Adopciones.
10 diciembre 2024 Ntra.Sra.de Loreto
Murcia, martes, las ocho, con frío pero sin novedad en casa.Ayer con ayuda de Pascual como otros años, se puso el Belén
“La Navidad suele ser una fiesta ruidosa; nos vendría bien estar un poco en silencio para escuchar la voz del Amor”. Papa Francº.
Gentilicios curiosos:
Astigitano: Natural de Écija, municipio de Sevilla. Se mantiene desde que la localidad se llamaba Astigi.
Guasino: Natural de Guasa (Huesca)
Virgitano: Natural de Berja (Almería). El nombre proviene del latín Virgis.
Sexitano: Natural de Almuñécar (Granada)
Gatos: Naturales de Madrid. Más utilizado es madrileño.
Conejero: Natural de Villaconejos, municipio muy conocido por la calidad de sus melones. También se usaba este gentilicio para los naturales de Lanzarote por la abundancia de conejos. Hoy se dice más Lanzaroteño.
Rabosa, gentilicio de Lucena del Cid (Castellón). También se dice Lucenense.
Borrascas.- Una borrasca nos viene por las Islas Canarias, dice Brasero. Parece que goza dando noticias preocupantes. “¡Que se acerca! ¡Que viene!”.
A mí el tiempo me preocupa.
Ayer te hablaba de los comienzos del euro, cuando pensábamos que una moneda nueva se nos venía encima. Era también como una borrasca, no hacíamos caso, como si el asunto no fuera con nosotros.
Y, sin embargo, a la vuelta de nada estaría con nosotros, en nuestras vidas, para comprar con la moneda europea. ¿Cuánto vale? Dos euros con cincuenta céntimos. Y pensaríamos: ¿Es caro o barato?
Que sí, que sí, que el euro ya está aquí. Había que ir pensando en él, como hoy con la borrasca que nos viene de Canarias.
Hasta no hace mucho, usábamos las pesetas, los duros y los reales y nadie se extrañaba:
“Veinte con sesenta”. Sacábamos sin pensar 20 pesetas y 12 pérricas o 6 perras gordas y en paz. “Una cuarenta”. Y dábamos una peseta y cuatro perras gordas y ya estaba; ni dábamos de más ni de menos. “Cien con cincuenta”. Dábamos 100 pesetas y una aparte y esperábamos la vuelta de 50 céntimos.
Con los euros nos pasará lo mismo a los pocos días. Nos haremos a manejarlos como antes las pesetas y los céntimos. El periódico pondrá 90 céntimos y nosotros entregaremos una moneda de 50, otra de 20, y dos de 10; o entregaremos un euro y esperaremos que nos devuelvan 10 céntimos.
Habrá billetes de €5, de 10, de 50, de 100, de 200, y de 500; y monedas de €1, de 2, de 5, de 10, de 20, y de 50 céntimos. Con esas monedas se podrán hacer todas las combinaciones en nuestras compras diarias.
Que vale poco una cosa, echaremos mano de las monedas; que vale más, de los billetes. “Siete mil quinientas”, billetes; “quince euros”, monedas.
Aunque el uso hará que lo que decíamos sea innecesario. “Veinte céntimos”, 20 céntimos y punto. “Tres mil euros”, tres mil y se acabó.
Francisco Tomás Ortuño
4 noviembre 1977.- El día de ayer podía llamarse día de temores, uno de estos días que parecen ofrecernos batalla por varios frentes a la vez.
Hay días tranquilos. El de ayer fue de zozobra, de miedo. Fuimos a Murcia a que viera el médico a Francisco Amós. No podía andar.
Tuve que llevarlo a coscaletas por las calles céntricas de Murcia. Ya el hecho es un drama a sus 9 años. Sus piernas no le permitían apoyarse en el suelo. Don Francisco Asensio dijo que era artritis producida por un foco infeccioso de la garganta.
Y ayer estuve preocupado por el chalet de Santana. Preocupado es poco, tuve miedo por el chalé.
Diego Martínez Martínez, alias Piquito, fue compañero en el Colegio de San Francisco. Diego Martínez, Teófilo Hurtado, Jesús Soriano, Rafael González, Antonio Gregorio y muchos más que me vienen en tromba a la cabeza.
Diego luego se casó con Eustaquia Jiménez, buenos amigos nuestros los dos, y no tuvieron hijos. Años casados sin fruto, años de espera. Años, sin duda, de médicos.
Viendo que el hijo no llegaba, adoptaron un niño rubio, despierto y simpático. Ni el niño adoptado supo nunca de sus padres biológicos, ni los padres adoptantes tampoco.
¿Morirían de accidente de tráfico? No lo supieron. Ahora los tres: el niño, Diego y Eustaquia han formado una familia que antes no era, han unido dos familias rotas.
Diego y su Señora no se han conformado con un hijo. Han adoptado también a una niña. Quieren ser padres de varios hijos. Disponen de medios económicos y quieren tener hijos.
¡Qué obra tan generosa la adopción! Niños huérfanos que encuentran a unos padres para ser queridos y educados, para ser integrados en la sociedad sin traumas, como los demás niños.
Hijos sin padres que encuentran un hogar. Pocas obras tan humanas como esta.
Francisco Tomás Ortuño.
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