La vida es lucha.

21 Octubre 2024  San Diego  Sol: 295 a 71; Luna: 22´15 a 14´33 del 22

   Murcia, lunes, sin novedad.

   Para pensar: La diligencia es la madre de la buena suerte.

   Continúo con mis libros:

 

  Año 1989: El vampiro y otros Cuentos

   “ 1988; Litesofías

   “ 1987: El libro de los padres

   “ 1986: Verano 86

   “ 1985: Crónicas con estrambote

  “  1984: Fundamentos para otra sociedad

  “  1983: Poesías y Cuentos

  “  1982: Perlas del Quijote

  “  1981: Partos mentales

  “  1980: Calidoscopio

  Continuará

 De mi Diario:

20 agosto 1991.- El mes de agosto se nos va irremediablemente, como la misma vida. Los días pasados se recuerdan siempre con nostalgia, pero se recuerdan, al fin y al cabo.

   ¿Seríamos capaces de revivir, si fuera posible, lo que ya hemos vivido? La vida es irreversible por nuestro bien. Nadie soportaría la vida conociendo lo que va a ocurrir.

   En eso está el encanto, en esperar siempre, en desconocer lo que viene después. ¡Qué más quisieran muchos hoy que saber el futuro inmediato de Rusia!

   Gorbachov ha desaparecido, lo han secuestrado, lo han escondido, o lo han linchado. Rusia vive momentos de incertidumbre, de asombro, de miedo.

   Todos quisieran conocer qué va a pasar mañana. Y en esa ignorancia se fundamenta la vida. En esa tensa ignorancia, en esa duda vital.

   Ángel partió temprano hacia Valencia. Quiere saber dónde va a estar el próximo Curso: si en el Colegio Mayor, si en la casa donde está, o con otros compañeros. La duda le hace moverse, pensar, vivir, en suma.

   Pascual ha vuelto de Los Alcázares. La fecha de su examen se acerca peligrosamente, amenazadora. Sabe Pascual que lo que vale, cuesta; y para realizar sus planes tiene que pasar antes por aprobar sus estudios.

   La vida es lucha. El que se duerme no llega a ninguna parte. La vida es milicia. Sestear tiene poco futuro. Discotequear no lleva a ninguna parte tampoco.

   Lina, Miguel y mamá bajaron al pueblo. Miguel, ahora, los martes me sustituye al volante. Los martes y los jueves y los domingos.

   Es el juego silencioso que juega la vida de preparar nuestro descanso.

   -No es eso.

   -Si es eso. Son las primeras manifestaciones del relevo. Callandito, callandito, sin apenas darnos cuenta, recogemos lo que el viento nos trae a modo de mensaje celestial.

   Un coche llega. La familia -my family- retorna a casa.

                                  

Francisco Tomás Ortuño



   21 agosto 1991.- Las tormentas de agosto por estos lares son harto aparatosas. Ya sabemos que aquí, pocas tardes nos libramos del hermano viento.

   Pero una cosa es el hermano viento y otra bien distinta lo que tenemos encima: una tormenta de tomo y lomo, o de padre y muy señor mío.

   Los relámpagos se suceden, el cielo tira a chocolate, y el viento arrecia por momentos. Ayer pasó lo mismo: demasiado ruido para nada.

   La lluvia se hace de rogar. Los cohetes antigranizo se escuchaban cerca. El miedo a la piedra es grande cuando la fruta está a punto de cogerse. Y sus dueños hacen lo que pueden por alejar las nubes, por si las moscas.

   Yo no sé hasta qué punto está batalla será legal, porque me parece a mí que lo más que hacen los lanzadores de cohetes es llevar las nubes a otra parte con peor humor, con peor carácter, con peores intenciones.

   Lo que no quieras para ti no lo quieras para nadie. Los pobres vecinos de los zambombazos de turno, con otros o semejantes artilugios, podían devolver la pelota a donde estaba, y, de ese modo, se jugaba de paso una partida de tenis.

   Luchar contra Natura es lo menos racional que puede darse. Otra cosa sería defenderse de sus bromas. ¿No sería mejor que tirar cohetes y truenos, protegerse de las piedras que pudieran llegar de Júpiter?

   Ah, eso no es cosa mía; pero creo que no sería difícil abrir paraguas grandes en momentos de peligro.

                                Francisco Tomás Ortuño.  

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