No comprar piso a la ligera.
16 Noviembre 2024 Ntra. Sra. de la Divina Providencia
Murcia, sábado, sin novedad. Te cuento:
17 noviembre 1991.- Por fin he visitado Alguazas. Su Iglesia es preciosa, grande. En la Misa de 12 estaba a rebosar de gente. Alguazas está cerca de Molina.
A la salida de Misa he hablado con hombres mayores, de la tercera edad que se dice. Por ellos he sabido que Alguazas tiene 7.000 habitantes y que la iglesia está restaurada con el dinero de los vecinos.
Don Antonio, el párroco, se repone del susto y de las heridas recibidas no hace mucho por los disparos de un sobrino suyo, drogadicto, que le exigió dinero. La prensa, ¡cómo no!, se hizo eco del suceso.
Don Pedro Benito, conocido en Jumilla porque estando allí destinado hará sus 40 años, construyó la iglesia de San Juan, concelebrante hoy en Alguazas, está jubilado y ayuda en estos menesteres a compañeros en sus parroquias.
Don Pedro habla muy bien, es otro Juan Damasceno, y eso lo sabe el Obispo y lo aprovecha. La vida de los curas es por demás interesante. Uno va a Misa y vuelve a casa con los suyos; pero el cura se queda en la iglesia. Es la suya una soledad especial.
¿O no es tan especial como parece? Esta mañana, a la salida de Misa, fuimos al bar de enfrente. Invité a Francis y a tres amigos que le acompañaban. Cuando charlábamos con los vasos de cerveza en la mano y los aperitivos en el mostrador entró don Antonio con el Sacristán. don Antonio llevaba gafas oscuras y traje de paisano.
-Don Antonio, le presentó a mi padre, se adelantó Francis.
-Tomen algo, que invito -seguí yo luego. Hoy no es como antes cuando ir al bar llamaba la atención. Hoy se viste de paisano y se va a todas partes como un miembro más de la colmena social.
¿Que está solo en casa? Hasta ni eso: ¿quién no vive con hermana, abuela o servidora mayor? Consagrarse a Dios por los hombres o al revés, implica solo renunciar a vivir con mujer propia. Pero eso le ocurre a muchos que no se hacen sacerdotes. Así viven miles y miles de mujeres que no se acercaron al altar con el hombre de sus sueños.
Los sacerdotes hoy, asumiendo bien su celibato, tienen más que pueden para hacer por los demás. ¿En qué se ocuparán para llenar su tiempo?
-En cada familia que vive a su alrededor?
-¿Cómo?
-Aconsejando, ilusionando, uniendo, dando… Que sí. que sí, que no se mueren de tedio. Hasta hace pocos años, por la calle unos se descubrían a su paso, otros se le acercaban a besar la mano.
Ahora no se llega tanto, pero creo que es mejor. Se han hecho más personas, se han humanizado. El cura se ha mezclado con la masa y ha adoptado un rol más en consonancia con los tiempos.
-¿Te quieres confesar?
-¿Pero así, andando y paseando?
-¿Por qué no?
-Es que me da corte.
-Desembucha, tío, que te escucho.
Antes esto no era concebible. La confesión se acompañaba de otro respeto. Confesarse era decir pecados a un ser lejano, por muy cerca que estuviera de nosotros. El sacerdote se ha hecho hombre entre los hombres para hablar con ellos directamente, sin distancia, y el primero que ha ganado en el trueque ha sido el propio sacerdote.
Hace su vida sin aislarse del mundo, sin apartarse de nadie, conviviendo con todos. Más aún, es el único quizás que tiene el privilegio de vivir en todos los hogares como propios.
Francisco Tomás Ortuño
19 noviembre 1991.- Lunes y nublado; por la ventana me llega el piar de unos pájaros vecinos, ruidos de coches que pasan, la voz de Diego, que habla fuerte con alguien… Es el barrio, el entorno que nos toca, como una pecera, del que no se puede salir.
