Dostoievski.
3 octubre 2024 San Francisco de Borja 277 – 89
Murcia, jueves, sin novedad. Ayer, mamá, Francis et moi fuimos a la Misa de ocho días en San Antolín que hubo por Cándida. Saludamos a los hijos, hermanas y conocidos de Jumilla que los acompañaban, d,e.p.
Te cuento del pasado:
En una venta del Toboso: Sigo con el viaje a Madrid del
4 julio 1991.- Y de Madrid, volando volando, otra vez a Murcia.
-Pero hubo en medio dos jornadas que habrá que llenar.
-Pues sí, ¿dónde quedamos? Hubo Planetario y hubo Museo de Cera. Todos felices, contentísimos todos. Ángel volvió tarde y las demás se recogieron con el sol.
Al día siguiente, que es decir ayer, sobre las 9:00 h de la mañana, recogimos cosas, ordenamos, limpiamos la casa y salimos hacia Aranjuez.
-¿Es que siguió la fiesta en Aranjuez?
-Valía la pena: visitamos sus bellísimos parques, el Palacio Real y el Palacio del Labrador, salas, tapices, relojes… Los guías, como papagayos, se sabían de memoria la lección y nos deleitaban con informes, datos, fechas y curiosidades de interés histórico.
Comimos en una venta del Toboso y seguimos viaje conduciendo Ángel hasta casa de un tirón. Tirón largo de más de 200 km, a donde llegamos sobre las siete de la tarde.
Hoy la vida sigue como si nada hubiera ocurrido.
-¿Ha ocurrido algo?
-En realidad, Lina ha recibido una postal desde Francia de su amiga María Luisa, hemos ido al Instituto a solicitar el título de bachiller de Lina, yo he dado mi vuelta por los bancos…
En uno estaba Serafina, la compañera. “¡Qué bien te sientan los viajes por los países del este!”, le he dicho. Y poco más. Miguel quiere ir a Molina con sus amigos.
-¿Y qué tiene de particular?
-Quiere ir con el coche.
-¿No habrá peligro?
-Haberlo haylo, pero la vida es riesgo al que hay que hacerse.
-Bien dicho, ¿como Ángel en Madrid?
-Como Ángel en Madrid la nuit. No se consigue nada prohibiendo. Hay que dar cuerda. Cada cual es timonero de su barco y a él le corresponde gobernar.
Mi filosofía es esa: sé libre y responsable de tus actos.
-Aprendió, entonces, algo Ángel yéndose con amigos por la noche?
-Mucho. Tanto que esa experiencia puede ser decisiva en su vida.
-¿Aunque vomitara?
-Aunque vomitara.
CON DOSTOIEVSKI
5 julio 1991.- En Murcia todavía, en la Murcia de calor, entrando y saliendo, saliendo y entrando, con billar en el salón, con tele y equipo musical.
Días estos de poco hacer, de ir y venir, de no coincidir todos dentro, de dispararse como un escopetazo, unos por aquí y otros por allá.
-¡Hola!, ¿qué tal?
Todos yendo y viniendo a ninguna parte. Lina llegó de la piscina -rima consonante-. Ángel supo esta mañana que ha aprobado “Métodos” de su Segundo de carrera.
“¿Está Ángel?, soy Carlos. Le llamo para decirle que ha aprobado Métodos”.
Francis llegó anoche como un meteoro, visto y no visto, para marcharse esta mañana al campamento. Miguel con los colegas, libre unos días de obligaciones librescas. Pascual Jesús se examinó esta mañana.
Así discurre este día de calor juliano por estos pagos. Mamá entra con Toñi, su futura nuera. Hablan en el comedor pronto saldrán otra vez. Es lo que se lleva: salir, entrar, ir, venir, no permanecer en un sitio.
Con lo bien que se está en la terraza, por ejemplo, con un libro, oyendo las golondrinas. Ayer, en vez de la terraza escogí el malecón. Me llevé un libro y un crucigrama y allí estuve como dos horas deliciosas sentado en un Banco.
Luego pasó Sarabia y paseamos. La gente, como arriba las golondrinas, gorjeaban a nuestro alrededor. Son encantadoras las horas en un jardín con un libro y un banco donde sentarse. ¿Qué más puede ofrecer otro lugar?
Ya se fueron todos. Silencio dentro de la casa, ruido fuera. A través de la ventana, escuchó ruidos de la calle. No cambio por nada este silencio, esta paz del hogar.
Cuando me canse de escribir -¿se cansa uno de escribir? cogeré el libro de Dostoievski que estoy leyendo. Me intriga su historia. Es lo más a que puede aspirar quien escribe.
Un hombre tímido no ve la manera de acercarse a una joven. Tiene que llegar otro para que él intervenga. Luego, él le cuenta su vida, sus sueños, sus sentimientos.
Hasta le dice que la ama. Ella, por su parte, le dice que vive con una abuela exigente y poco generosa, que en su casa vivía un inquilino del cual se enamoró.
Que el tal inquilino se fue y la prometió volver en un año. Que el año se había cumplido y que el tal volvió, pero no acudió a la cita que concertaron.
Así las cosas, no me digas que no es para estar deseoso de conocer el final. Los grandes escritores escriben bien y despiertan interés.
El estilo es como la ropa de andar por casa o de presentarse a los demás. El tema siempre es interesante. Cualquier tema en sus manos se vuelve interesante.
Bueno, ya no espero más, me voy con Dostoievski.
Francisco Tomás Ortuño.
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