Familia y sociedad.
4 diciembre 2024 San Juan Damasceno Año: 339 – 27 por pasar
Murcia, miércoles, las ocho y veinte y sin novedad. Te cuento:
16 octubre 1977.- Hoy es tercer domingo de mes. Desde hace ya mucho tiempo, cada tercer domingo de mes doy una charla a los novios: cinco parejas, ocho parejas, quince parejas… Mi charla trata de “Familia y Sociedad“.
Y es que, de la noche a la mañana, los jóvenes que contraen matrimonio se transforman en cabeza de familia, que tienen que resolver por sí los problemas que se les presenta.
El noviazgo es la fase próxima al enlace matrimonial, que debe dedicar su tiempo a preparar este cambio, del que muchas veces depende el resto de sus vidas.
Hay que hablar mucho de estos primeros pasos de la nueva vida, de asuntos que deberán afrontar en la nueva singladura, pues todo es nuevo, aunque antes hayan vivido parecidas situaciones.
Deben hablar de su relación con los vecinos, con los amigos, con los suegros… Y ¿cómo no? de cómo administrarse económicamente. La administración económica es la base de la seguridad familiar.
Deben hablar de la familia como empresa. En fin, es hora de hablar y de prepararse en muchos aspectos. Ello ayudará más tarde a resolver felizmente situaciones comprometidas.
Francisco Tomás Ortuño
17 octubre 77.- Las relaciones con los suegros es un punto de mi charla. Estas relaciones, les digo, deben ser cordiales y necesitan poner de nuestra parte lo imposible para conseguirlo. Cualquier palabra, o gesto, pueden repercutir en dichas relaciones.
El casado quiere casa, les decía. Es mejor aplazar la boda hasta tener casa propia, por modesta que sea, a empezar viviendo con los suegros.
El recién casado quiere formar su hogar, y día a día lo va consiguiendo con detalles nuevos que le dan personalidad. Por la casa se conoce a los que viven dentro.
Otro punto de la charla es la relación con los amigos. Se debe visitar al matrimonio amigo. Estas visitas ayudan a renovar encuentros de nuestros hijos.
Los pequeños se enseñan sus libros, sus juguetes, y hasta posiblemente nazca entre ellos una buena amistad. A veces a los padres desagradan ciertas compañías de sus hijos y buscan otras.
En las visitas de amigos puede encontrarse la solución. Cuando íbamos al Ejército nos encontrábamos 200, 300 o más hombres por primera vez en el cuartel.
A los dos o tres días se habían formado grupos de dos, de tres, de cuatro personas. En estos grupos nacen las amistades buenas y verdaderas, que hablan, comentan las mismas cosas, lo pasan bien, sin saber por qué, sin preguntárselo.
Uno es albañil, otro pintor, otro médico, otro carpintero o profesor. Es lo de menos. No lo saben ni les importa. Lo pasan bien juntos. Son amistades naturales, espontáneas, sin presiones, con afinidad espiritual.
Todo lo contrario, a que les hubieran ordenado juntarse cada cinco de la misma fila o por la letra de sus apellidos. A los niños les ocurre igual: se agrupan por afinidad de sentimientos, espontáneamente, sin cálculos previos, amistades sin contaminar, amistades para siempre.
Francisco Tomás Ortuño.
18 octubre 1977.-
Y les decía que el matrimonio es una empresa. Tanto el hombre como la mujer deben mirar por que el negocio sea próspero. Si cada cual va por un lado, la casa irá a la bancarrota.
En esta empresa que es el matrimonio el aspecto económico tiene un papel fundamental. Cuántos matrimonios han fracasado por el dinero, cuántos han naufragado por no cuidar de este aspecto tan prosaico, pero tan necesario en la vida de cualquier empresa.
Por eso la pareja debe plantearse, desde antes de unirse por los sagrados lazos del sacramento, este problema. Yo aconsejaría, sobre todo, sinceridad.
Donde no hay sinceridad no puede haber buena unión. El hombre debe ser sincero. Mal haría con hacer creer a la mujer que gana diez si gana cinco. Las consecuencias se dejarían sentir pronto.
Ella gastaría con arreglo a diez y el pobre marido tendría que buscar dinero en otra parte, tendría que perder el sueño por no haber dicho la verdad desde un principio a su compañera.
Sinceridad, sobre todo. El aspecto económico en el matrimonio tiene más importancia de lo que pueda pensarse. El fracaso de muchos está en una deficiente o pésima administración, en hacer gastos vanos, viajes carros y playas sin tener en cuenta los ingresos.
La mujer es pieza clave en la administración del hogar. Tan esencial que si ella falla no hay salvación posible. Si ella cuida bien de la casa, la nave llegará a buen puerto.
Sí, la mujer es fundamental. El hombre que se casa con una de esas mujeres conocerá el triunfo económico en su hogar. La mujer es pieza clave dentro del matrimonio.
Igualmente que la mujer sin saber ni querer saber lo que gana, exige al marido joyas como las de su amiga, un coche como el de la vecina, una casa en la playa como la de fulanita, y otras cosas por el estilo ,
martirizan a su marido noche y día, tratándole de menos hombre que los demás, por no satisfacer sus gustos y llora y ríe y vuelve a la carga con el solo objeto de conseguir lo que se ha propuesto, esa empresa, esa mujer, ese matrimonio, será el colmo de la infelicidad, de la injusticia y del desastre.
Francisco Tomás Ortuño.
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