Santana.
17 diciembre 2024 San Modesto Año: 352 – 14 Sol:8´32 a 18
Murcia, martes, sin novedad por aquí. Te cuento de atrás:
16 de noviembre 1977.- Querido amigo de Jumilla: voy a hablarte de algo entrañable para nosotros, de Santana, pulmón de nuestro pueblo. Los jumillano sabemos que este monte es un rincón de privilegio.
Con el convento y los frailes casi un lugar Santo. Santana es un lugar de devoción. El ruido de motos y de coches, casi hablar alto en nuestro bello pinar sabe a profanación.
Empecé diciendo que iba a hablar de Santana. Mi intención, en cambio, es hablarte de un lugar próximo. Cuando subes la cuesta, hay una zona despoblada de pinos a ambos lados de la carretera, que es también hermosa en su profunda desnudez.
Desde allí se ve: abajo el Prado; más a fondo el Castillo y nuestro pueblo; y arriba Santa Ana. Este lugar, cerca de los pinos, oliendo a monte, a romero y a tomillo, está permitiendo a unos jumillanos vivir allí.
Tengo la suerte de contarme entre ellos. Los que hemos construido allí no podemos más que tú. Nos lleva, eso sí, una gran ilusión. Hasta la fecha somos quince propietarios en la urbanización.
Solo iba a hablarte de Santa Ana. Mejor, de su antesala. De esta puerta natural que brinda la vista más hermosa de Jumilla; un bosque de pinos que huele a oración, a santuario, a lugar Santo.
17 diciembre 1977.- Siete de la mañana, silencio dentro y fuera de casa. Todos duermen. Las personas justas lo harán con sueño tranquilo; las preocupadas con sueño más superficial.
Estas últimas se removerán en el lecho, sin poder conciliar el sueño. Entre ellas estará, sin duda, don José Yagüe, que supo ayer que no era ya Director.
Dígale que don Valentín es el nuevo Director. Tuvo que recoger la noticia con estupor. Don José, hombre recto, trabajador, no habrá dormido bien.
18 noviembre 1977,- Siete de la mañana como es habitual. Silencio a mi alrededor, hora estupenda para escribir, para pensar. Un día nuevo por delante. Un día sin estrenar.
Ayer escuchaba, sin pretenderlo, una conversación chocante. No era divertida o graciosa por lo que hablaban sino por la forma de hacerlo. Era una conversación que, entre nosotros los españoles, puede ser paradigmática.
Y a quien la escucha causa estupor, risa… o tristeza. Cada cual habla de sus cosas sin atender al que tiene enfrente. Más que diálogo es un monólogo; dos monólogos mejor, rebotando cada uno en su contrario.
Francisco Tomás Ortuño
19 de noviembre 1977.- Día lluvioso. Los albañiles, con todo, han subido a la obra, no sé por dónde llevan el tajo. La idea que llevan es terminar exteriores para cortar de momento.
Manuel sigue adelante con su “expediente de crisis”. Que Dios nos ilumine y nos proteja. Ayer subimos al chalé. Nuevos problemas: el guarda forestal denuncia ocupación de monte público.
Con el aljibe, también posible movimiento de mojón. Espero que todo se resuelva felizmente. Hay quien dice que estamos reviviendo los años que precedieron a la guerra civil del 36.
Yo creo, por el contrario, que son otros tiempos y otras circunstancias. Con todo, la situación social es fea: mucho paro, mucho revanchismo. La gente se cita, tiene reuniones y grita. No puede haber paz así.
Alguien decía ayer en Murcia: “lo mejor es ser Juan Nadie”. Y otro: “Franco nos ha robado 40 años de progreso”. Toda gira sobre lo mismo.
Francisco Tomás Ortuño.
SONRÍA:
- ¿Me da su teléfono?
- Sí, claro, ¿y con qué llamo yo?
F.T.
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