Puentes.

11 de septiembre de 2024  San Eustaquio  264 – 102

   Murcia, miércoles, las ocho y media, con feria en el Malecón y Almeida de Alcalde, pero ¡qué bonico fue el pregón del comienzo de la Feria en la puerta del teatro!

   Te cuento del ayer:

   1 diciembre 1993.- Se avecina el puente más largo que parió madre. Mi profesora de francés se ha despedido esta mañana hasta el lunes de la próxima semana, no de la otra.

   Sí, has oído bien, hasta el 13 de diciembre. Te explico: los jueves la sustituye una lectora, los viernes unos sí y otros no son de proyecciones de películas, el lunes que viene es el día de la Constitución, fiesta nacional, el martes fue declarado puente oficial antes de empezar el curso, el miércoles fiesta de la Virgen, jueves lectora, viernes ¿quién va en viernes tras 8 días de vacaciones?

   Total, unas vacaciones en toda regla disfrazadas o camufladas en víspera de las oficiales por Navidad, que serán sin duda del 20 de este mes al 11 de enero. O sea, de más de otros 20 días.

   Y con toda esta tramoya, tinglado o circo, la vida sigue como si nada ocurriera. Todos tan felices viendo la manera de arañar otro día a no hacer nada.

   Cuando se vuelve en enero, todo será mirar el calendario para ver cuándo hay más puentes, o si las vacaciones de Semana Santa vienen pronto o tarde, o si no se podrían unir los carnavales de febrero con el domingo siguiente.

   El caso es afinar con las fiestas para reducir al máximo los días lectivos. “A clase lo imprescindible”, parecen decirse todos en su fuero interno, como si el trabajo fuera un suplicio, como zapato pequeño.

   Cuanto menos, mejor. Ganado y pastores sin hablar se entienden. “Mañana hay huelga, todos a la huelga, ¡que hay que ser solidarios!

   Y bueno, en llegando mayo, no hay quien aguante el temporal: viajes de fin de curso, exámenes parciales y gaitas. Los profesores se pierden, los alumnos se van, los chiringuitos se llenan, y se acabó la historia.

   Un chin pan pum es el curso que se deja. ¿Cómo es posible que puede salir de aquí el puente que se avecina, el túnel, es un claro exponente de lo que hoy se cuece en los centros educativos?

   Yo no estudio, tú no estudias, él no estudia, nosotros nos divertimos, vosotros pagáis los libros y las matrículas, ellos se joroban. Y, al final, aquí paz y después gloria, y al que Dios se la dé San Pedro se la bendiga.

   Acabado el curso, unos aprueban, otros repiten, todos a la playa o al viaje que soñaban. Pero ¿quién dijo que es mejor otro modo de actuar? ¿Cuándo se vivió mejor?

   Aquellos tiempos de trabajar de sol a sol, de morir en el yunque, de fatiga y agotamiento, ya pasaron a la historia.  Quien quiera estudiar que estudie en casa y el que no quiera que no estudie. Vivan los tiempos modernos y a vivir que son dos días.

                                        Francisco Tomás Ortuño.

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