Los Parrales.
12 diciembre 2024
Murcia, jueves, sin novedad por aquí. De mis recuerdos del pasado:
Panamá.- Cuando mi hijo trabajaba en Panamá, Centroamérica, antes de salir, en uno de sus viajes, me dijo: te dejo un problema para que lo resuelvas.
-¿Qué problema me dejas, hijo?, le contesté.
Creo que fue una despedida, ya que él sabía que gozo con las matemáticas. “Salgo De Madrid a las doce del mediodía y llegó a Panamá a las tres de la tarde.
¿Cómo es posible si el avión tarda 10 horas en cruzar el Atlántico?”.
Como la diferencia horaria entre España y Panamá es de siete horas, cuando eran las 12 en Madrid, que despegaba el avión, en Panamá eran las 5 de la madrugada.
Cuando llevará una hora de vuelo, allá serían las 6:00 h de la mañana; y cuando llevara 2 horas de vuelo, en Panamá serían las 7; cuando llevara 3 horas volando, serían las 3 en su reloj y en Panamá las 8:00 h de la mañana.
A las 18:00 h de la tarde hora española, y seis de vuelo, las 11:00 h de la mañana en Panamá. A las 10 de salir, 10 en España, llega el avión al puerto panameño, siendo las tres de la tarde, o sea como dijo Ángel, salió a las 12 de Barajas y llegó a Panamá a las tres
Pero en medio habían pasado 10 horas volando. Quedaba por saber en qué momento se cruzaban los horarios, cuando se dejaba la hora española para tomar la panameña.
Era a las cinco horas de vuelo cuando debía cambiar de reloj con las 10:00 h de la mañana, hora panameña, y ya seguir con esta hora hasta el final. En una se iba la tarde y en el otro llegaba el día.
La luz vespertina española se confundía con la panameña del nuevo día. Día súper largo de luz solar que había que aceptar en el viaje.
Francisco Tomás Ortuño.
Margaret Thatcher. ¿Te acuerdas de Margaret Thatcher? ¿Por qué me viene a la memoria? Recibió el sobrenombre de “la dama de hierro” porque era dura como el pedernal.
Dicen que levantó a Inglaterra siendo inflexible con los ricos y poderosos. Ojalá que nuestros políticos actuarán con su dureza. Yo pienso así y quizás con el boli se me haya escapado.
Cuando hay que ser blandos, lana y plumas; pero cuando hay que ser duros hay que emplear la dureza pese a quien pese. En política no se puede andar con paños calientes y esperar que el contrario cambie de opinión: están en juegos los intereses de la nación y eso es muy serio.
La Señora Thatcher tuvo visión clara de lo que quería y reaños para conseguirlo. “Tú fuera, y tú, y tú”. Tendría muchos enemigos, pero no cedía a sus deseos. Era así de valiente.
Un día le dijeron que las islas Malvinas, cuatro peñascos cerca de Argentina, habían sido ocupadas. Y sin pensarlo dos veces mandó cuatro buques de guerra a echar a los intrusos.
-Si con una fragata sobra, my Lady, le dijeron, si allí no hay nada que resistir.
Cuatro barcos armados mando. “Que vean que no estamos dispuestos a que nadie ocupe nuestros territorios”.
¡Qué susto se llevarían los españoles, pensando en Gibraltar! ¿Haría esto la Dama con las Malvinas mirando de reojo al Peñón que ganaron por la paz de Utrech en 1713?
Pedro González debía actuar como la dama de hierro en su día: anciana como era, se recomía por dentro viendo su debilidad. ¿Cómo dejar que los catalanes sueñen con la separación de España?
¿Cómo permitir que no se enseñe español en las escuelas? ¿Cómo permitir embajadas catalanas allende las fronteras españolas? ¿Cómo dejar que sigan abortando las mujeres?
¿Cómo seguir con etarras en el gobierno? Y tantas y tantas cosas más que no se pueden decir.
Francisco Tomás Ortuño
LOS PARRALES
Las diez de la noche. Los cinco pequeños duermen. La casa está en silencio, un silencio extraño. Tras el bullicio, este silencio choca. No sabríamos estar sin esos gritos que forman ya parte de la casa, como los muebles, como nosotros mismos.
Sí, este silencio sabe a casa sin muebles, a casa vacía. Ayer Miguel y Ángel Inocencio estuvieron en el campo de los Parrales. Fueron con su abuela y con la tía Fulgencia.
La finca de los Parrales es una de las mejores de Jumilla. Hace unos años no era nada. El agua y el trabajo inteligente de unos hombres han hecho el milagro. Solo la uva de este año la han vendido por 8,000.000 de pesetas.
Miguel y Ángel lo pasaron bien viendo un pavo real, cerdos, gallinas y otros animales. El campo es naturaleza abierta, en libertad. Los niños no comprenden los motivos, pero el campo les encanta.
Y es que el campo, como ellos lo ven, como ellos lo viven, es el estado puro de la vida, sin limitaciones ni reglas que coarten su libertad, el no corras, no toques, no saltes, no, no, no, qué tanto los limita y los tortura en la ciudad, en nuestros pisos.
Se transforma en un puro y libre hacer. ¿No nos pasa a los mayores algo parecido? ¿No nos encanta salir de la ciudad? ¿No salimos también al campo con ilusión?
Creo que también es el campo para nosotros la evasión, la fuga de las órdenes y de los ruidos del trabajo cotidiano, de la norma que aprieta y mortifica.
Francisco Tomás Ortuño.
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