

   -¿Qué dices, cariño?, duerme y no pienses.

   -Es que me va a estallar la cabeza.

   -Eso querrían muchos; tú aguanta, que ya vendrán tiempos mejores.

   -¡Qué ilusa, tiempos mejores; eso pasó a la historia. Mi futuro es más oscuro que la boca de un túnel, mujer. Bromas aparte: “¡Rey muerto, rey puesto!”. Nadie es imprescindible.

   -Y otros que esperan ser ellos los nombrados, se quedan con un palmo de narices. “¿No iban a nombrarte a ti?”, le habrán dicho a más de uno sus mujeres. “Eso esperaba yo, pero mira, quien menos te crees, hala, a ministro.

                                        Francisco Tomás Ortuño.

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