San Diego.

2 Septiembre 2024  San Jacobo

   Murcia, lunes, las nueve y sin novedad en casa, que fuera comienzan los Colegios. Vaya revolución: niños, tiendas, colegios...  Te cuento de otrora:

  

   14 noviembre 1993.- Domingo y en Murcia. Ayer dormimos en Valencia. Con el coche, no a la velocidad de los ministros, pero hoy aquí y mañana allí. Hoy en Murcia, mañana en Valencia, pasado en Almendricos.

   Modestamente nos movemos en radios o distancias bastantes considerables. Todo es relativo. “Cuánto viajas”, puede oírse entre amigos y quizás se trate de distancias provinciales.

   Otro díría; “¿Qué dice este de viajar?”. Para viajes los míos que recorro la nación cada mañana.

   Mamá y yo fuimos a Valencia el viernes por la tarde. Había niebla y muchos coches en la carretera. Cuatro horas de viaje. Regresamos ayer con una mañana espléndida.

   Dos caras de un mismo viaje. Ángel nos atendió con gozo, como es norma en él. Su vida valenciana con Isán y Juan Francisco de compañeros, discurre con normalidad.

   La variante de otras visitas puede ser Ana, su compañera sentimental, amiga del alma o novia sin rodeos. Será por este cambio que ha comprado chaqueta y pantalón para ir más elegante.

   Si es así, me alegro. El hombre debe estar ilusionado por algo. Pobre del que no se busca nada ni se asea para nadie. A los 23 años, lo normal y deseable para un joven es que una chica le encienda las pilas.

   Francisco Amós nos esperaba en Almendricos, en la fiesta de San Diego, patrono del lugar. Hay procesión, tracas, y los mozos llevan el Santo a hombros.

   Luego, en la plaza, los lugareños hacen migas para invitar a la concurrencia. El pasado año también fuimos a celebrar esta fiesta algunos de la casa.

   Estuvo Javier, por quien se descubrió una placa de mármol en la puerta de la Iglesia, conmemorando su reciente entonces construcción.

                                         Francisco Tomás Ortuño.

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