Gorbi.

19 Noviembre 2024 Ntra.Sra.de la Divina Providencia (Puerto Rtco)

   Murcia, martes, sin novedad. Te cuento:

   4 de diciembre 1991.- La historia se repite. Hoy ocurre en Rusia como ayer en Alemania. Y es que el hombre está loco de atar. El año termina y pronto lo harán el siglo y el milenio.

   Cuando parecía que el hombre se había encontrado, que, por fin, el Mundo iba a una paz idílica, resulta que es todo lo contrario. Ahora en la Unión Soviética se levantan fronteras aquí y allá.

   ¡Pobre Gorbi! ¡Pobre planeta nuestro! Ucrania independiente, y así otros trozos del país. Barreras en medio, murallas, fronteras separatistas. No tiene remedio nuestro mal.

   ¿Qué dirías si mañana, cuando estás en el trabajo, te dijeran: “Ya no puedes volver a casa, porque se ha dividido la ciudad en dos zonas, ¡separadas por una barrera infranqueable!”.

   Rugirías de rabia, aunque fueras más paciente que Job. “¡Que tengo allí mi familia, que no quiero saber nada de vuestra zurriburri, dejadme en paz!”.

   Eso mismo ocurre en esos países adelantados de Europa. Locos de atar. No tiene remedio el hombre. Pobre Gorbi, pobre Rusia, pobre mundo nuestro. ¿Cuál será su fin? difícil de pronosticar: que hoy crees que el más feliz de los tiempos se acerca y mañana habrá motivos suficientes para pensar lo contrario, lo diametralmente opuesto.

 

    6 diciembre 1991.- Amanece el día de la Constitución en España. Ayer, con el periódico daban un libro con la Constitución española de 1978. Hoy la radio nos despierta con artículos de esta. Pero estoy por decir que poquísimos españoles se la han leído. Somos gandules de solemnidad. Dame las cosas hechas y déjame tranquilo.

   Una Constitución como esta nuestra, hecha por nosotros y para nosotros, es la fórmula feliz para regir el destino de los españoles. Contiene los preceptos necesarios para una convivencia en paz, redactada por sesudos padres de la patria, pensada, discutida y aprobada luego por todos los españoles en referéndum.

   ¿Qué hacen entonces que después de trece años no haya en España bienestar y concordia? No se debe, sin duda, a la propia Constitución sino a los hombres. La ley es buena, su cumplimiento complicado. A nosotros toca someternos a sus mandatos, a la letra y al espíritu.

   Enhorabuena, Señora Constitución, feliz cumpleaños y que cumplas muchos más. Pero que no te sobornen ni te cambien; que no te hagan decir una cosa por otra; que no te hagan ver lo blanco negro o viceversa.

   Tú ahí impasible, intocable; tú, la ley de leyes, la norma, la guía; si alguien no está de acuerdo, no es culpa tuya; tú ahí, a la vista de todos, inmutable y segura, que hay intereses encontrados, allá los que administren justicia; que se vulnera alguno de tus artículos, allá los abogados y los jueces.

   Tú la norma, indiferente, muda y terca ante los ruegos y las presiones. Enhorabuena, Constitución. Cuando todos te obedezcan y te sigan fielmente habremos alcanzado la paz que todos deseamos; porque solo buscas vivir en Democracia, que es decir en libertad y en responsabilidad.

   Son normas necesarias, fundamentales, en cualquier convivencia humana: libertad religiosa, política, social, académica. Y responsabilidad o respeto a las opciones contrarias a las nuestras.

   Hoy nos despertamos con la fiesta de la Constitución en todos los hogares españoles, viernes, fiesta larga para disfrutar a nuestro gusto. El tiempo acompaña: ni viento ni lluvia, sino todo lo contrario.

   Aquí, nosotros esta tarde iremos a Valencia Miguel, mamá y un servidor. Pascual, Lina y Francis quedan con la yaya. Panorama encantador, inmejorable, y todo gracias a la Constitución, que nos trata a merveille o maravillosamente.

                                           Francisco Tomás Ortuño

  8 de diciembre 1991.- Domingo frío y nublado. Las campanas repiquetean. Es el día de la Virgen, de la Purísima, de las Conchas. En casa la novedad es el ordenador que ayer trajimos de Valencia.

   Miguel enseña a sus hermanos su manejo. En Valencia recibió Miguel algunas instrucciones de Ángel. Ángel lo hizo a su vez de unos amigos. Miguel y el ordenador son una misma cosa. Se entienden de maravilla.

   Las campanas siguen tocando. Hay además truenos y bombardas de cañones. La lluvia menuda tropieza en los cristales de la ventana. Francisco Amós coge las llaves del coche para ir a Alguazas Los domingos tienen un compromiso adquirido con un amigo de este lugar.

   La Virgen llueve sobre Murcia. Las campanas siguen llamando a su fiesta. Cada barrio tiene las suyas, que pregonan su alegría. Por el cielo se unirán las voces de unas y otras, jubilosas como Ángeles alborotados de alegría.

   ¿Como se celebrará en el cielo la concepción Purísima de María? ¿Habrá también allí festejo y diversión? Ángel en Valencia ha terminado las clases. Ahora espera los exámenes. Ánimo y “a por todas”.

   El “a por” se va imponiendo. Los rectores de la Sabia Casa o Real Academia no están por ceder, pero en los libros cada vez con menos respeto a la docta institución, se lee por doquier el “a mor”.

   ¿Lo llevará en su agenda de trabajo don Lázaro Carreter, su nuevo Presidente? ¿Pensará llevar el asunto a una de sus eruditas asambleas? Azorín, Baroja, y muchos escritores más, vieron que no es lo mismo “Voy por la escalera” que “Voy a por la escalera”.

   O sea que la frase era anfibológica, o que producía confusión. “Voy por la escalera” puede significar ir por la escalera peldaño a peldaño, hacia arriba o hacia abajo, y no por el ascensor o saltando por la ventana; mientras que “ir a por la escalera” desecha el anterior sentido y adquiere el de ir “a por la escalera para servirse de ella”.

   Que no es lo mismo, vamos, y yo estoy con Azorín y con Baroja y con cuántos se deciden escribir las dos preposiciones juntas, por más que la RAE diga otra cosa o no se pronuncie sobre el tema.

   ¡Venga ya, don Lázaro y decídase de una vez! Seguro que se ganaba en lo sucesivo un recuerdo cada vez que surgiera el problema. Por menos se nombraba a un entrenador de fútbol qué dijo que con diez jugadores se colaban más goles que con once.

   Tan feliz fue el dicho, tan afortunado, que aún seguimos escuchando: “Como dijo Helenio”. Lo suyo, don Lázaro, tendría más miga y más motivos de ser nombrado.

 

   La lluvia menudea en los cristales de la ventana. Las campanas alocadas repiquetean en la torre. Los sones alegres de sus tañidos se bañan sin mojarse en el camino. “Cantando bajo la lluvia” podría titularse.

   Es curioso, pero acabo de pensar en algo inédito. Las campanas tocan a fiesta y sus sones se expresan más allá de sus bronces campaniles hasta llegar a las casas y a los hombres.

  ¿“Por entre –“¿por entre”, sí, y “a por”, no?- gotas de lluvia mansa como obstáculos en su carrera, corren y corren los mensajeros laboriosos. Y cumplen su cometido sin perderse y sin bañarse en el camino.

  ¿Son estos sones de las campanas, mensajeros de la virginidad de María, Ángeles celestiales que cubren los espacios sin menoscabo de su integridad?

   Al final me he liado, pero la idea es esa y tú la habrás captado.

                                       Francisco Tomás Ortuño.

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