Calderetas de masa.

23 Octubre 2024 San Juan de Capistrano Sol:8´35 a 19´23. Felicidades Miguel, por tu aniversario de boda.

   Murcia, miércoles, amanece lloviendo, sin otra novedad.

   PARA PENSAR: La venganza eterniza los odios.

   De mi libro: PARTOS MENTALES, 222 páginas, año 1981.

   A manera de Prólogo.- Lector amable, caro amigo, voy a mostrarte unos cuantos partos de mi mente. Partos normales como serán los tuyos.

   Algunos alumbrados con trabajo y con dolor, otros sin esfuerzo. Como padre, los quiero a todos, con sus defectos y sus virtudes. Me duelen de puro amor.

   Te puedo asegurar que han nacido en tres meses escasos. Sentí conmigo una idea, germen del nuevo ser, y la escribí, le di vida, la saqué de mí, la nací si quieres. Y sentí alegría de conocerla fuera, de cuidar de ella como se hace con los hijos.

   Luego me rebelé. Me rebelé contra mí, porque antes había aplicado el aborto. Hijos como estos habían muerto antes de nacer. Si en tres meses obtuve más de cien, pensé aterrado en los que había dejado morir en muchos años.

   Desde entonces fui pescador paciente, implacable.    Idea que atisbaba, que descubría, idea que apresaba con tesón. Llevamos con nosotros una vida rica en ideas que se pierden con frecuencia por incuria o por pereza.

   Estas que te ofrezco pueden parecerse a otras que conozcas, más puedo asegurarte que son enteramente mías, desde su concepción a su alumbramiento.

                       El autor, Francisco Tomás Ortuño.

 

   Y ahora de mi lejano Diario:

   25 agosto 1991.-  Victorio Esteban y María Dolores han partido hoy hacia Lourdes en un viaje programado. Por el camino se acordarán sin duda de la obra nueva de hormigón.

   A mamá y a mí nos toca rociar mañana y tarde el firme para que no se resquebraje. Mamá además pone piedras a la orilla del camino.

   ¡Cómo goza teniendo algo entre manos! Algo tan simple es suficiente para proporcionarle un gozo fenomenal. Y no digamos si requisa, como ayer, unas cuantas calderetas de masa para arreglar una escalera por la ermita.

   OTRO VIAJE SIMILAR:

   El viaje a Lourdes mis vecinos me recuerda el mío de hace ya bastantes años. Fue un 15 de agosto, en tren, desde Toulouse: Emilia, Denise y yo.

   Como en Fátima, peregrinos de todo el mundo buscando el milagro de alguna curación. ¿Por ver a la Virgen? los menos; ¿por pedir algo? los más.

   Y es que somos irremediablemente egoístas los humanos. Seguro que María Dolores en Lourdes pide a la Virgen que la cure de sus alifafes.

   26 agosto 1991.- Te lo podría jurar: está tronando y gruesas gotas de lluvia se ven en la terraza de cemento. Miguel, que acaba de subir del pueblo, está tendido lo largo que es encima de la piscina, sin miedo por lo visto al agua que cae de arriba.

   Yo también me he bañado hace media hora, y puedo asegurar que el agua sigue clara y limpia como el primer día. Lina lo hizo después.

   Pascual ha bajado con la bici al pueblo -la cita telefónica con Los Alcázares-. Ángel estudia arriba, y mamá inicia en la terraza un tapiz de Don Quijote.

   No sé si he dicho que estuvieron a visitarnos Pascualita Morote y Emilia Pelegrín, buenas amigas. Como había finiquitado mi libro del Quijote, les hablé de él.    Creo que les gustó la idea, o así me lo manifestaron.

   ¿Qué más? ¿qué más? No tiene importancia, pero reflejo el dato: cuando estrenamos la moto, probé a montar y me caí; hoy, después de 7 años, la he cogido de nuevo, he bajado al pueblo por el periódico y me he caído otra vez.    Está visto que debo desistir de moto en lo sucesivo.

   El cielo sigue oscuro, pero el viento se ha parado; como han cesado los truenos y los relámpagos. La terraza ha vuelto a quedar de color del cemento.

   Los periódicos siguen hablando de Gorbachov, de Yeltsin, de Anguita, del Partido Comunista derrocado. ¿Quién lo iba a decir solo hace unos días?

   Desde el año 1917, el pueblo ruso vive la opresión comunista. La democracia de Occidente, por lo visto, es menos atractiva.

   Estatuas de Lenin están por el suelo, como el muro de Berlín; todo es cambio fulminante en este gigantesco mundo oriental. Luego conoceremos el final.

   Por lo pronto, las consecuencias en España no se han hecho esperar, si bien Anguita, Presidente de Izquierda Unida, no quiere saber nada de Moscú ni de sus gentes.

   Pero la historia no se detiene: los que caen, caen, como lo hará pronto, quiera o no quiera, Fidel Castro en su Cuba.

                                   Francisco Tomás Ortuño.

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