Llevamos con nosotros dos personas.

30 de octubre 2024 Santo Domingo

   Murcia, miércoles, lloviendo en España y hablando de Errejón en Política por donde vayas. Aquí con toses de mamá por el cambio de tiempo, pero sin otra novedad.

 

   11 septiembre 91 Duele la omisión. - El cielo amenaza lluvia, está oscuro, como hinchado. La seño de la tele ha anunciado tormentas por Cataluña, Valencia, Baleares y Andalucía.

   ¿Es que no sabrá que existe Murcia? No es la primera vez que no la nombra. La oficialidad de Murcia debía de quejarse por esta falta de consideración.

   Con el mapa delante y las regiones bien delimitadas, se la salta con todo descaro. Cataluña, Valencia, Baleares y Andalucía. ¿Y Murcia no existe? ¿No existe la “Huerta de Europa”?

   Y es que con el calor ocurre lo mismo. Si en Murcia hace 40º y en Sevilla por ejemplo 38, dice: “Se alcanzaron los 38 en Sevilla, y no nombra los 40 murcianos.

   ¿Eso por qué? A mí me tiene mosca. No es una vez ni dos. El hecho se repite en la historia de la meteorología televisiva, ¿tú lo has observado? Claro que sí.

   Como murciano, te ha dolido la omisión, casi el desprecio olímpico con que se salta nuestra Comunidad. Se llegó a alcanzar los 39 grados en Córdoba.

   Pero, oiga, ¿es que padece de miopía? ¿No ve ahí cerquita, un poco a la derecha, esa bella esquina con el Mar Menor dentro, donde se han alcanzado los 40º?

   Como murciano nos duele que nos olviden, que nos ignoren. Y es que sentimos la necesidad de compartir con los demás la hermosa realidad que en nuestra España.

   Cuando nos desconocen nos sentimos humillados y heridos. En la nación, a mí me lo parece, pasar de una región como Murcia es pensar que no existe.

   Y Murcia debe figurar para lo bueno como para lo menos bueno en el contexto de un país, todo lo diferente que quieras, que se llama España.

                                          Francisco Tomás Ortuño

    12 de septiembre 1991.- La avioneta.

   Una avioneta sobrevuela la terraza donde me encuentro. Lleva detrás un cartel suelto que dice “Tercera Edad en fiestas”. Algunos cohetes explotan aquí allá. el piloto temerá que lo alcancen.

   Nubes, cohetes y avioneta tienen arriba su campo de acción, lejos de nosotros que seguimos sus piruetas de circo en las alturas. ¡Qué emocionante será volar por entre las nubes aún a riesgo de topar con los cohetes! El piloto se sentirá infinitamente superior arriba que al resto de los mortales    con su velocidad surcando el mar de los vientos.

   Se creerá más libre que nunca. ¡Que sensación de libertad debe sentir entre los pájaros, por encima de las torres, contemplando los campos a sus pies como diminutos pañuelos de colores!

                                         Francisco Tomás Ortuño

 

   PRÓLOGO DE MI LIBRO “CRÓNICAS INFORMALES DEL AÑO 2.000”

   Vayan por delante unas palabras, que sirvan de pórtico a mis Crónicas. Sin ellas estaría el libro incompleto. Y no es que vaya a decir nada nuevo, que son una continuación de las Crónicas del año pasado, pero siempre distintos los temas de los que se habla.

En la vida nada se repite, por mucho que se parezcan los días no son iguales. Ya dijo Heráclito: “Panta rey”, o sea, todo cambia, o si se quiere, “Nadie se baña dos veces en las mismas aguas” porque todo fluye, todo corre como las aguas de un río”.

Y si con mis Crónicas intento fijar, de algún modo, lo que ocurre a mi alrededor, bien familiar o social, me temo que lo que cuento es siempre distinto, no ya a lo que dije el año pasado o hace un mes, sino a cuanto pude decir unas horas antes.

   Yo pretendo con mis Crónicas hilar más fino. A mí me interesa la parte intencional de los hechos, saber por qué se producen, a qué obedecen. No es fácil siempre llegar a la fuente, al origen de nuestros actos. pero solo intentarlo es importante.

   Creo de verdad que los jueces antes de emitir un veredicto debían de conocer las circunstancias en que se produjo el delito que pudo cometer el reo, y en vez de mandarlo a la cárcel ver si era más justo que lo estudiará un psiquiatra.

   Llevamos con nosotros a dos personas y muchas veces lo que hace una de ellas se le achaca a la otra, cuando en realidad ni se enteró de lo que le imputan.

Se dice en filosofía que para que haya acto humano debe haber conocimiento, libertad y voluntad. Si durmiendo rompo un vaso que hay en la mesita no ha habido acto humano, no hubo voluntad de romperlo.

   Si me fuerzan a disparar lo mismo; no hubo en mi libertad. Quiero decir que en mis Crónicas intento justificar a cuántos hacen algo, no por lo que hacen sino por qué obran así.

 

Cuando leas estas Crónicas, me juzgas como quieras. Aceptó el desafío. De todas formas, agradezco que hayas leído tantos ratos que yo pasé escribiendo.

                                 Un abrazo Francisco Tomás Ortuño.

     

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