Nuevo Quijote.

28 Octubre 2024  San Simón Cananeo y San Judas Tadeo

   Murcia, lunes, las ocho y sin novedad.

   PARA PENSAR: Con el nuevo día, nuevos pensamientos.

   7 septiembre 1991.- Con el periódico “El Sol” sigo recibiendo cada día un libro. El de hoy es el número 113 y se titula “El aristócrata solterón”. El autor es Conan Doyle.

   A este paso completaremos la obra de este prolífico escritor, que es tanto como decir que tendremos las aventuras y desventuras de Sherlock Holmes y su ayudante Watson.

   No está mal lo de obsequiar a los lectores con un libro. Así, quien no lee es porque no quiere. Puede ocurrir que el hecho de recibir libros con su numerito en el lomo se convierta en coleccionismo: “Me falta el 52”, “tengo repetido el 90”, “te cambio el 17 por el 84”.    Pero siempre puedes verte tentado a coger uno al azar y leer.

   El de ayer traía Cuentos De Ana María Matute. Esta escritora solo cuenta miserias de posguerra, quedó marcada por una época de hambre y de miedo.

   Sus relatos saben a chabolismo: la Cornea, el Chapo, la Rosa, doña Elidía, Rapo… ¿a dónde vamos a parar?: “El hijo de esta ramera y ese borracho…! ¡Nuestra casa guarida de hampones y desvergonzados!”. pág. 91-92 de “Sino de espada”.

   Ana María Matute nació en Barcelona el año 1926 y cuando publicó “Los Abel” en el 48 tiene solo 22 años, pero lleva consigo la triste experiencia de la guerra civil y ha vivido en su propia carne los horrores de estos años.

   Con “Pequeño Teatro” obtuvo el Premio Planeta, con “Los hijos muertos” el Premio Nacional de literatura, con “Primera Memoria” el premio Nadal.

   Conan Doyle solo inventa historias para su detective Holmes y su amigo Watson. La primera de las dos que cuenta hoy, trata de una tal Kathy Dolan.

   El día de su boda desaparece, quedando el novio con dos palmos de narices como suele decirse. Claro, acude al detective número 1 -number One- del cuerpo de detectives, a Sherlock Holmes, a que descubra dónde puede estar o quién la puede haber raptado.

   Se encuentra las ropas blancas de la novia hechas un montoncito y mojadas junto al río, lo que da más interés al de por si interesante de la desaparición de la recién casada. Para Holmes todo está claro desde el primer momento y nos deslumbra con sus deducciones.

   Lina es una fan de Doyle. Libro que llega, libro que lee. El verano ha sido para ella, entre otras cosas, un verano de Sherlock Holmes.

 

   6 noviembre 1991.- Domingo radiante, azul, caluroso. Pascual Jesús se fue con el coche a un entierro, por Puente Tocinos. ¿Quién ha muerto? Una joven amiga de Toñi.

   ¿Y cómo fue? De accidente de coche. ¿Iba sola? Con tres chicos, compañeros de curso. ¿Y…? Si, los cuatro perecieron. y a dónde iban los cuatro colegas?

   A celebrar su aprobado de COU. ¿Muy afectada Toñi? Mucho. Dicen que no para de llorar. Pobre chica. La carretera se cobra víctimas a montón.

   Hoy circular es un peligro de primera magnitud. Un descuido y ¡zas! otro a la cuneta. ¿Cuántos van ya? ¿Te refieres a los muertos este fin de semana?

   Sí. Doscientos. ¡Qué barbaridad! ¡Y la cuenta sigue abierta! ¿Qué solución puede tener el problema?

   -No sé, no sé. Quizás hacer más autopistas, quizás limitar la velocidad, tal vez quitar permisos a los que pisan el acelerador más de la cuenta, o a los conductores que huelen a alcohol… No sé, no sé.

   -Es que no es una broma, se trata de vidas humanas. Y a lo peor, que pagan justos por pecadores.

   -Y muerto el burro, cebada al rabo.

   -Eso, eso. Yo en las ciudades suprimía los coches. Así de sencillo. En las ciudades, coches fuera. Ciudades amuralladas con macetones grandes como esos que cierran las calles salón.

   Y ya, fuera del pueblo, las cocheras, los aparcamientos, lo que quieras, pero dentro ni un coche de muestra. Con las motos, lo mismo. Solo habría un servicio de autobuses, a 20 por hora como máximo, gratuito.

