Fuego de campamento.

10 Noviembre 2024

   Murcia, domingo, sin novedad.

   Te cuento: Decía, amiga Luna, que vivimos momentos importantes en la familia y como ejemplo hablaba de la compra del coche R-9 que hemos realizado estos días atrás.

   Otro hecho es la venta de la casa del abuelo. Tenía que llegar y ha llegado. Un matrimonio leyó el cartelito de “Se vende” quizás: llamó, trató y compró: 2.000.000 de pesetas y la casa cambió de dueño.

   Estuvimos José María y yo con este matrimonio. Entramos en la bodega, subimos, recorrimos la casa. Era triste enseñar la casa para su venta, como si, ingratos, le hiciéramos el artículo para quitárnosla de encima.

  La vida es dura a veces, compañera. Otro evento de no menor calibre que los reseñados es el que me atañe profesionalmente de plano.

   Digo que me atañe a mí, que es como decir a la familia entera. El día 30 de junio, hace exactamente 15 días, dejé de ser Director del Colegio público San Andrés de Murcia.

   por imperativo de la Lode -Ley Orgánica del derecho a la educación- se viene diciendo reiteradamente. Lo cierto y verdad es que yo he dejado mi cargo después de 24 años sin interrupción. Dos en Cehegín, 17 en Jumilla y 5 en Murcia.

   ¿Y ahora qué? te preguntarás. Pues no lo sé claro, Luna. Se habla de los Ceps o centros de profesores, de la inspección, de la dirección provincial… Se habla, se habla, pero cierto no sabemos nada.

   la LODE es una señora casquivana y traviesa que arrolla a su paso cuanto se le presenta. “Los directores entorpecen la marcha democrática de los colegios” pues fuera directores.

   Y así de sencillo. Hemos sido sacados de nuestros puestos de trabajo conseguidos por Oposición, ¿comprendes? Creo que este verano es, por tanto, de transición en nuestra vida de familia, por el cambio que supone el nuevo puesto de trabajo, después de tantos años en el anterior.

                                         Francisco Tomás Ortuño.

 

 

   27 septiembre 91.- Domingo, las siete de la tarde, recién llegados de un viaje largo en el tiempo y en el espacio. En realidad, salimos ayer a las siete de la mañana camino de Valencia, mamá, papá, Pascual y Toñi.

   Sobre las diez, vislumbrábamos la ciudad del Turia y, enseguida, a Ángel. Pascual y su prometida no conocían Valencia, por lo que mamá tuvo trabajo extra como guía turística: la Plaza de la Virgen, la Catedral, las Torres de Serrano, la Pasarela…

   Con Ángel e Isán comimos en un restaurante chino. Por la tarde visitamos la ciudad en coche, con Ángel al volante: el puerto, el faro, las otras Torres…

   Luego, oímos Misa en la Catedral, donde mamá saludó a un profesor que tuvo en la Escuela hace 25 años. La reconoció, lo cual halagó en extremo a mamá. El hijo de este ex profesor de la Escuela de Bellas Artes es hoy Director del Museo del Prado.

   Temprano hoy regresamos por Jumilla. Vimos al nieto de José María. Seguro que luego él no lo recuerda. Comimos en el chalé, recogimos a la Yaya y volvimos a casa sanos y salvos.

   Ángel, en Valencia, me hizo una confesión, que me llenó de gozo: “Ahora empieza a gustarme de verdad mi carrera de ingeniero; antes era solo teoría, ahora con prácticas se hace más amena y atractiva”. Lo cual quiere decir que la carrera de Ángel es solo cuestión de tiempo.

   29 Octubre 1991

   Francisco Amós irá mañana al dentista. Según me dijo, tiene varias muelas picadas.

-   Señor dentista, se me mueve un diente.

-   A ver, a ver, abra la boca: sí, un diente está bailando.

 - ¿ Cómo bailando?. El que baila es usted por quitarlo.

 -  Si quiere lo dejamos.

  - No, no, mi boca es suya.

  - No, su boca para usted.

  - Quería decir que haga con ella lo que quiera.

  - Haré lo que deba, oiga.

  - Bueno, no se enfade, haga lo que deba hacer.

  - Si sigue hablando se va como ha venido y en paz.

  - No es para tanto, hombre.

   ¡Qué hombre ni qué ocho cuartos!

 

   LA CONFERENCIA DE PAZ

   Mañana empieza en Madrid la Conferencia de Paz.

   -¿Qué conferencia es esa?

  - La del Oriente Medio. Como israelitas y palestinos no se entienden en su propia casa, han tenido que intervenir americanos y rusos para que se den un abrazo, como se hace con los críos.

  - Como el Shamir de los judíos es tan menudo…

  - Hombre, no; eso no tiene que ver nada con esto. Los israelitas un día quitaron a los palestinos unos territorios. ¡Devuélvemelos! ¡No! ¡Devuélvemelos! ¡No! Y así años, hasta que los grandes decidieron intervenir en la disputa.

  - Si les ayudan nos veremos nosotros las caras. Al final han pensado que es mejor dialogar. Y a eso vienen a Madrid el Bush, el Gorbachov, el Shamir, y otros.

   -¿Y por qué en Madrid?

   -Porque así lo decidieron los que vienen.

   -¿Nosotros no?

