Cerca de Valladolises.
29 Octubre 2024 San Feliciano
Murcia. martes, sin novedad
9 Septiembre 1991.- CERCA DE VALLADOLISES.
Las cinco de la tarde. Mamá ve una peli grabada anoche. Ya hacía tiempo que mamá no veía una película. Pero Francis pesa mucho para ella, y Francis le dijo en la mesa esta tarde: “Tienes que ver la película que anoche grabamos con video” y ella se quedó a verla cuando quitó los platos.
La fiesta de ayer me recordó a Rillo. Corvera creo que se llama el pueblo a donde fuimos Francis y un servidor. Por el campo de Cartagena, cerca de Valladolises. “Alberto hace Ejercicios en Valencia y me ha pedido que vaya”.
La patrona del villorrio es la Virgen de la Luz. La iglesia estaba hasta los topes cuando llegamos. Bien es verdad que es pequeña pero la gente estaba de pie y las puertas abiertas de par en par.
El altar lleno de flores. Dijo la misa el Vicario. El sermón a tono con la iglesia, sencillo y emotivo. Una Peña tocaba en el coro, y jóvenes ataviadas de huertanas hicieron el ofrecimiento.
Después fuimos invitados a tomar un aperitivo casa de unos amigos. Mamá sigue en la tele. No es muy frecuente verla así, pero si Francis le ha dicho que vea la película ella lo cree un deber.
Francis de vez en cuando trae un libro. Es como el consejero de la familia. Bien por nuestro Francis que tanto busca la pureza de los suyos.
En el Centro de Profesores todo se desarrolla con normalidad este mes. Solo vamos por la mañana, por lo que el horario es de 9 a 2 de lunes a viernes.
Lina ha pensado no ir a la Escuela de Idiomas. Ángel en Valencia. Miguel no viene en la lista de admitidos en Económicas. ¿Cuál será por fin el rumbo de Miguel? Esa es hoy mi mayor preocupación.
Pascual prepara un examen. Cada cual con su vida a cuestas. La peli de la tele ha terminado. Los contados espectadores se remueven en el comedor. ¡Qué bello es vivir! es su título, comedia moralizante para llorar y reír, para sentir emociones buenas hacia los demás.
Francis, Miguel y yo vimos el final anoche en directo, mientras que se grababa. Terminó a las dos de la medianoche, cuando en otros tiempos cantaban los gallos en los Corrales y cuando ahora la gente joven comienza sus juergas.
10 septiembre 1991 EL MÉDICO ALBAÑIL.-
El doctor Chiva, odontólogo, es albañil. En mis incisivos inferiores ha obrado con cemento. No sé cuánto cobran los albañiles de yeso y ladrillos por apuntalar una pared, pero su tocayo de dientes 10.000 pesetas por media hora de trabajo.
El cuerpo humano fuera de los órganos llamados vitales se ha convertido en campo de operaciones para los médicos: ojos, oídos, dientes, manos, pies, esqueleto, hasta trasplante de piel para quitar arrugas, como en las casas.
¿Quieres aquí un remiendo? Sin problemas. ¿Quiere reforzar una pared? Eso está hecho. El cuerpo hoy puede mejorarse sin grandes dificultades. Los especialistas te quitan, te ponen, te cambian, o te corrigen cualquier pieza como si tal cosa.
¿Un diente? Eso es lo menos complicado. ¿Una hernia? No es difícil. Lo peor del diente o de la hernia es que te pone en guardia, como las casas que necesitan de albañiles, de posibles reparaciones.
Lo malo es el corazón, o los pulmones, o el estómago. Son piezas más delicadas. Un diente carece de importancia. Una hernia lo mismo. Cuando se trata del corazón son palabras mayores.
La medicina preventiva debería tomarse más en cuenta. Un buen comer, un buen dormir y pocas preocupaciones, esencial para vivir más años y de vez en cuando a revisar la casa por si se desploma y nos coge dentro.
Pascual Jesús hoy me ha dado una buena noticia. Aprobó el examen que hizo hace unos días. Ahora prepara otro para el lunes próximo. Como una manzana en la carrera: bocado va, bocado viene, y hasta que se acaba.
Ángel hoy tenía otro examen. Luego llamará con su impresión. El más preocupante hoy es Miguel. La feria de Murcia no se ve. Como queda lejos, es que ni se oye. Pero es la feria. Cada cual en su trabajo y de noche a dormir.
Lina quiere ir esta tarde con sus amigas. Luego nos la contará. Nosotros nos conformaremos con las barracas, cerca del Malecón y algún helado, que, dicho sea de paso, no es poco.
Francisco Tomás Ortuño.
PP o PSOE, tú decides. - Poner título a un libro no es tarea fácil. Cuando hay que bautizarlo, se piensa mucho en el nombre que le iría mejor y no siempre queda uno satisfecho.
¿Cómo reflejar en dos palabras su contenido? ¿Cómo expresar en un título de qué va un tocho de 200 páginas? Tiene su miga. Si quieres ser poco explícito, puedes llamarlo Cuentos, o Poesías, o viajes, o historias.
Pero si eres más exigente, tienes que buscar un adjetivo que precise más la idea. Una definición se compone de género próximo y diferencia específica. Así: “Hombre es un animal racional”.
Género próximo: animal. Diferencia específica: racional. Con la diferencia específica separamos al hombre del resto de los animales.
Eso ocurre con los títulos, que no vale decir historias o lecturas, sino que hace falta un adjetivo que individualice a la criatura.
En filosofía se dice que a mayor extensión menos comprensión y viceversa. O, si quieres, que la extensión y la comprensión están en razón inversa: cuanto más de la una, menos de la otra.
Ser es el concepto de mayor extensión, y, por ende, el de menor comprensión. Todo cuanto se pueda pensar es un ser. De ahí su escasa o nula comprensión. “Ser hombre” disminuye su extensión y aumenta su comprensión. “Ser hombre español murciano” gana en comprensión lo que pierde en extensión.
¿A dónde quieres ir a parar? A que los títulos deben ser tan explícitos que con solo enunciarlos se sepa lo que hay detrás. El título de mi libro lo dejo a tu elección. Cuando lo leas, le pones el que más te guste. Así de claro.
En su momento, pensé llamarlo “Política Profunda”. Más tarde, pensé que debía titularse “Política Social” ya que, en realidad, se trataba de cuestiones relacionadas con la sociedad.
Y como aparte temas puntuales de política había otros estudios, con el decidido propósito de no empachar con un solo tema, porque sabes tú muy bien que hasta lo bueno cansa, aburre o desagrada, si abusamos de ello; y no sería poco abuso empezar y terminar el libro con política, por mucho que nos guste o entretenga, decidí añadir al título lo de otros estudios.
Jugué con ambos títulos: o “Política Profunda” (PP) por una parte, o “Política Social, Otros Estudios” PSOE por otra. Como no me decidía por ninguno, opté por dejarlo a tu elección.
Así, cuando hayas leído el libro, tú le pones el que prefieras. Será original, un libro sin título o con tantos como lectores. Forma de involucrar al lector en la autoría de la obra.
Y vale ya, que hasta en los Prólogos hay que ser comedidos. En todo, lo justo es la medida. Ya no me resta sino agradecer tu compañía.
El autor Francisco Tomás Ortuño.
Comentarios
Publicar un comentario