Paco Díaz.
5 Noviembre 2024 Santos Isabel y Zacarías
Murcia, martes, sin novedad en casa, que cerca siguen limpiando barros de la Dana por Valencia, Letur, etc. De mi Diario:
24 septiembre 1991.- Martes caluroso, achicharrante, media tarde. Lina habla con Fuensanta en el comedor; Pascual Jesús lee; Ángel y Miguel juegan con sus amigos fuera; Francis, en el club Almenara, mamá en el taller.
No debemos pasar por alto en esta fidelísima historia familiar que el sábado, en Jumilla, y en la iglesia de Santiago el Mayor o iglesia Mayor de Santiago, se bautizó al nieto de Santiago.
El hijo de Juanita y Cristóbal. Se le puso por nombre Juan Carlos. Quede constancia de que hubo público y resultó solemne el acto. El convite que siguió fue como el de una boda:
Gambas, aperitivos, dulces, champán. de todo. Santiago, abuelo de la criatura -¿por qué no del criaturo siendo masculino?- estaba como un novio.
Hoy, mira por dónde, ha llegado a mis manos un librito titulado “Paco Díaz”. En él se cuenta la vida y milagros del hijo de don Jerónimo, que murió siendo seminarista.
Mis recuerdos de Paco Díaz son claros por muchas razones: íbamos al mismo Colegio San Francisco; jugábamos juntos en el patio de recreo; su padre fue compañero mío de profesión; vivimos cerca siempre.
El timbre de su voz era inconfundible. Lo oigo claro no sé dónde dentro de mí. Su manera de comportarse, lo mismo. Se reía cuando los demás estaban preocupados. Movía las bolas y se iba corriendo para desespero de los demás.
Pero se trataba de Paco y se deshacía el enfado pronto. Era muy estudioso: un año hubo premios a final de Curso a las mejores calificaciones: Remedios Palencia obtuvo un 10 de media; Paco Díaz fue el segundo con 9´8.
Doy fe de que fue así, ya que yo fui al tercero del Colegio con una media de 9´6. Su vocación por el sacerdocio al que no llegó por su temprana muerte fue creciendo sin duda desde que era niño.
El librito que hoy ha venido a casa me recuerda a Paco Díaz de finales de los 40: “Mi hijo cantará misa el año que viene”, dijo don Jerónimo a unos amigos.
Francisco Tomás Ortuño
PRÓLOGO DE MI LIBRO “EL VAMPIRO Y OTROS CUENTOS”:
En este libro recojo escritos míos de la segunda mitad del año 1989. Como la constante en ellos es el Cuento, no he dudado en titularlo con el que empieza la serie.
No sé por qué en estos meses escribí como una docena de relatos breves o Cuentos como “Ernesto Perales”, “El Jugador”, “Comunidad La Alondra”, “Milagro en el tren” o “El cuponazo”.
Por el que da título al libro, “El vampiro”, guardo especial recuerdo y cariño, por cuanto tuvo el primer premio de narrativa en el Concurso Nacional Calasanz 90´, convocado por el sindicato de enseñantes A.N.P.E.
Aparte de los Cuentos, se da puntual noticia de hechos relevantes de la vida nacional y familiar. ¿Cómo íbamos a recordar luego, por ejemplo, cuándo compramos el bajo destinado a taller artístico?
¿El viaje de Ángel a Manchester? o la caída del muro de Berlín? Pues, así quedan fielmente narrados seis meses de nuestra marcha procesional por este valle.
El autor Francisco Tomás Ortuño
FIELES DIFUNTOS:
El “Día de los Difuntos” rogamos al Señor por todos los cristianos fallecidos, y lógicamente por los de la propia familia. Rememorarlos es una forma de luchar contra el olvido.
A pesar de la muerte, nos abre a la dimensión, siempre presente, de la vida eterna. Nuestros difuntos están con nosotros, su amor siempre nos acompaña, ese don sigue vivo y creciendo en nuestra propia persona.
Francisco Tomás Ortuño
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