Complejo de marioneta.

 1 Octubre 2024  Sta. Teresa del Niño Jesús luna: 6´48 a 19´29

Murcia, martes, temprano y sin novedad. Te cuento de mi Diario:

   16 junio 1991.- Domingo soleado y caluroso, las 10. El día en Murcia se despierta silencioso, fantasmal, sin gente por las calles. Y es que la gente en Murcia -¿solo en Murcia?- huye sigilosa hacia la playa.

   Pascual Jesús, temprano, se despidió: “Voy a Los Alcázares”.  Los demás pasaremos aquí el día buscando sombras, viento fresco, calles umbrosas, para mejor sobrellevarlo.

   -Y ayer, ¿qué pasó?, cuenta, cuenta.

   -Pues fue la boda de Josemarí Tomás Olivares con Ana Mari.

   -¿Dónde?

   -En la Iglesia Mayor de Santiago, a las seis de la tarde.

   -¿Hubo público?

   -El esperado, más algunos curiosos.

   -¿De la familia?

   -Todos: Amós y Pepa; Lina, Pedro y Pedrín; Santiago y Carmen, con Antonio, su mujer, y sus tres perlas; Lina, Pepe y Cristina, Juanita, Cristóbal y lo que venga; nosotros, con Lina, Miguel y Francis… Para qué seguir, familia en pleno en la iglesia y luego en la casa, con el refresco correspondiente.

   -¿Quién los casó?

   -Don Manuel, el párroco. Leyeron Lina del tío José María y nuestra Lina. A todos aplausos.

   -¿Y los novios?

   -Ana Mari lucía un bello traje blanco de cola y diadema de brillantes. Pero, sobre todo, lucía su radiante juventud, sus colores de fresa madura, su alegría desbordante de colegiala feliz.

   Josemari llevaba un traje oscuro con pajarita al cuello. Delgado, un poco de más, tirando a flauta o clarinete.

   Mamá aprovechó el viaje: cobró 85.000 pesetas de una restauración, le encargaron otra, y pidió la llave de Madrid a su tía Ana. No podía hacer más en menos tiempo.

   A las once estábamos de vuelta. Francis dijo al mismo llegar: “Traigo complejo de marioneta; todos querían hablar conmigo, como si no me conocieran.

   Así fue todo. Pascual Jesús estudiaba en su habitación, y Miguel con Leo y con Lina se hizo una foto en el salón comiendo tarta. Los recién casados tenían prisa por irse a la discoteca.

   -¿A la discoteca?

   -Como dos críos, no se acordaban que estaban casados.

   -Seguro que cada cual se fue a su casa de solteros.

   -¡¡Hombre!!

   -Como críos, como críos.

 

    17 junio 1991. Lunes, las 9 de la tarde, en la terraza, con el gato y con golondrinas; aunque ellos pasan de mí. Fresco de lluvia en el viento. Nubes arriba. Oscuridades en el horizonte.    Cielo encapotado, que diría el hombre del tiempo.

   Mi amigo Federico no ha tocado mi Declaración de Renta. Me temo que mi amigo Federico no es un experto en hacer declaraciones. Con buena voluntad, pero limitados, hay muchos por el mundo.

   En el Centro de Profesores trabajamos por la tarde. En junio, cada uno con su horario, como mejor le viene. Es un tipo de empresa donde todo queda en la responsabilidad.

   Yo cumplo mi horario si me place y no lo cumplo si no me place. Y como por el mundo habemos de todo, pues eso. En el CEP unos cumplen su horario y otros hacen como si lo cumplieran.

   -¿Tú me entiendes?

   -Más o menos.

   -Pues está claro: hay personas responsables y personas que no lo son.

 

   Me encuentro entre campanas y golondrinas. De la calle me llegan ruidos confusos de motores y de voces en el barullo social. Aquí se vive lejos de todo, como decía Fray Luis.

   El cielo sigue oscuro, las golondrinas pasan cerca, el eco de las campanas me llega horizontalmente. Estoy viviendo en una nube sobre Murcia.

   El libro que hoy me han dado con el periódico es el número 49. Se titula “Novelas ejemplares y amorosas”. Su autora es María de Zayas, del Siglo de Oro español. Luego te lo cuento.

   El gato pasa por mi lado sin reparar en mí. ¿Es estar acompañado si no reparan  en ti? El gato no es amigo como puede serlo el perro. El gato no te mira. Es como un mueble andante. Bonito, majestuoso, lo que quieras, pero de amigo nada.

                                         Francisco Tomás Ortuño.

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