  - Nosotros a darles bien de comer y buen alojamiento.

  - ¿Pero España aportará ideas?

  - ¡Qué va! España es el escenario y nada más.

 - ¿Y para eso tanto bombo y platillo?

  - Si hasta se han propuesto que en lo sucesivo se sigan celebrando aquí todas las reuniones que necesiten.

  - A eso se llama diplomacia en política.

  - ¡No lo entiendo!

  - Hay muchas cosas que no se pueden entender.

  -¿Pero el Gorbi y el Bush vienen a España?

  - Ya han venido, hombre de Dios.

  - ¿Ellos solos?

  - ¡Qué va! Más de cien personas con cada uno.

  - Yo creo que más que a discutir vienen de vacaciones.

  - ¡Quién sabe! Igual han escogido España por sus toros y su sol.

  - ¡Qué cara! Y nosotros a cepillarles la chaqueta y a darles de comer.

  - Es la política,

  - Pues no me atrae.

  - ¡Toma! ¡Ni a mí!

  - ¿Pero debemos pagar?

  - Como todos los españoles.

  - ¡Anda ya!

  - C´est la vie.

  - ¡Qué bien se lo pasarán los políticos a costa nuestra!

  - Si no hay más remedio, que resuelvan algo en esa Conferencia de Paz.

  - Amén.

                                           Francisco Tomás Ortuño

 

   Y Por otra parte.

   17 de julio de 1986.- Jueves, temprano, con el sol saliendo por mi izquierda, según me encuentro, las siete de la mañana, en el salón, desde anoche toda la familia, como pocas veces desde hace ya mucho tiempo.

   Pues sí, ayer estuve con Lina en el pueblo. Vamos a ver el coche, le dije. Recogimos a Pascual y al tío Joaquín en la fábrica maderera, yunque o palenque temporal de Pascual, y dimos un paseo con el coche nuevo hasta el Puerto.

   Quede como recuerdo que el 15 de julio monté en el nuevo R-9 color plata, por primera vez. Me acompañaban Lina, Pascual y mi cuñado Joaquín. En el Puerto los invité a tomar algo: Lina, una fanta, Pascual su Coca Cola, y el resto cerveza.

   SIERRA MARÍA  

   El jueves pasado, Luna, hubo fiesta en el Campamento. Un autocar lleno de padres se desplazó a la Sierra de María, en la provincia almeriense, a pasar unas horas con sus hijos.

   Es un lugar pintoresco, con muchos pinos y álamos, alejado de ruidos mundanales. El Campamento nos gustó a todos. Las tiendas de lona, dispersas por el monte, daban su nota de color al verde del paisaje.

   Los acampados ya cansados y rotos por los vientos y las marchas nos recibieron alborozados. Para llegar a esta Sierra, pasamos por Lorca, Puerto Lumbreras, Vélez Rubio, Vélez Blanco, y otros lugares.

   Vélez Blanco me encantó. Sus calles cuidadas y estrechas, me recordaban otras visitas andaluzas anteriores. El castillo puntiagudo resaltaba a lo lejos como el Sagrado Corazón de Monteagudo.

   Desde aquellos puntos de la carretera, siempre a través de las ventanillas, la vista es aérea como si se viajara en avión. Muy al fondo se ven huertas y regatos de agua por entre valles diminutos.

   En el Fuego de Campamento que prepararon los organizadores a los padres después de la comida, algunos niños recitaron poesías y ofrecieron números graciosos, que merecieron el aplauso general.

   En uno de estos números me dieron un baño, como suena. Nos lo dieron a mí y a otro padre de la expedición. “¡Necesitamos a dos personas mayores para el siguiente número!”, dijeron por el altavoz.

   No salía nadie. Por fin se decidió Araujo, el joyero, conocido mío de Murcia. “Otro más”, se pedía con insistencia. Viendo que nadie lo hacía, salí.

   Salté al improvisado cuadrilátero, rodeado de niños y de mayores. Se trataba de una competición original, como pudimos comprobar luego, entre los dos padres y un niño gordo.

   Primero, lanzamiento de peso, a ver quién lanza más lejos una piedra. Al niño, llegado su turno, le entregaron una piedra pequeña, que lógicamente fue lanzada más lejos.

   Lo mismo, siempre con sus trucos, pruebas de altura, de longitud, de jabalina, etcétera, con aplausos después de las intervenciones.

   A la hora de entregar los trofeos vino el número más gracioso y esperado por los creadores. A fulanito de tal, medalla de bronce, aplausos. A menganito de cuál, medalla de plata: aplausos.

   Y al Campeón la Copa de oro. Le entregan la Copa llena de agua que, al levantar los brazos para mostrarla al público, nos arrojó encima a los sufridos padres que participamos.

   Menos mal que la ducha no venía mal a esa hora. Risas y aplausos nos despidieron.

   Ayer fuimos a Murcia por los tres que regresaban de Almería: Francisco Amós, Ángel y Miguel. Cuentan y no acaban de sus buenos momentos. Serán recuerdos inolvidables para ellos.

   Por la tarde volvimos. El coche, sufrido como él solo, venía cargado de propiedades. Amós y Pepa nos aguardaban en la terraza, cerca de la piscina.

                                         Francisco Tomás Ortuño.

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