Hermida.
31 Agosto 2024 San José de Arimatea
Murcia, sábado, temprano y sin novedad en la casa. Te cuento del ayer:
10 noviembre 1993.- Jesús Hermida, el conocido presentador televisivo, preguntaba anoche en su programa, si debemos retornar de nuevo a la disciplina.
Había jóvenes y mayores para opinar, pero la mayor respuesta se recibió de la calle por teléfono. Unas 14.000 llamadas diciendo que SI y solo 1.000 diciendo que NO, aproximadamente.
La gente sabía y comprendía bien la pregunta. La gente que daba un sí o un no comprendía perfectamente que le preguntaban por el freno al desmadre que vivimos en la calle, en los centros, y en las casas.
la Democracia, con su libertad mal entendida, iza banderas al viento para dejar hacer a cada cual lo que le venga en gana. y el fin es el que tenemos ya:
ruidos de motos y voces a medianoche, alcohol a menores en los pubs, tirones y robos a la luz del día, drogadicción incontrolada, accidentes a gogó en las carreteras…
¿Hay que volver a la disciplina? La respuesta masiva, casi unánime, fue que sí, que ya vale como prueba, que es hora de volver a la cordura, y de poner orden en la sociedad.
Hermida, con motivo de las muertes del pasado sábado de 15 jóvenes en la ruta que llaman del bacalao, organizó, oportuno, su programa para hablar del tema y se trajo al exministro Barrionuevo, al Director General de tráfico, a su amiga Almeida, a Ramoncín y a otros.
Creo que lo bueno del programa más que de los resultados fue presentar el problema, mostrar la realidad, decir lo que había y opinar unos y otros sobre él.
La Señora Almeida no es partidaria de negar nada a nadie ni de castigar a los jóvenes con prohibiciones. Sánchez Dragó, premio Planeta, confesó querer tanto a sus hijos que se negaba a comprarles un coche. Su filosofía era ir a pie y a lo más en buro.
Ramoncín, este joven que viene participando en varios programas televisivos -algo tendrá el agua cuando la bendicen- se enfrentó a los de menos edad diciendo que lo que debían hacer es trabajar y ganare el dinero en lugar de pedirlo a sus padres. Faltó poco para que hubiera en la sala tiros y puñetazos.
Yo estaba con el SI rotundo de los cambios.
Francisco Tomás Ortuño.
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