El hombre tiene el privilegio de elegir casa. Y con la casa el barrio donde va a vivir. Pero una vez hecha la elección cuesta lo suyo cambiar. Con el tiempo te haces a los ruidos, al paisaje, a las personas, y si te gusta, bien, y si no te gusta te aguantas.
Importante es no comprar a la ligera el piso donde vamos a vivir. Más que el inmueble en sí, el lugar donde se encuentre. Si se busca silencio, ¿qué será un piso al lado de un semáforo o en calle de mucha circulación?
Si se busca reposo, ¿qué será cerca de una discoteca o bar con música hasta la madrugada? Si se busca paz, ¿qué ocurrirá donde los vecinos discuten y se pelean a cada momento?
Dirás que cuanto digo no se puede saber antes de comprar el piso o de vivir en él. Que los hechos se presentan luego, a posteriori.
Yo te contesto que puede ocurrir como en los matrimonios: hay indicios, señales por las que puedes colegir acciones posteriores. Creo que lo conté antes: un amigo mío compró un piso en Murcia.
Cuando vino con la familia reparó en que la vecina Estación de Autobuses era insoportable con la salida y entrada de coches a todas horas.
Con suerte se instaló en otro lugar, y una vez dentro cayó en la cuenta de que había un semáforo junto a la ventana, con la consiguientes paradas de los coches.
Volvió a vender el piso y se fue a un lugar menos concurrido por vehículos. Cuando se las prometía felices advirtió que su vecino era panadero y que todas las noches, justo a las dos de la madrugada se ponía un motor en marcha al lado mismo de su habitación que le hacía dar saltos de susto.
Era cuestión de mala suerte. Yo aconsejaría a los posibles compradores de pisos que no tuvieran prisa y que miraran antes tales circunstancias.
Que el piso es de un color, no importa; que las puertas son de tal o cual madera, da lo mismo; que tienen una habitación menos, es igual, luego se cambia. Lo que ya no tendrá remedio es que el vecino sea herrero, panadero o tenor.
Francisco Tomás Ortuño
20 Noviembre 1991.- A los que ya peinamos canas, o ni eso, la fecha de hoy nos trae recuerdos del pasado. El 20 de noviembre figuraba entre las fiestas importantes. Los niños no iban al colegio.
“¿Qué fiesta es hoy?”, preguntaban los mayores.
-Se celebra la muerte de José Antonio -respondían los hijos.
Hoy sería doblemente celebrada, si los tiempos fueran otros.
También fue casualidad que Franco muriera el mismo día que José Antonio. Los falangistas y los franquistas cantarían el Cara al Sol o el Prietas las Filas por las calles, o leerían el testamento de uno y otro congregados en los monumentos levantados a los caídos.
Pero los tiempos no son de recordar lo uno ni lo otro. Franquistas y falangistas están a la sombra como antes estuvieran los que ahora mandan, que así es la vida: hoy tú y mañana yo.
Las ventanas zurren, la gente va deprisa, el sol se esconde. Un día gris, otoñal. El dolor de mi pierna remite. Hoy Zoila habrá leído mi nota del periódico sobre Nicolás, y poco más.
El Banco Exterior nos ha obsequiado un teléfono por abrir una cuenta nueva de 200.000 pesetas. El que regala bien vende, si el que lo toma lo entiende, dice el refrán.
Ángel dice que vendrá mañana de Valencia. En el sobre de su carta había escrito solamente: “A mí querido padre“Federico Balart 1, 5º k Murcia. Y llegó. Cosas de Ángel.
Por cierto. decía entre otras cosas, que las carreras no son como los partidos de fútbol, donde tanto cuenta el factor suerte.
Comparaba las carreras a un pozo, en el que se iban depositando chinas o guijarros. No termino de ver claro el símil. Luego le diré que me lo explique.
Francisco Tomás Ortuño
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