   La gente volvería a gozar así de paz y de sosiego como en los siglos pasados. En cuanto a los viajes interurbanos limitaría mucho la velocidad y mejoraría el estado de las carreteras.

   Una buena red de carreteras hoy es tan necesaria como la propia medicina que sirve para curar. Obligaría a  pasar revista del vehículo cada 3 meses y antes de hacer un viaje largo.

   Estos servicios estarían también fuera de las ciudades y serían gratuitos. Los mecánicos estarían pagados por el estado.

                                   

Francisco Tomás Ortuño

 

   PRÓLOGO a mi libro “NUEVO QUIJOTE”:

   Mi padre nos leía a sus 5 hijos, cuando aún no sabíamos hacerlo nosotros, Don Quijote de la Mancha. Su entusiasmo nos lo contagió de tal forma que los 5 nos arremolinábamos en derredor suyo, con los ojos bien abiertos, para ver en el libro los dibujos de sus historias. 

   Desde entonces, Don Quijote de la Mancha ha sido para mí, sin duda, el libro más apasionante de cuantos he conocido. Los ratos vacíos los he llenado con él, abriendo al azar y leyendo embebecido la aventura que me ofrecía.

   Sin embargo, he observado, con pena, que mi libro favorito, Don Quijote de la Mancha, es un gran desconocido entre los españoles. Pocos conocen a Casilda de Vandalia, a Ginés de Pasamonte, a Crisóstomo, a Vivaldo…

   Pocos saben de la historia de Cardenio y Luscinda, de Dorotea y don Fernando, de Anselmo y Camila, de Camacho y Quiteria… Es el tremendo ignorado, sin duda, siendo como es la obra cumbre de nuestra literatura, la más ingeniosa de todos los tiempos. La que representa España como embajador insigne, fuera de sus fronteras.

   Este hecho, evidente, incuestionable, y, cómo no, en homenaje a aquellas lecturas de mi infancia, y a mi padre en particular, me ha llevado a escribir el presente libro, que titulo Nuevo Quijote, por si estudiantes, estudiosos, y cuantos no lo han leído por falta de tiempo, pudieran gozar como yo de los muchos tesoros que encierra.

   A tal fin, lo he dividido en cinco apartados:

   En el primero muestro un Quijote resumido. Cuento cada Capítulo, sin omitir aventuras, como lo haría en una Escuela con niños delante.

   El segundo, que titulo “Palabras explicadas”, aclaro el significado de 500 términos del Quijote poco usuales, con la frase en que están utilizados por Cervantes, así como el lugar donde pueden verse (27-2) equivale a Capítulo 27 de la Segunda Parte: almalafa, esquife, jubón, cañaheja…

El tercero recoge -y se dice quién es cada uno- los nombres propios de personas que contiene Don Quijote de la Mancha, ordenados alfabéticamente: Cascajo (5-2) -padre de Teresa Panza; Leonela (33-1) -doncella de Camila-etc.

   El cuarto contiene otros nombres que Cervantes cita de diversas fuentes: Marco Polo, Ovidio, Parresia, Roldán, etc. Estos, más de 250, van explicados sucintamente para conocimiento del lector: Mahoma (5-1), Profeta del Islam; Ulises (25-1), héroe griego, rey legendario de Ítaca, etc.

   Y, por fin, el quinto y último, colocados asimismo por orden alfabético: los refranes y máximas que a lo largo del libro aparecen.

   Por estos refranes -sentencias breves sacadas de la luenga y discreta experiencia- según el propio Cervantes capítulo XXXIX, segunda parte, de Don Quijote de la Mancha, pensé primero titular mi libro Perlas del Quijote.

   Pero después, a punto de llevar las galeradas a la imprenta, lo cambié por Nuevo Quijote, pensando que el primer título solo recogía una parte de su contenido:  “El que bien quiere, va acertado” (14-1); “La mujer no se devuelve, trueca o cambia; dura lo que dura la vida (19-2), etc.

  Y nada más, sino desear al libro que comienza su andadura hoy como hiciera un día Don Quijote por caminos y ventas, tenga buena acogida allá donde fuere. Y con este pensamiento, lo dejo ir libre de jáquimas y demás ataduras deseándole lo mejor y a ti que te sirva de provecho.


El autor Francisco Tomás Ortuño.

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