El viaje ha sido largo.
12 Noviembre 2024: San Josafat
Murcia, martes, sin novedad. Te cuento:
1-11-91.- Estoy cansado, dijo Benigno cayendo abatido en el sofá. Más que cansado diría mejor fatigado, continuó como hablando consigo mismo.
La mujer, como si no escuchara, dejaba bolsas encima de la mesa y se despojaba luego de algunas prendas de vestir.
- El viaje ha sido largo, continuó ella.
Luego permanecieron callados, él en el sofá con los ojos cerrados y los brazos caídos a ambos lados; Carmen, la mujer, sacando objetos de las maletas y de las bolsas arrumbadas cerca.
-Como si hubiera sido ayer cuando nos fuimos, y hace 40 años, dijo Benigno con una sonrisa de melancolía.
Carmen dejó su faena y se sentó al lado de su marido.
- El tiempo pasa muy deprisa, papá. -Carmen en la intimidad solía llamar papá cariñosamente a su esposo-.
- ¿Te acuerdas cuando dejamos la casa? Iba a nacer nuestro primer hijo, y ahora, 40 años después, todo sigue como entonces. ¡Qué pronto han pasado 40 años!
Benigno quedó en silencio de nuevo, con la mujer al lado.
- ¿No he de acordarme, papá? Llovía como ahora. Parece que fue ayer y cuántas cosas han pasado: criamos a nuestros hijos, se casaron, y ahora regresamos a donde mismo.
- O sea, que cumplimos. Hicimos lo que teníamos que hacer, tener unos hijos y educarlos.
- Tú cumpliste bien tu papel.
- Y tú también el tuyo: trabajar para que no nos faltara nada.
Permanecieron largo rato sin decirse nada.
- ¿Qué vamos a comer?, dijo él más tarde.
- Tenemos una vida por delante, dijo ella riendo. Ahora preparamos lo que más nos guste, como hacíamos entonces.
- Pues claro, ¿cómo iba a ser de otro modo?, respondió Carmen.
Se rieron. Luego dijo Benigno pensativo:
-¿Tú crees que todo seguirá como antes?
-Todo igual. Ahora que ellos se han casado volvemos a empalmar con el pasado.
- Qué bien hicimos con no vender esta casa.
-Salimos un rato a realizar un trabajo y volvemos a descansar. Otra no nos serviría tan bien.
- ¡Bravo! eres un filósofo, dijo ella. Vayamos, pues, a la cocina a preparar algo para comer. Vayamos como si hubiera sido ayer cuando salimos.
- Es que fue ayer, Carmen, ¿o no?
- Claro que sí, fue ayer cuando dejamos la cocina como está, y la casa, y todo.
-Y la vida, y nosotros.
Se cogieron del brazo y se dirigieron a la cocina.
Francisco Tomás Ortuño.
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