Conato de reuma.
20 diciembre 2024 San Ceferino 355- 11
Murcia, viernes, sin novedad en el alcázar. Te cuento de atrás:
24 noviembre 1977.- Hoy son las 7:30 h pero de la tarde. Por la tele se está transmitiendo un partido de baloncesto. Todos están alrededor de la mesa. Yo me escapo para estar un rato a solas conmigo.
Miguel cumple 5 años dentro de unos días. Sus deberes del Colegio consisten en hacer números, sumas y copiados. Miguel ya lee. Cuando sea mayor, por si entonces no se acuerda, que sepa que hoy en vísperas de sus 5 años ya lee.
Se ha soltado sin darnos cuenta. Lleva tiempo escuchando a sus hermanos leer cuentos y otras historias, lleva tiempo con silabarios y cartillas. De pronto ha dicho: “Aquí estoy yo”, y se ha puesto a leer como los otros.
Miguel ya no será en la vida analfabeto. Diré de paso que Miguel tiene un genio fuerte, amor propio y quiere que lo escuchen. En una palabra: que exige que lo tomen en cuenta como persona; no quiere ser como una silla, que no dice ni pío, aunque se sienten encima. Miguel ha entrado pisando fuerte en el reino de las personas adultas.
Pascual Jesús con la tele y los partidos. Los pasatiempos de Ángel Inocencio son otros: rompecabezas, jeroglíficos, recomponer una cremallera rota… Su caja de magia o su colección de botones de cristal lo retratan como es. Son sus tesoros y vive con ellos.
Francisco Amós va al Cole, juega, trabaja, duerme y come normalmente. Su conato de reuma quedó para la historia. Lina está sana como una pera: corre, juega, ríe, duerme, come y salta como un potrillo salvaje. Sus ojos son claro índice de su inteligencia.
Mamá cose. No lo dice, pero sé que no repara en ella misma. Como si no existiera. Esta tarde ha pintado un bodegón grande con uvas y una canastilla. Le ha quedado muy bien como suelen quedar todos sus cuadros.
Que la mujer hace el hogar no hay duda. Leí en un libro de inglés que los hombres hacen las casas y las mujeres los hogares. Es cierto. Pero quiero resaltar la importancia que tiene la mujer en el comportamiento del hombre.
Detrás de cada hombre hay una mujer. En sus palabras se adivina a la mujer, en sus razonamientos, en sus deseos, en sus quejas, en todo. En unos hombres más que en otros.
Hay mujeres absorbentes, que no dejan respirar a su marido. Mujeres estas que dominan absolutamente todas las situaciones y todos los momentos de la vida familiar.
Estos hombres no se encuentran libres de sus mujeres. Están como envueltos por ellas, en su presencia y en su ausencia. No opina, no razona, hablan por boca de otra persona.
Hay mujeres transigentes. En estos casos los hombres se sienten más libres, más independientes. Son mujeres más inteligentes estas, aun cuando están en los pormenores de las cosas; aparentan no estarlo y el hombre se mueve con más soltura, se encuentra más cómodo.
Pero siempre, con más o menos fuerza, el hombre lleva con él a a la mujer, a la compañera, en lo que dice, hace o piensa. Es parte de él y debe ser así por bien de la pareja.
Nunca se hablará bastante del papel de la mujer en la vida del hombre. Creo que nos daríamos más cuenta de este papel si por un momento se quedará el mundo sin mujeres.
¿Tendría sentido la vida?, ¿Sentiríamos ilusión por hacer algo como ahora? La estructura social existente se vendría al traste sin la mujer.
¿Es que será la mujer el móvil absoluto de nuestros actos? ¿Será quien nos alegra el vivir y nos hace llorar, querer, sentir, amar, odiar, sufrir?
La mujer nació, dice la Biblia, de una costilla de Adán. ¿Es un símbolo? ¿Es verdad? Lo cierto es que el hombre no puede vivir sin su costilla por más que sea para él motivo de esclavitud, de sufrimiento, de lucha, de trabajo, de pasiones, de dolor.
¿Qué es el hombre para la mujer? La mujer, salida de su costilla, vive mejor fuera de él sin necesitarla tanto como él a ella. La mujer vive más ajena a las vicisitudes del varón, vive más libre del marido, menos supeditada a él, se siente menos ligada a sus opiniones y a su presencia misma.
Ella sería la misma, tal vez, sin hombre. Viviría su vida como con la presencia del varón. Hay, por tanto, una enorme diferencia, psicológicamente, entre el hombre y la mujer.
El hombre es el y la mujer; la mujer es ella. El hombre necesita de la mujer; la mujer apenas se ocupa de otra cosa que no sea ella. La mujer es esencial para el hombre; el hombre es un mero accidente en la vida de la mujer.
Francisco Tomás Ortuño.
SONRÍA:
¿Tienes wifi?
Sí.
¿Me das la clave?
Tener dinero y pagarlo.
F.T.O.
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