Mi Joaquín.

 11 Octubre 2024 Ntra. Sra. de Begoña 285 – 81

   TRISTE RECUERDO:

   25 julio 1991.- Mi cuñado Joaquín, el tío Joaquín. “mi Joaquín” de mamá, lucha denodadamente con la muerte. Que el señor le dé lo mejor.

 

   26 julio 1991.- Para recuerdo, ahora que está reciente, contaré cómo ocurrieron los hechos. Anteanoche, víspera de Santiago, Pascuala y Pedro subieron al chalé.

   -Os traemos una mala noticia, dijeron casi llorando. Joaquín está muy grave y se lo han llevado a Yecla en una ambulancia. Así fue el comienzo del suceso.

   Luego supimos que sufrió una embolia cerebral cuando descansaba con su familia. En una ambulancia fue trasladado a la Ciudad Sanitaria de Yecla.

   Con él iban Ana Mari, José Inocencio y Pepe, hermano de Ana Mari. Roque se les uniría pronto. Pascuala y yo acompañamos a la Yaya Isabel toda la noche en su casa. La noche fue de tensa espera.

   Al día siguiente, muy temprano, festividad de Santiago, mamá y yo fuimos en nuestro coche a Yecla. Como dato curioso, y puesto que todo queda en la familia, diré que Santiago estaba allí con Juanita en estado de buena esperanza. Por lo del Santo, Santiago me invitó a desayunar en el bar de enfrente.

   Joaquín está cerebralmente muerto, nos dijeron. Aunque respira, para confirmar el dictamen médico, le trasladaron a la Arrixaca de Murcia.

   Con el enfermo iban Ana Mari, Roque y Pascual. Yo me volví a Jumilla. Aquí todo el día fue una angustiosa espera. Llegaban noticias poco alentadoras, pero el parte definitivo no acababa de llegar.

   La casa se iba llenando de vecinos y familiares. Llantos reprimidos, miradas interrogantes. El teléfono seguía dando partes de aquí y de allá: de aquí, de la casa de Ana Mari; de allá, se entiende que de Murcia.

   Un coche se detiene en la puerta. Baja Roque, se abraza a su madre en el comedor. Cuadro que refleja el dolor personificado de la familia.

   A los pocos minutos suena el teléfono de nuevo.  Joaquín acaba de morir, confirman: son las nueve de la noche. Lo que sigue es pura rutina: llamadas, pésames, tanatorio, y noche de vela.

   Ángel fue a dormir con la Yaya sobre las tres. Francis, Pascual y yo, lo hicimos a las cuatro. Lina y Miguel se quedaron en el chalé. Mamá ni eso; en blanco.

   ¡Pobre mamá, dos noches sin pegar ojo es demasiado para sus fuerzas!

                                 Francisco Tomás Ortuño.

   27 julio 1991.- Sábado. La vida sigue, como dice la canción. Sin embargo, ayer el tío Joaquín se apeó del tren.

   Como final de crónica, diremos que a las seis de la tarde el cortejo fúnebre llegaba a la iglesia de Santiago. Muchas coronas de flores en el presbiterio.

   Oficiaron la Misa don Manuel el párroco, y don Silvestre. No cabía una naranja en el templo. Las lecturas las hizo Francis, así como el Sermón, con sentidas palabras de consuelo a familiares y amigos.

   Tras la Misa, un río de pésames como es costumbre y “cada mochuelo a su olivo” y el difunto al cementerio. Casa de la Yaya luego, nos reunimos una veintena de personas más allegadas.

   Y pronto, despedidas y solos otra vez. Francisco Amós se quedó a dormir con la abuela.

    EN TOLEDO:

   -En una tumba de la Catedral, y correspondiente a un alto cargo de la Iglesia, hay una inscripción o epitafio que reza así: “Polvo eres y en polvo te has de convertir”.

   -No hace falta ir a Toledo, ni visitar la Catedral, para saberlo. ¿Qué lección podemos sacar de una muerte que nos salpica tan próxima?

   Que debemos vivir como si mañana nos hubiera de tocar el turno. ¿Y qué mejor que una vida recta, sencilla y bondadosa, para con los demás? Creer que el Mundo es un filón inagotable de placeres es no pensar bien.

   La vida sencilla del franciscano me sigue pareciendo paradigmática del bien hacer: pájaros, flores, sencillez y oración constante.

                                Francisco Tomás Ortuño.

   

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