Santos Arcángeles.

29 septiembre 2024 Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

   Felicidades a Miguel, a Miguel Ángel y a Gabriel de la familia y que lleguen a los cien.

   ¿LO SABÍAS?:

   En la mitología griega, Hades es el Dios del inframundo, y su reino el tenebroso lugar donde moran los muertos.

   Allí, los seres humanos que llegan pierden su identidad y se vuelven entes anónimos.

   En 2020, llegaron, según la Unión Europea, de manera irregular, 94.000 personas, de las cuales 40.000 lo hicieron en España.

   Cada año, los que llegan a nuestro país de modo irregular, pasan a ser simples números de las estadísticas.

   Se convierten en seres impersonales, que deambulan por nuestras ciudades como si residieran en el Reino de Hades.

   Los griegos tenían la creencia de que la vida solo tenía sentido si uno la vivía con los suyos.

   Quienes en la actualidad abandonan sus hogares, obligados por la guerra o por la pobreza extrema, tienen que afrontar esa pérdida, y no es fácil dejar todo cuanto forma parte de su vida.

   Cuando los refugiados se agolpan en la frontera, lejos de los suyos, soportan las consecuencias del destierro.

   Padecen el castigo como en el Reino de Hades, permanecen en silencio como sombras anónimas, esperando volver a la vida, a ser personas completas.

                                         Francisco Tomás Ortuño.

   Os cuento de vuestra juventud:

   9 junio 1991.- Domingo, las nueve y media de la tarde, en la terraza. Hoy podría llamarse el día de bici de Miguel.

   -Vamos a bañarnos a Los Alcázares, dijo. Comemos y volvemos esta tarde.

   -Son muchos kilómetros, le respondí.

   -Todo está previsto, concluyó.

   Yo salí luego con el coche. Llegué a Los Alcázares, pasé a los Urrutias y nada, Miguel no estaba. Tampoco casa del tío Amós en Punta Brava. Regresé a comer. De Miguel ni rastro.

   Por fin, a media tarde dio la cara. “Fuimos a San Javier, dijo, más de 100 km., y un puerto de montaña”. Bebíamos agua en algunas gasolineras. Una aventura que recordará tiempo, llevada a cabo por tres amigos.

   Que Arancha Sánchez perdiera ayer la final del Torneo de Tenis Rolán Garrós, o algo parecido, tiene para mí menos importancia que la gesta de Miguel.

   Que hoy se celebra el día de la Región en Murcia, me deja frío. Que el Murcia haya perdido con el Coruña por dos goles a cero, tampoco me quita el sueño.

   Lo que me preocupa más es la declaración de la renta que está por hacer. Espero que vuelva Federico Arce de Valencia, por eso del ordenador y del sistema Padre o como se llame.

   ALQUILERES:

   -Por alquilar una casa en la playa los meses de julio y agosto piden 350.000 pesetas. Por dos meses, el precio de un chalé, como el que vendimos nosotros en Punta Brava.

   -Se venden a 11.000.000 los mismos que el que nosotros vendimos por cinco millones, hace solo dos años.

   -¿Quién pone freno a los precios?

   -Mientras que haya compradores, esto no hay quien lo solucione.

 

   10 junio 1991.- Y lunes otra vez, en la terraza, a las nueve, oyendo golondrinas. El viento mueve la ropa tendida a secar, pero no molesta.

   ¿Que hay sobre ayer a esta misma hora? Que Ángel ha venido de Valencia, que Francis vendrá a dormir, que el Curso se va a pasos largos…

   Cuando llega junio, parece que a todos les pica el Centro como una prenda de abrigo. En llegando el calor, a todos molesta: a profesores, a padres y alumnos.

   Junio barre con todos: con unos el 10, con otros el 20, al final no llega nadie.

   ¿Pasa lo mismo con el Centro de Profesores?

   Lo mismo. Estos días se vive de una forma poco seria: unos se van, otros se pierden, y así. Yo sigo con horario de mañana y tarde, pero ante tamaña desbandada, tengo que seguir el juego y a las siete estoy en casa, si no es antes.

   Mamá no va por las tardes; por la mañana no sé a qué va, si no hay alumnos. Irá a hacer la zalá como decía la yaya Lina. Va, la ven, y ya ha cumplido.

   El Curso es corto, tirando a menos que a más. Por si fuera poco, el calor de junio, como viento huracanado, se lleva de las aulas todo vestigio de este.

   A mi izquierda quedan las máquinas de los ascensores. Es otro ruido desde mi atalaya. Desde aquí puedo seguir el movimiento de la comunidad.

   El ascensor o elevador es un alcahuete. Alguien monta, alguien sube, alguien baja. Un delator. Los ruidos de la ciudad confundidos semejan el mar. Si cierro los ojos me puedo creer en un barco bogando entre las olas.

   Los “Lakers”, no sé cómo se escribe, equipo americano de baloncesto, ha sido derrotado por los “Bulls”, ¿se escribe así? Miguel y Pascual siguen con interés estos encuentros televisados.

   Enormes negros se cuelgan del aro o cuelan la bola desde medio campo. Miguel y Pascual tienen muchos puntos en común. Forman como un equipo en la familia. Ángel, Francis y Lina forman otro equipo.

   Esta noche nos reuniremos todos. Este lujo familiar ya no es frecuente. A la vuelta de pocos años será más raro estar todos juntos en la casa.

   Lo que más deseo es que siempre sientan alegría, profunda alegría, de estar juntos y de verse. Los hermanos que se quieren no están nunca solos.

                                        Francisco Tomás Ortuño.

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