Día histórico.

29 diciembre 2024 Sagrada Famlia

   Murcia, domingo, sin novedad. Te cuento de hace muchos años:

   28 julio 1978.- CHALÉ: Viernes, hoy vuelve un albañil a dar cemento a la escalera que sube de la cochera. No sé si volverá mañana o sí dará la obra por terminada.

   Desde que se empezó hace dos años, la tónica ha sido la misma: no saber lo que será del día siguiente. Sin embargo, la obra se termina.

   FAMILIA: Anteanoche vinieron a pasar un rato con nosotros Roque, Natalia, sus hijas, mi suegra y su hermana Fulgencia. Hacía una noche espléndida.

   Hicimos merienda cena que preparó Pascuala con gusto y en abundancia. Estuvimos en la terraza hasta bien tarde. Les gustó mucho el chalé. Ayer fui con Lina andando a Santana de la Vieja como ella dice.

   La llevé más tiempo a “coscaletas” que a pie. Fue un paseo delicioso para el recuerdo. Hoy hemos bajado al pueblo; hemos subido el ping pong. En la casa estaban los padres.

   ABARCAS: Los nenes se han equipado de abarcas a su gusto. Pascuala no pierde comba, juega a todos los palos, pero barriendo para dentro. El domingo vendrán los padres a pasar unos días con nosotros.

   ROQUE NO LA DEJA: También vendrá mi suegra, hay casa para todos. Pero mi suegra dirá de bajarse por la tarde. Su hijo Roque no la deja estar fuera de su casa. Por mi parte que se quede; creo que nunca estaremos mejor que estando todos juntos.

   Ellos no comprenden lo que significa para nosotros estar juntos padres, hijos y nietos. Para mí es una seguridad difícil de expresar. Y con la seguridad una inmensa alegría. Ver cerca a los padres es como tenerlo todo.

   30 julio 1978.- LA FAMiLIA: 12 de la mañana, domingo. Un día radiante de sol. Escribo en el estudio de dentro. Fuera leen Francisco Amós, Pascual Jesús y Miguel.

   En el comedor está el abuelo leyendo un Selecciones. En la cocina las dos yayas y Pascuala preparan la comida. ¿Quién falta? Linita que está en el columpio y Ángel Inocencio que no sé por dónde para. Quizás esté en el huerto.

   la casa respira tranquilidad por los cuatro costados. Los vecinos acaban de llegar. Llevan embelecos encima del coche. Poco a poco irán llenando la casa como hemos hecho nosotros.

   1 agosto 1978.- DIA HISTÓRICO: Jueves, 20:00 h de la tarde y tronando. Ayer fue un día histórico en la vida de este chalé. Ayer terminaron, por fin, los albañiles con la obra.

   En alguna parte escribiría con alborozo el comienzo de esta. Pudo ser febrero del 76, abril, no sé exactamente. Pero lo que hoy escribo CON TODA CERTEZA es que ayer se despidió el albañil para no volver, dando la obra por terminada.

   Y si el comienzo produjo alegría la terminación produce satisfacción y gozo difícil de expresar. Porque ha habido de todo en el tiempo de la obra: crisis, huelgas, etc.

   Veces de pensar que no terminaría nunca, veces de creer que habíamos perdido el tiempo y dinero. Pero a trancas y barrancas, con pocos hombres siempre, continuaba.

   Y hoy, felizmente, vemos con tranquilidad que se ha rematado la obra que empezamos un poco de broma hace dos años. Sí, ayer fue un día memorable en la historia de esta casa.

   LOS PADRES: José María dijo que vendría esta tarde. Puede ser que asome como hace de vez en cuando. Los padres están con nosotros y no lo pasan mal. Solo que no comprenden bien a los pequeños y a veces gritan enfadados.

   Es también la edad que los pone de mal humor. Yo quisiera que por nada se disgustaran. ¿Será cosa del tiempo? Me refiero al tiempo atmosférico. Creo que es un duende que tiene la culpa de muchos enfados.

   LOS MANZANOS: En fin, la vida pasa con normalidad. Esta mañana fuimos el padre y yo a los manzanos. La cosecha promete ser buena. Hemos puesto palos y hemos atado ramas para que no se rompan con el peso de la fruta. Iremos más a menudo. Algunas manzanas ya pueden comerse.

                                           Francisco Tomás Ortuño.

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